Martes, 13 de diciembre de 2016

“AFECTOS”

  1. 1.       Introducción:
  • 1ª Crónicas 29: 1- 5.
  • Leer en especial el vs. 3: “…por cuánto tengo mi afecto en la casa de Dios…”
  • En esta mañana vamos a hablar de afectos. Un afecto por algo o alguien nos indica que sentimos aprecio o “afición” hacia esa persona o cosa.
  • ¿Cuál es nuestro principal afecto?
  • Lo normal es que nuestro mayor afecto se dirija hacia nuestros seres queridos, amigos, hermanos, personas con las que compartimos en una u otra forma y luego va hacia fuera: aficiones, trabajo, etc.
  • A veces nuestro principal afecto puede ser un proyecto con el que nos sentimos plenamente identificados y estamos dispuesto a apostarlo todo por ello: calentamiento global, lucha contra la pobreza, contra la explotación infantil, un proyecto laboral y quizás también algo que Dios ha puesto en nuestro corazón que tenemos que hacer.
  • En general cuando estos afectos van en esta dirección de las personas cercanas a lo demás vamos bien pero a veces esos afectos se pueden trastornar y dar lugar a vidas desechas (una persona equivocada o un proyecto errático).
  •  Creo que todos necesitamos tener un afecto claro que nos impulsa a seguir adelante.
  • ¿Sabes cuál es tu principal afecto? ¿Qué es lo que más quieres?
  • Vs. 3. David lo tenía bastante claro, su afecto estaba en la casa de Dios. Desde que tuvo esa idea de construir un templo a Dios, eso mediatizó toda su actividad. Puso en marcha todos sus recursos para elaborar los planos y los medios para que esa casa fuese construida aun sabiendo que no la edificaría él sino su hijo Salomón.
  • Cuando acaba de decir estas palabras, explica que además de todo lo preparado decide aportar de su tesoro personal y esa actitud es imitada por todo el pueblo.
  • Si escogemos bien nuestros afectos cuando lleguemos al final podremos decir: 2ª Timoteo 4: 7.
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Mi afecto por Dios: Devoción.

  • Salmo 63.
  • A veces podemos pensar que el afecto de David por la casa de Dios era por el edificio pero eso nunca fue así. No fue el edificio en sí sino su significado. Un lugar para rendir culto a Dios que fuera de testimonio al pueblo de Israel y para todas las naciones vecinas.
  • El principal afecto de David era su devoción por Dios. Sabía quién era y tenía una relación muy estrecha e íntima con Él.
  • Vs. 1: Reconoce a Dios (eres túGui?o. ¿Has llegado a ese conocimiento tan personal de Dios? Si no lo has hecho no dejes pasar más tiempo. Dios envió a su Hijo para que restaurásemos nuestra relación con Él.
  • Vs. 1: Aún antes de amanecer buscaba a Dios porque era el único que podía alimentar un alma hambrienta. Todos tenemos nuestra alma hambrienta y sólo Dios puede saciarnos completamente.
  • Vs. 3: Dios se relaciona con nosotros a través de su misericordia. Cada día nos da una nueva oportunidad a pesar de nuestros errores.
  • Vs. 6: Su comunión con Dios abarcaba también la noche.
  • Vs. 7: Dios había sido su protección y él que le había liberado. ¿Puedes decir tú lo mismo?
  • Vs. 8: ¿A quién está apegada nuestra alma?
  • Este salmo es una hermosa expresión de alguien que ha descubierto a Dios profundamente. Ese debe ser nuestro principal afecto. Saber que nuestra relación con Dios debe ser diaria y continua porque así nuestra alma estará satisfecha y todo cobrará el debido sentido.

2.2. Mi afecto por Dios: Proclamación.

  • 1ª Crónicas 22: 17 al 19.
  • La idea que introducíamos antes la tenemos expresada ahora. David no entendía la casa de Dios como un edificio sino el lugar donde la gente se encontrase con Dios.
  • Vs. 19: Poned todo lo que tengáis en buscar a Dios y así construir el templo.
  • Lo importante no era el templo sino buscar a Dios.
  • Esto es proclamar el mensaje de Dios: Dios se ha acercado a los hombres para que el hombre se acerque a Dios.
  • Hebreos 11: 6. Si nos acercamos a Dios por fe le vamos a encontrar y recibiremos la mayor recompensa jamás imaginada: la vida eterna.
  • Hechos 3: 1- 10.
  • Cuando Pedro y Juan suben al templo a orar (vida de devoción) y se encuentran al cojo que les pide limosna, ¿qué le dan?
  • Vs. 6: Le dan lo que tenían. El mensaje de salvación (en el nombre de Jesús) y el poder de Dios (levántate y anda).
  • ¿Qué tenemos nosotros? Exactamente lo mismo.
  • Hagamos de la proclamación continua del evangelio nuestro principal afecto.
  • Sólo podremos dar lo que tenemos. Busquemos primero y demos después.

2.3. Poniendo orden.

  • Lucas 12: 22 al 34.
  • Vs. 32: Debemos erradicar el temor de nuestra vida. Nos paraliza y nos oprime. Dios ha venido para que superemos todos los temores.
  • Vs. 32: Manada pequeña. La fuerza no está en lo que tenemos o somos sino en el Poder de Dios.
  • Vs. 32: Lo tenemos todos. Nos ha hecho herederos de su reino.
  • Por lo tanto vs. 34: pongamos orden en nuestros afectos.
  • Lo primero en primer lugar y luego vendrá lo demás de forma ordenada.
  • Al revés no funciona nunca.
  1. 3.       Conclusión.
  • ¿Podemos proclamar que nuestro afecto está en Dios como hizo David?
  • Si es así no olvidemos nunca hacer de nuestra devoción a Dios y nuestra proclamación de su mensaje el pilar de nuestra vida.
  • Si no es así tomemos medidas inmediatamente para no seguir desperdiciando nuestra vida.
  • Oración.

Tags: afectos, amores, aficciones, Dios, devoción, proclamación, ordenar

Publicado por manuelsanchez @ 21:01  | Predicaciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios