S?bado, 26 de marzo de 2016

“SIN TEMOR”

  1. 1.       Introducción:
  • Romanos 8: 15.
  • Efectivamente este texto lo leímos el pasado domingo cuando hablábamos de lo que Dios nos ha concedido (ser sus Hijos, el Espíritu Santo y la vida eterna).
  • Hoy nos detendremos en otra de las verdades que contiene. No debemos temer.
  • Pablo insta a los creyentes en Roma a que entiendan que como Hijos de Dios tenemos al Espíritu Santo en nosotros y eso nos libra de la esclavitud y del temor.
  • El temor al que se refiere es al miedo de agradar a Dios o no a través de nuestras obras como sucedía en el Antiguo Pacto, pero es también extensible a todas las veces que aparece el “miedo” en nuestra vida con su efecto principal que es paralizarnos, o sea detenernos.
  • Desde pequeños vivimos con algún tipo de temor en mayor o menor medida: miedo a la oscuridad, miedo a estar solos, miedo a perder a nuestros padres, etc.
  • A medida que vamos creciendo esos miedos dan lugar a otros: aceptación, lograr los propósitos, etc.
  • Cuando somos adultos: miedo a la pérdida, miedo a lo imprevisto (trabajo, enfermedad, relaciones).
  • Cambia el motivo o trasfondo pero la sensación es la misma. Hay algo nos parece demasiado grande y que va a acabar con nosotros, entonces todo mi pensamiento gira en torno a eso y me paralizo.
  • Yo todavía estoy luchando con algunos temores (hijos) y fobias (ascensor). En todos ellos debemos aplicar el principio que hemos leído. Tenemos el espíritu de Dios para que nada nos intimide hasta paralizarnos.
  • ¿A qué tienes miedo? ¿De quién tienes miedo?
  • El temor es un arma con el que el enemigo esclaviza nuestras vidas pero Dios quiere que se haga realidad en nosotros el estribillo de la canción: “mejor vivir sin miedo”.
  • Hay un “temor” del que habla la Biblia, que aparece en el Antiguo Pacto y también en el nuevo y aunque emplea el mismo término (yare en hebreo y phobos (Hijo de Ares en la mitología griega)  en griego) es algo muy diferente. Reverencia a Dios, algo que no debemos perder sino no olvidar nunca. Proverbios 19: 23 y 2ª Corintios 7: 1.
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Sin temor a los retos.

  • Números 14: 4 al 10.
  • El pueblo de Israel estaba a las puertas de la tierra prometida, el Señor da la instrucción de enviar a reconocer la tierra a un hombre de cada tribu.
  • Cuando regresan dan un informe demoledor. Los habitantes eran muy grandes y las ciudades amuralladas, así que la conquista era imposible.
  • ¿Todos pensaban así? Josúe y Caleb no.
  • El pueblo en su mayoría se dejó vencer por el temor, son más fuertes y van a acabar con nosotros.
  • Josué y Caleb decidieron creer la promesa que Dios les había dado: Éxodo 23: 29 y 30.
  • ¿Conocemos el resto de la historia?
  • Su temor les condenó.
  • De igual forma nosotros podemos tener “temor” cuando afrontamos retos en nuestra vida. Miedo al fracaso y a sus consecuencias.
  • Superar los estudios, encontrar trabajo, el principio de una relación, un nuevo trabajo, un cambio de residencia, tener hijos, jubilación, etc.
  • Si todo esto lo enfrentamos alejados de Dios, hacemos bien en temer, fuera de Dios no tenemos nada.
  • Pero si hemos encomendado a Dios nuestra vida debemos desechar el temor y cambiarlo por confianza.
  • No debemos dejar que el temor nos paralice.
  • Dios tiene para nosotros un tiempo de retos (Miqueas 7: 11), ir más allá de nuestros límites y tenemos que vencer el temor.

2.2. Sin temor a lo sobrenatural.

  • En el relato bíblico leemos como algunos profetas cuando tuvieron una revelación de Dios fueron invadidos por el temor, a causa de la grandeza e inmensidad de lo que veían: Daniel 10: 19.
  • Lucas 5: 9 y 8: 25. Antes la manifestación del poder de Dios a través de los milagros que hizo Jesús, los discípulos tuvieron temor.
  • Hechos 2: 43. La manifestación del Espíritu produjo “temor” a todos los que estaban alrededor.
  •  Este es un temor a lo desconocido y sobrenatural. Aquello que no podemos controlar y nos desconcierta.
  • La presencia de Dios nos sobrepasa en lo físico y cuando la experimentamos nos sentimos invadidos por algo que puede provocar miedo en nosotros.
  • Esto hace que algunos nieguen lo sobrenatural porque no lo controlan pero Dios ha decido mostrarnos así su poder y hablarnos también de este modo.
  • No debemos “apagar al Espíritu” por temor. 1ª Tesalonicenses 5: 19.
  • Debemos estar dispuestos a que Dios obre en nosotros y en otros a través de nosotros de forma sobrenatural también.

2.3. Sin temor a la pérdida.

  • Job 1: 20 al 22.
  • Nosotros podemos sentir temor ante perder a nuestros seres queridos o aquellas cosas que poseemos.
  • Esto provoca intranquilidad en nosotros, angustia y a veces nos lleva a tomar decisiones basadas en ese miedo.
  • Temor a que le pasará a mi mujer o marido o hijos o padres. Temor a perder nuestro trabajo o nuestra casa.
  • Job lo había entendido todo venía de Dios y aunque la razón se nos escapa no debe hacerlo la confianza.
  • Lucas 14: 33. Debemos entender el principio de renuncia para seguir a Jesús. Esto significa que nada de lo que tengo es mío sino de Dios y por lo tanto lo dejo en sus manos. Entonces como no es “mío” no tengo miedo a perderlo.
  • ¿Dejaremos que el temor a la pérdida nos paralice?
  1. 3.       Conclusión.
  • Podemos tener miedo a muchas cosas: retos, nuevos proyectos, a lo sobrenatural, a la pérdida y a otras muchas cosas más.
  • El enemigo quiere que vivas en “temor”, “esclavizado” y “siempre preocupado”.
  • Dios quiere que vivamos sin temor, por el contrario que vivamos “confiados” y con “paz”. Disfrutando de su “descanso”.
  • Salmo 112: 1, 7 y 8. De la reverencia, a la obediencia y de ahí a la liberación del temor.
  • Esto lo conseguimos dejando que nuestra vida sea guiada por el Espíritu Santo.
  • Oración.

Tags: temor, miedo, reverencia, retos, sobrenatural, pérdida

Publicado por manuelsanchez @ 10:33  | Predicaciones
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