Martes, 15 de marzo de 2016

“LO QUE DIOS NOS HA CONCEDIDO”

  1. 1.       Introducción:
  • 1ª Corintios 2: 9- 13.
  • Podemos decir que vivimos en una sociedad que acumula muchos bienes materiales, quizás como nunca antes en la historia y por el contrario hay un sentimiento muy generalizado que es la insatisfacción.
  • A pesar no sólo de lo que podemos disfrutar sino de las cosas a las que podemos acceder, seguimos pensando que lo que nos falta es más que lo que tenemos.
  • Esta semana leía en la revista del Círculo de lectores el título de un libro: “El diario de la gratitud”, escrito por Janice Kaplan. Esta mujer ha comprobado con la ayuda de algunos científicos los efectos favorables en la vida de algunas personas que hacen un simple ejercicio: Anotar cada noche o varias veces a la semana tres cosas por las que se sientes agradecidas.
  • Es una forma de romper la dinámica que hemos mencionado antes, valorar lo que tenemos en vez de añorar lo que nos falta.
  • Vs. 9: Lo que Dios ha preparado para los que le aman es algo grandioso que no se puede comparar con nada que haya existido o existirá jamás.
  • Vs. 10: Pero para entender estas cosas necesitamos una revelación especial del Espíritu de Dios. No tanto para tenerlas enumeradas, las tenemos en su palabra sino para interiorizarlas y convertir dichas verdades en el núcleo central de  nuestra vida. Por lo tanto ya podemos intuir que no estamos hablando de cosas materiales principalmente.
  • Vs. 12: Para eso Dios ha enviado sobre nosotros su Espíritu, para que nos haga entender aquellas cosas que Dios nos ha concedido.
  • El término original en griego para “saber” es “eidomen” que no se refiere sólo a un conocimiento intelectual sino a una comprensión o percepción.
  • El término original en griego para “concedido” es “charisthenta” que contiene la idea de un regalo, un don inmerecido que nos ha sido regalado.
  • Después de leer estas palabras podemos afirmar que teniendo cosas tan grandiosas a menudo echamos de menos lo que no tenemos y “reclamamos” cosas a Dios.
  • Todos anhelamos muchas cosas: seguridad, tranquilidad, compañía, respeto, proyectos de futuro, etc… ¿Tiene esto algo que ver con lo que hemos leído?
  • ¿Qué nos ha concedido Dios? Ejemplo del cuento del genio de la lámpara.
  • ¿Acaso nos ha concedido Dios todo lo que se nos ocurra?
  • 2ª Corintios 4: 18.
  • ¿Qué y hacia donde estamos mirando?
  • Si no buscamos lo correcto seguro que no vamos a encontrar lo que necesitamos.
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Ser Hijos suyos.

  • Gálatas 3: 26
  • Cuando entendemos “por la fe” que Jesús es el Hijo de Dios que vino a este mundo para morir por nuestros pecados y reconciliarnos con Dios, entonces y sólo entonces somos hechos sus hijos.
  • No lo éramos por naturaleza sino por su gracia, nos ha adoptado.
  • Romanos 8: 14- 17
  • Vs. 14: Somos Hijos de Dios cuando después de haber creído por fe, dejamos que el Espíritu Santo guíe nuestra vida. Eso significa una vida de obediencia y servicio a Dios por encima de todo lo demás.
  • Vs. 15 y 16: El Espíritu de Dios nos muestra que somos libres, del pecado y su esclavitud, y nuestra identidad como Hijos de Dios es algo firme, que no varía en función de lo que ocurra en mi vida.
  • Necesitamos ese testimonio como afirmación de la verdad de Dios para las diversas situaciones de la vida.
  • Vs. 17: Pero no sólo somos Hijos, tenemos una identidad como la que recibimos de nuestra familia carnal sino también “herederos”. Dios nos ha preparado una herencia maravillosa la cual ya podemos anticipar. Compartiremos esa herencia con Cristo (realmente increíble).
  • Vs. 17: Además recibiremos “gloria”, una participación en la manifestación divina y una regeneración para eternidad.
  • De nuestra familia recibimos muchas cosas: pasado, seguridad, compañía, apoyo, consuelo, etc… todo esto lo podemos multiplicar por infinito para acercarnos a lo que supone en su plenitud ser un Hijo de Dios.
  • En Lucas 15: 11- 32 tenemos la historia de un padre y dos hijos insatisfechos. Uno se fue no valorando lo que tenía y el otro se quedó sin valorar en su justa medida, cuando este último se queja al Padre por la fiesta que ha preparado para el hijo desobediente el padre le responde: “…todo lo que tengo es tuyo.”
  • ¿Sabemos lo que tenemos como Hijos de Dios?
  • Efesios 1: 5. Si hemos llegado a esto es sólo por el amor de Cristo hacia nosotros.
  • Dios nos ha dado IDENTIDAD. Es como si fuese nuestra herencia genética. Nos da la seguridad de saber a quién pertenecemos y lo que podemos esperar.
  • ¿Qué nos ha concedido Dios? Ser sus hijos y vivir como tales para siempre. ¿Qué te parece?

2.2. Su Espíritu Santo.

  • Juan 14: 15- 18.
  • El Espíritu Santo ha descendido de Dios hacia cada uno de sus hijos para que sigamos siendo guiados en la verdad.
  • Dios sabe todas las aflicciones, pruebas, dificultades que hemos pasado y tendremos que pasar y necesitamos alguien con nosotros que nos siga recordando “la verdad” de Dios en medio de tantas mentiras.
  • Una mentira repetida muchas veces puede llegar a parecer verdad pero nunca lo será, a veces diferenciarlas nos cuesta mucho.
  • No vales, no llegarás, eres débil, nadie se preocupa por ti, los demás son mejor que tú, etc… cuando la verdad es que Dios nos ha escogido tal como somos para realizar en nosotros un maravilloso proceso de transformación para poder ayudar a otros.
  • Romanos 5: 5.
  • El Espíritu Santo nos recuerda ese amor tan grande de Dios, para movernos al agradecimiento, la tranquilidad y compartirlo con otros.
  • Juan 16: 13- 15.
  • Nos ayuda a dirigir nuestra vida conforme a su voluntad.
  • Su Espíritu, que nos ha sido concedido, nos ayuda, dirige y consuela. ¿Nos parece poco o mucho?

2.3. Una recompensa grandiosa.

  • Romanos 6: 23.
  • Nos está aguardada la eternidad junto a Dios, sus ángeles y aquellos que han creído en Él. Un tiempo maravilloso en un mundo transformado y habitable.
  • Romanos 2: 7.
  • Es el regalo de Dios a los que perseveran hasta el final.
  1. 3.       Conclusión.
  • Dios nos ha concedido algo absolutamente incomparable, que necesitamos apreciar como merece. Para ello necesitamos la revelación de su Espíritu, no para descubrir nada nuevo sino para grabar esas verdades en nuestros corazones.
  • ¿Qué nos ha concedido Dios? Ser sus Hijos: pertenencia, identidad, destino.
  • Su Espíritu Santo: Ayuda, guía y consuelo.
  • Una recompensa inigualable: la vida eterna.
  • ¿Nos parece suficiente?

Tags: conceder, revelación, Espíritu Santo, Hijos de Dios, Vida eterna

Publicado por manuelsanchez @ 20:28  | Predicaciones
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