Mi?rcoles, 24 de febrero de 2016

Predicación 14-Febrero-2016

“BUITRES”

 

Texto base: Génesis 15.

 

1)   INTRODUCCION.-

Desde el pasado 20 de diciembre de 2015, día de las elecciones generales, asistimos en España a un espectáculo que está resultando bochornoso y lamentable; tras dichas elecciones todos los políticos, no importa el nº de votos obtenidos, quieren erigirse como los únicos capacitados para liderar y dirigir España y llevarla a un verdadero estado de bienestar, libertad, crecimiento, progreso, etc...Y para ello no dudan en retractarse de promesas hechas a los ciudadanos y de pisotear sus propias convicciones, haciendo bueno el dicho español de “donde dije digo, digo diego”.

   Y todo para conseguir unos supuestos apoyos y respaldos que les permitan obtener un ansiado nombramiento; no importa la tendencia ni la ideología, ninguno (en mi opinión) en mayor o menor medida está a la altura de lo que se espera de ellos, y parece que dan más importancia a sus propios intereses que a la necesidad de un país, siendo capaces de llegar a traicionar cualquier confianza depositada en ellos.

   Pero lo curioso (y hasta cómico en algunos casos) es que cada partido tiene la posibilidad de bloquear los pasos del otro:

A no quiere a B

B no quiere a C

C no quiere a D

D no quiere a A

B no quiere a AC

Y así sucesivamente...

De esta forma, cuando se necesita una coherencia y una sensatez y sobre la mesa se plantean directrices a seguir, aparece en escena “algo” que amenaza con destruir cualquier intento de hacer lo que es necesario para dirigir este país. ¿La razón?  NADIE REGALA NADA; y de esta manera, se plantean condiciones y obligaciones que se saben que son inaceptables e imposibles de cumplir...porque todos quieren que sus condiciones sean cumplidas por el resto, y muy pocos están decididos a ceder alguna de ellas y dar paso a un consenso...

2)   DESARROLLO.-

   (Texto base). En Génesis 15 vemos un pasaje que tiene una serie de detalles y características a tener en cuenta:

- El primero y más importante: a diferencia de lo que vemos entre las formaciones políticas mencionadas, esta promesa es INCONDICIONAL: No hay condiciones por parte del Señor hacia Abraham; no hay cláusulas que determinen el cumplimiento de la promesa en respuesta a lo que haga Abraham: “si haces esto...yo haré lo otro; si te conviertes y haces lo que yo te diga...yo cumpliré lo que te he dicho...” No hay condiciones: Dios le da a Abraham una promesa especificando lo que Él va a hacer con el patriarca. Y es por Gracia, ya que Abraham no ha hecho aún nada que lleve a Dios a considerar ninguno de sus actos y responder a ellos con esta promesa; forma parte del plan y el propósito del Señor para la humanidad a través de Abraham, su descendencia, el pueblo de Israel y posteriormente Cristo. Y esta Promesa, a diferencia de lo que hemos visto en la Introducción, se cumple, porque quien la hizo, Dios, es Fiel, honrado y tiene la capacidad de cumplirla.

- Es la 4ª vez que Dios le muestra la promesa a Abraham acerca de la descendencia y la posesión de la Tierra. Tampoco las 3 anteriores contienen ninguna condición de obligado cumplimiento por parte de Abraham

- Es la 1º vez que Dios menciona en dicha promesa el nacimiento de un HIJO a Abraham.

- También es la 1ª vez que Abraham se queja. En las ocasiones anteriores, no se observa ningún reproche por parte del patriarca (de hecho, ni siquiera hay un diálogo entre él y Dios) sino obediencia y reverencia: en la 1ª (Génesis 12:1-4) Abraham sale de la tierra de Harán, en la 2ª (Génesis 12Secreto edifica un altar, y en la 3ª (Gn13:14-17) Abraham recorre la tierra y edifica un altar a Dios.

- También es la 1ª vez que se entabla un diálogo entre el Señor y Abraham, teniendo como hilo conductor la “queja” de Abraham ante Dios:

     “me estás diciendo que mi descendencia heredará esta tierra, que será numerosa, que en ella serán benditas todas las naciones de la tierra, etc...Pero algo no me cuadra Señor: NO TENGO HIJOS. ¿Cómo puede ser posible todo eso si no tengo ningún hijo? Durante todo este tiempo en el que he oído la misma promesa una y otra vez no he podido evitar tener en mente lo que te acabo de decir; porque la realidad es esta: NO TENGO HIJOS. Y sin hijos no hay descendencia, y sin descendencia no habrá quien herede ni posea esta Tierra.”

     Y Dios como buen Maestro, utiliza una técnica de “docencia”: lleva a Abraham a asociar lo que ve con lo que oye: “ve” las estrellas del Cielo a la vez que “oye” que esa visión representa lo que vendrá...v. 5.

     Ante esa circunstancia, el patriarca no da más lugar a la duda. El v. 6 muestra la actitud de Abraham, una actitud de alcance Universal: “Creyó a Dios, y le fue contado por Justicia”.

     Es curioso que en el mismo texto, Abraham muestre incredulidad y Fe juntamente...y por medio de esa Fe se alcanzaron las promesas (hebreos 6:13-15, 11:8-10). Y es a partir de este momento cuando la situación da un giro absolutamente inesperado, porque Dios lleva al patriarca a formar parte de  un Pacto...pero antes ha de celebrarse una ceremonia que debemos analizar por su significado; y por la enseñanza que tiene para nuestra vida...

   La ceremonia que se muestra aquí era típica de la época del AT, y en ella se partían por la mitad los animales (excepto las aves) y se formaba una especie de “pasillo”. Los que realizaban dicha ceremonia previa a un pacto, pasaban entre dichos animales pronunciando un juramento y una fidelidad a dicho pacto, siendo los animales sacrificados figura de la suerte que correrían los que no fueran fieles a esa alianza o faltaban al compromiso que se contraía. Cada uno tiene, por tanto, la responsabilidad de hacer “su parte” en dicha ceremonia. Y la Palabra muestra que Abraham hace su parte...

   ¿Y Dios...? ¿Dónde está Dios...?

En el momento de preparar el sacrificio algo sucede: v. 11. Empezaron a descender aves de rapiña, buitres, con la intención de comerse alguna parte de los animales sacrificados; pero Abraham las ahuyentaba...

   Era obligatorio que durante la ceremonia estuvieran todos los animales; cortados, pero que no faltara ninguna parte de ellos. Los buitres vienen con la intención de llevarse algo de lo que está preparado.

   A la caída del sol, Abraham cae bajo un profundo sopor, y una gran oscuridad y temor lo envuelve.

   Fíjate en la escena: el patriarca está agotado de espantar buitres, se hace de noche, y una oscuridad envuelve su alma. Y Dios sigue sin aparecer.

   Cuando hay una entrega, un sacrificio, un acto de fe, siempre aparecerán los buitres; tarde o temprano, y lo hacen con la intención de llevarse aquello que has colocado sobre el altar para Dios. Y siempre es igual: tenemos que estar constantemente ahuyentando esa rapiña, y a veces caemos en el agotamiento, seguido de temor y una oscuridad en el alma. Y entonces se hace de noche. ¿Y Dios...cuando va a aparecer...?

   Y sabemos que cuando aparezca el Señor no puede faltar ninguna parte de los animales; o lo que es lo mismo: no podemos caer en la incredulidad, no podemos apartarnos, no podemos decir “no puedo más y se acabó”. Si eso sucede, la ceremonia está incompleta.

   Para una boda hay  personas que deben estar en la ceremonia, sí o sí: el novio, la novia, los testigos y el que oficia. Si alguno falta, no hay ceremonia, y por tanto, no se produce el Pacto al que se llega tras dicha ceremonia.

   Cuando le decimos a Dios “te creo” acabamos de dar pie a un sacrificio que se emplea como parte básica en una ceremonia previa a un pacto. Cuando le decimos a Dios ”haré eso que sé que tengo que hacer”, igual. Cuando decidimos obedecer a Dios en algo que sabemos que tenemos que hacer, igual. Y de la misma manera, sea cual sea el sacrificio y la entrega para Dios, van a aparecer los buitres para llevarse eso que colocamos como un sacrificio para el Señor.

   Estos buitres pueden aparecer en cualquier momento y situación, y a través de diversas apariencias; y lo harán cuando estemos en la situación más delicada, cuando estemos al límite de nuestras fuerzas o cercanos a la incredulidad. Cuando recibimos una palabra y comienza el tiempo del “sacrificio”, estamos fuertes, “dispuestos” a todo, pensamos que nada ni nadie va a poder apartarnos ni desviarnos de la meta, y al llegar a ella, obtener las promesas...

   Y el enemigo también lo sabe: y no tiene prisa; la impaciencia no es su debilidad. Sabe que, tarde o temprano, entraremos en un estado de ansiedad, de impaciencia, de incredulidad, de cansancio...y es entonces cuando “soltará” los buitres (de la mi8sma forma que vemos la típica escena del personaje que suelta el halcón de su brazo cuando ha avistado una presa). Y esos buitres tienen una labor y una meta muy clara: llevarse todo lo que puedan del sacrificio, para que la ceremonia no tenga validez, y por tanto, no se produzca el Pacto.

 

   Cuando Abraham “creyó” a Dios, y el Señor le dijo que preparara el sacrificio, seguramente pensó que rápidamente se desarrollaría todo y terminaría el tiempo de espera, de hecho ya era la 4ª vez que recibía la misma promesa. Pero no. Como hemos visto, el patriarca hace su parte...esperando que inmediatamente el Señor haga la suya. Y la espera se hace muy larga, con el peligro de los buitres. La oscuridad, el agotamiento...ese es el momento preferido por la rapiña.

 

   Pero...”Cuando se puso el sol y TODO estaba oscuro...apareció el Señor”  15:17. Cuando Abraham ha llegado al límite, aparece Dios. Casi siempre es así. Nuestro fin de fuerzas supone el principio de la intervención divina.

 

   Bajo la apariencia de un horno humeante y una antorcha de fuego que pasaba entre los animales, Dios hizo el Pacto que Abraham tanto esperaba. Y el pacto fue seguido por otra promesa, esta vez de confirmación absoluta.

 

   Todo aquello que se presente ante nosotros cuando damos un paso de entrega a Dios, y ese paso de entrega supone un sacrificio, y sabemos que si caemos en dicha provocación tomaremos un rumbo muy distinto al que en un principio nos mostró el Señor, eso no proviene de Dios.

   Con frecuencia, las grandes victorias están precedidas de grandes ansiedades y pruebas; el éxito no depende de nuestra fuerza de voluntad, sino en la habilidad de creerle a Dios.

 

   ¿Cuál es el rumbo que hace tiempo has fijado en consonancia con una entrega a Dios?

 

   ¿Debes perdonar?

   ¿Debes ayudar?

   ¿Tienes que dar un paso que ya sabes que Dios te ha pedido que des?

   ¿Debes replantearte tu vida en algún área?

 

Cualquiera de esas cosas se convirtió en un sacrificio, una ofrenda cuando dijiste SÍ al Señor.

 

Coloca dentro de esas preguntas lo que ya sabes que tienes que colocar. Y no bajes los brazos a la hora de espantar los buitres que quieren robarte tu ofrenda.

 

   Cuando aparecen los buitres del miedo, el temor, la incredulidad, la impaciencia, la ansiedad...Dios está a punto de revelarse.

 

 

 

 

                                                     …............

  

 

            

 

        

 


Tags: buitres, sacrificio, pacto, Abraham, revelación, esperar

Publicado por manuelsanchez @ 20:36  | Predicaciones
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