Viernes, 01 de enero de 2016

“CON ILUSIÓN”

  1. 1.       Introducción:
  • Juan 10: 11.
  • Nuestro Señor no es el buen sino el mejor pastor que existe. Aquel que nos conoce hasta lo más profundo y nos cuida de una forma excelente. Es más, Él mismo ha dado su vida por todos nosotros, para que nosotros lo tengamos todo.
  • En estas fechas de fiestas navideñas y fin de un año y comienzo del siguiente la palabra “ilusión” es algo que flota en el ambiente.

a)      Ilusión por encontrarnos o reencontrarnos con la familia

b)      Ilusión por los regalos que compartimos

c)       Ilusión por lo que hemos conseguido y progresado

d)      Ilusión por lo que esperamos que suceda

  • Seguramente habréis visto en televisión un “árbol de la ilusión” que consiste en un conjunto de regalos que te tocan si llamas a un número y respondes adecuadamente. Son premios que a todo el mundo le agradan y llenan de alegría e ilusión a los que lo reciben.
  • Un claro ejemplo de esta “ilusión” es el sorteo de la lotería, muchos han puesto en ese sorteo todas sus ilusiones esperando que la “suerte” les solucione todos los problemas. Es verdad que algunos lo han conseguido, pero ha sido sin duda mayor la desilusión que la ilusión lograda.
  • La “ilusión” es un sentimiento que nos impulsa a hacer cosas y nos alegra porque esperamos conseguir algo grande. Nos ayuda a poner las energías necesarias en algo que de otra forma sería muy pesado de realizar.
  • Mateo 7: 24 al 27. Tenemos dos protagonistas, uno construyó su casa (ilusiones) sobre la “arena” algo que no tiene fundamento y el otro sobre la roca (Cristo). La casa de uno cuando llegaron las dificultades se vino abajo y la del otro permaneció. La ilusión de uno no estaba en Cristo y la del otro sí.
  • ¿Tienes ilusiones para este tiempo, este nuevo año?
  • ¿Dónde están tus ilusiones?
  • Si no miramos bien sobre donde asentamos nuestras expectativas nos podremos “desilusionar” y dañar nuestra vida.
  • Vivimos en tiempos oscuros donde la solución a todos los problemas nos acucian pero debemos hacer nuestra la frase: “No os dejéis robar la esperanza”.
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Ilusión por la misericordia y cuidado de Dios.

  • Ezequiel 34: 11- 16.
  • Este texto de Ezequiel es el origen de las mismas palabras de Jesús con que comenzábamos esta mañana: Él es nuestro Buen Pastor.
  • Estas palabras están dirigidas a un pueblo que ha sido llevado por “pastores” que no han seguido las instrucciones de Dios. La consecuencia de ello es que había ovejas que habían sufrido, se habían desviado y algunas se habían perdido.
  • Pero el deseo de Dios era corregir esa situación para que tuviésemos lo mejor.
  • Vs. 11: Él mismo ha venido a buscarte y te reconoce como el objeto de su amor y su cuidado.
  • Vs.12: Nos libra de los lugares oscuros donde quizás estemos (miedo, desesperanza, angustia, tristeza, inseguridad, enfermedad, miseria, etc&hellipGui?o
  • Vs. 13 y 14: El lugar donde Dios quiere que habitemos es en pastos “suculentos” y en un “redil” agradable. Tiene para nosotros la comida que necesitamos y un lugar de confort. Parte de eso afecta a nuestro futuro pero parte se refiere a nuestro presente.
  • Vs. 15: Él mismo nos guía, esta es la obra del Espíritu Santo en nosotros. El “aprisco” es el lugar donde se protege al ganado del frío de la noche. Así es Jesús con todos nosotros.
  • Vs. 16: Si nos hemos “perdido”, “descarriado”, “roto algo” o “debilitado”, Cristo va a intervenir para reparar eso en nuestra vida.
  • ¡Qué maravilla!, así es Cristo actuando en nosotros.
  • ¿No te ilusiona esto?
  • Si esperas esto no te vas a decepcionar.

2.2. Ilusión por su propósito.

  • Efesios 5: 1 y 2.
  • Dios tiene un propósito para nosotros bien definido en lo individual y en lo colectivo.
  • En lo individual es que le imitemos con nuestra vida con el amor como premisa fundamental.
  • Debemos dejar que el Espíritu Santo forme la imagen de Cristo en nosotros, que cada día seamos más como Él.
  • Colosenses 3: 10. Tengamos ilusión por ver como esa renovación se va produciendo en nosotros.
  • Colosenses 3: 1- 4. Que nuestros objetivos sean los de Dios y no nos confundamos en este sentido.
  • Entender este propósito de Dios en lo personal, nos ayuda a caminar con “ilusión” a emprender el camino de esa renovación en nuestra vida, buscando agradar a Dios y amar a los demás.
  • Yo me ilusiono viendo como en mi vida ahora es una realidad cosas que antes no creía posibles (ejemplo cambio de ansiedad por paciencia).
  • Mateo 28: 18- 20.
  • Lo más ilusionante de todo, es saber que formamos parte de la obra más maravillosa que puede tener lugar, la proclamación del evangelio de Cristo.
  • Esa obra que nos permite ver como el Señor va cambiando vidas, derrotando al pecado que esclavizaba a personas y bautizando con su Espíritu Santo.
  • Es ilusionante ver cómo esos jóvenes se reúnen los Jueves, como su palabra es predicada los sábados y lo que pasó aquí el sábado pasado.
  • También es ilusionante ver cómo se están dando pasos para ser “sembradores” y contribuir a que el reino se siga extendiendo.
  • El pensar es que somos parte de este gran proyecto debe ayudarnos a seguir adelante con “ilusión”.

2.3. Ilusión por su recompensa.

  • Mateo 19: 29 y 30.
  • El Señor nos recompensa por aquello que hemos dejado para servirle, porque así ha querido hacerlo.
  • Vemos su recompensa aquí y ahora: su bendición, su paz en nosotros y sus milagros.
  • Tenemos una recompensa en el cielo que nos aguarda para la eternidad.
  1. 3.       Conclusión.
  • Tenemos motivos para estar ilusionados, no con algo que se va a desvanecer sino que perdurará este próximo año y el siguiente y el siguiente también.
  • Ilusión por su misericordia y cuidado, por su propósito en nosotros (individual y colectivo) y por la recompensa que nos aguarda.
  • Santa Cena: 1ª Corintios 11: 23 al 26.
  • Oración.

Tags: ilusión, entusiasmo, misericordia, cuidado, propósito, recompensa

Publicado por manuelsanchez @ 19:09  | Predicaciones
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