S?bado, 14 de noviembre de 2015

“FE Y GRAMÁTICA”

 

Texto base:  Jos. 14:6-14.

 

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   En hebreo, la mayor parte de las palabras están formadas por 3 “raíces” ó “radicales”. Estas raíces son de carácter consonántico, y son las que dan el sentido, la idea que la palabra quiere expresar. Es como una especie de “esqueleto”, que muestra una idea, y sobre ese esqueleto se van añadiendo vocales, sufijos, prefijos, terminaciones, etc, que permiten que del sentido original empiecen a surgir nuevas palabras, pero con una condición: SIEMPRE estarán íntimamente relacionadas con la idea y el sentido que las raíces quieren mostrar. Explicado de otra manera: es como si la palabra original no fuera una “palabra”, sino la representación de una “idea” mediante una serie de signos, y conforme se van añadiendo los complementos antes citados, ya es “capaz” de definir un nombre, un lugar, etc...

 

   Pero lo curioso de los nombre de esos lugares o personas es que no se llaman como se llaman porque sí; su nombre tiene una razón de ser, un motivo por el cual un lugar concreto o una persona tienen el nombre con el que se los conoce en la Historia bíblica.

 

   ¿Por qué entonces esos nombres? 

Respuesta: porque muestran una característica, un hecho, un rasgo de carácter, una circunstancia especial que sucedió en un lugar determinado, y al conocerlo y aplicarlo a nuestra propia vida nos ayuda a saber lo que debemos creer o no creer, hacer o no hacer...

   Cuando conocemos la razón por la que a un personaje bíblico se le dio un nombre determinado, ante nosotros se abren posibilidades de aprendizaje, y por medio de ese conocimiento Dios nos habla, y nuestra fe crece.

 

DESARROLLO.-


   Vamos a tomar como referencia estas raíces.  Esta “idea” está formada por 3 consonantes del Alefato (he dicho bien, “alefato” no “alfabeto&rdquoGui?o hebreo: leídas de derecha a izquierda...”kaf”, “lamed” y “bet”.  El significado, la idea que representan es MORDER.

 

   Todas las palabras que surjan a partir de ahora relacionadas con estas 3 radicales tendrán un significado relacionado con esta acción: MORDER.

   Damos un paso más:


    Sobre las mismas consonantes hemos añadido dos vocales “e”, de vocalización corta (cada una formada por tres puntos rojos). Ahora forman, no sólo una idea, sino una palabra que se lee “keleb”, que significa PERRO, un animal que “muerde”. Como vemos, esta palabra está relacionada con la idea original de MORDER.

   Otro paso más: 

 


                                                     

     Ahora hemos sustituido las  “e” anteriores por una “a” y una “e” de vocalización larga (la “a” formada por una especie de “T” y la “e” por dos puntos). La nueva palabra resultante ya no se lee “keleb”, sino.....”KALEB”!!!!

 

   Este nombre nos es conocido, ¿verdad?  Es el nombre sobre el que vamos a hablar hoy...

 

   ¿Por qué Kaleb (esta es la forma correcta de transcripción, no caleb) recibió este nombre?  Es un nombre que, visto lo anterior, está relacionado con la idea de MORDER...

   Kaleb tiene connotaciones de PERRO DE PRESA, ese animal que cuando muerde y apresa algo con sus mandíbulas es prácticamente imposible hacer que lo suelte. ¿Por qué entonces se relaciona a este líder israelita, compañero de Josué en la conquista de la Tierra Prometida, con las características de un perro de presa...?

 

   Vamos a verlo: (texto base).

   Kaleb tenía 40 años cuando espió la Tierra prometida junto a Josué a y otros 10 líderes israelitas; y solo ellos dos trajeron palabras de aliento y fe tras la inspección, no así los demás. Esto provocó el castigo de Dios, que obligó al pueblo a vagar 40 años por el desierto hasta que toda aquella generación incrédula muriese. Sólo a Josué y Kaleb se les prometió entrar en Canaán, en virtud a su Fe en las palabras de Dios de entregar a Israel la Tierra prometida; en el caso de Kaleb,   Dios a través de Moisés prometió darle la tierra que pisaran sus pies, de alguna manera se le prometió que se le daría una porción de tierra que él eligiera...Y creyó esta palabra!!    En su corazón mantuvo su fe durante 45 años, hasta que se conquistó la tierra prometida, y por ello cuando reclamó a Moisés la promesa, obtuvo sus frutos: eligió Qiryiat  Arba´ (la actual ciudad de Hebrón, Israel), y le fue otorgada.

  A pesar de tener ya 85 años de edad, Kaleb se tuvo que enfrentar a otro reto: La ciudad que él eligió como su heredad, no estaba libre de enemigos; no le fue entregada vacía y lista para ser habitada por él y por toda su familia: aún vivían allí cananeos, pero no cualquier cananeo...eran Anaceos, los gigantes a los que se refirieron los asustados líderes tras la inspección (Núm. 13:33).

 

  De modo que Kaleb mantiene en su corazón la fe en la promesa, no se desalienta por mantenerla durante 45 años, y tampoco se desanima cuando se hace realidad teniendo 85 años!!  Y para colmo, con esa edad tiene que pelear y seguir luchando para terminar de obtener lo que le ha sido dado. Y lo consigue (Jos. 15:13-14) .

 

¿Cuál fue la actitud de Kaleb cuando le fue dada la promesa...?

“MORDERLA” !!!

Tuvo la misma actitud que un perro de presa cuando encuentra o toma algo que es para él. Y no lo suelta, la única forma que eso suceda es matándole, porque de otra manera no será posible; un perro de presa NUNCA suelta lo que ha mordido y tomado con sus mandíbulas.

  La “presa” que tomó Kaleb fue la promesa de un territorio en Canaán. Y no la soltó; la MORDIÓ y no la soltó, la sujetó con las “fauces” de la fe, mantuvo esa actitud durante 45 años, hasta que su anhelo se cumplió en base a la promesa.

   A veces los nombre bíblicos son “asignados” de una manera profética, como “anticipando” lo que ese personaje hará en base a su nombre puesto previamente, como es el caso de Kaleb. Otras veces sucede al contrario, un nuevo nombre se pone a un personaje durante el desarrollo del plan de Dios (Jacob/Israel, Abram/Abraham, Sarai/Sara, Oseas/Josué...) y este nuevo nombre anticipa lo que sucederá.

 

   La actitud de este líder israelita nos debe mover a una actitud de fe. Fe para creer TODO lo que dios nos dice en su Palabra “Logos”, fe para creer TODO lo que el Señor ha hablado a nuestro corazón de una manera personal y “Rhema”. Lo que este personaje hizo fue ejercitar las “mandíbulas de la Fe”, que agarran lo que Dios nos dice y no lo sueltan por nada del mundo. Durante los 45 que Kaleb mantuvo fidelidad a la promesa es seguro que vinieron momentos de desánimo y de dudas: “40 años más de desierto...y si no fuera verdad...?”, “ahora??? Con 85 años...???”, “debo de haberme equivocado...”,”recibo la promesa y aún tengo que pelear más para obtenerla...???”...

 

Pero RECUERDA un detalle...:  La promesa hecha a Kaleb no obedece a ninguna petición previa del líder israelita; éste no le pidió nada a Moisés ni al Señor, no le rogó por nada en concreto antes de los 40 años en el desierto, no obedece a que Kaleb tuviera un anhelo por algo determinado y después de mucho orar Dios dijo que se lo daría...Kaleb tan sólo se mantuvo fiel a Dios en la tarea que se le encomendó al ser enviado a explorar Canaán, y esa fidelidad estuvo a punto de costarle la vida, porque el pueblo habló de apedrearle a él y a Josué; la promesa vino como una iniciativa de Dios a través de Moisés; Kaleb nunca pidió ser poseedor de un territorio en la Tierra prometida, en propiedad; pidió un territorio determinado DESPUES de oír que Dios se lo daría, y después de conquistarla, ya que Kaleb nunca había estado en Canaán. Fue cuando la conquistó que pidió, en base a la promesa, el territorio de Hebrón.

 

   Puede que Dios te haya mostrado algo antes de verlo con tus propios ojos, algo que conocerás llegado el momento y entonces lo pedirás...

   O algo sobre lo que ya has obtenido respuesta y es cuestión de tiempo (y de fe) que llegue a tu vida...

   O puede que simplemente necesites creer algo de la Palabra de Dios, de la Biblia, sin que llegue a ser una palabra o promesa personal...

 

 

 

   Sea lo que sea, tienes que agarrarlo y no soltarlo; siempre se ha comparado y así lo hemos visto, la fe con un escudo, y es verdad. Pero hoy debemos ver la fe como unas mandíbulas, las de un perro de presa que agarra y no suelta, porque lo que ha agarrado LE PERTENECE, que se cierren de tal manera sujetando nuestra “presa” que no haya nada ni nadie que pueda hacer que las abramos y dejemos caer lo que un día creímos. De la misma forma que uno de los valientes del rey David, Eleazar, combatió a los filisteos de tal manera y agarrando con tal fuerza su espada, que la mano se le quedó “pegada” a su espada...(2ª SAM 23:8-10).


Tags: creer, promesa, perseverar, morder, agarrar

Publicado por manuelsanchez @ 21:52  | Predicaciones
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