Viernes, 24 de julio de 2015

                                              ¿QUIEN, YO?

Predicación 19 de Julio 2015.

 

 

Textos base:

1)   Gn 1:12,13.  Adán y Eva.

2)   1 Sam 15 (v. 15,21). Saúl.

3)   Ex 32 (v. 22-24). Aarón.

4)   DT 1:37 Moisés.

5)   Jn 9:1-3 El ciego.

 

INTRODUCCION.-

 

   El pasado 19 de junio en un programa informativo “Madrid Despierta”, entrevistaban a un periodista, Jorge Bustos, que acababa de escribir un libro y salía al mercado el día siguiente. Dicho libro se titula “La Granja Humana”.

   En él se mezclan las fábulas clásicas con los personajes de la actualidad, acercando las mismas a las miradas y posición de un español del siglo XXI, con el propósito de aplicarlas a nuestro tiempo. De este modo, a lo largo del libro desfilas personajes como Mariano Rajoy, Artur Más, Pablo Iglesias, Ángela Merkel, Gallardón, Esperanza Aguirre, Errejón, Woody Allen, Forrest Gump, Zapatero, El Quijote, Varoufakis, Frank Kafka, Joaquín Leguina...entre otros.

   Pero lo curioso es que se trata de aprender en el marco de cada fábula, dejando de lado la tradicional “la culpa es tuya...”, y reconociendo la responsabilidad de cada uno en el devenir histórico, político y social.

   El libro se estructura en 5 partes: POPULISMO, CORRUPCION, VIEJA POLITICA, CIUDADANIA, OTRAS BESTIAS.

   Una Fábula, es una forma literaria en la que los personajes protagonistas son animales, plantas u objetos inanimados, nunca seres humanos, y forman parte de un cuento o narración que muestra y finaliza con una enseñanza moral que, precisamente, el ser humano debe aprender. Su origen data de la época grecorromana, ya que eran herramientas que los pedagogos usaban para la enseñanza de los niños a los que estaban educando.

  Para Jonathan Swift, el autor de “Los viajes de Gulliver”, una fábula era “un espejo donde el espectador descubre generalmente todas las caras excepto la suya...”. Suena parecido a Stg 1:22-24

 

DESARROLLO.-

 

   Echar la “culpa” de nuestra responsabilidad a otros, es una forma de decir “yo estoy limpio...”, y mis errores son culpa tuya.

 

   ¿Qué pasaría si todos reconocieran su parte de responsabilidad en una situación? Pues que todos aportarían su “granito” de solución...y todos se beneficiarían de la sanidad y restauración que vendría después.

 

Cuando alguien piensa que no es culpable en nada, piensa también que quien debe aportar y buscar la solución es el “otro”, y si ese “otro” piensa igual es complicado que dicha solución aparezca.

 

  Es fácil cuando nos equivocamos o cometemos un error, o pecamos, desviar nuestra responsabilidad y proyectarla sobre los demás. Se requiere humildad y autocrítica para reconocer que algo se hizo mal, para que haya solución, sanidad y restauración.

 

  Con demasiada frecuencia se malinterpreta Ez 18:2

 

  Sí es verdad que alguien pueda verse salpicado por el error de otros, pero la responsabilidad del error es de quien lo comete. Conforme este versículo, los hijos no son responsables de los pecados de los padres, aunque pueden verse afectados por ellos.

 

  La Biblia muestra en infinidad de ocasiones a personajes que por temor, orgullo, soberbia, etc., acusaron a otros de sus propias “meteduras de pata”, aunque de una u otra forma pagaron las consecuencias.

 

  Veamos algunos ejemplos:

 

1)   Adán y Eva.   Puede que este sea el ejemplo que más conocemos. Desobedecen a Dios y Adán echa la culpa a Eva, y Eva se la echa a la serpiente. Podemos hacer muchas cábalas al respecto de este episodio: ¿Estaba Eva sola? ¿Por qué? Y si Adán estaba con su mujer... ¿por qué la permitió comer del fruto? ¿Por qué la serpiente habla primero con la mujer y no lo hace con el hombre?  Sea cual sea la opción (y hay muchas más), una cosa es clara: ambos desobedecieron y no mostraron arrepentimiento, se limitaron a tirar “balones fuera” y echar la culpa de su error a otro. Hubiera cambiado la situación si hubieran pedido perdón y se hubieran arrepentido y aceptado su responsabilidad.  Lo único que sabemos son las consecuencias que pagaron, consecuencias de alcance universal...

2)   Saúl.   Conoce las instrucciones precisas que Dios le da. No hay lugar para interpretarlas o darles un significado distinto: “hiere a Amalec y destrúyelo TODO...” (v.3). A pesar de la claridad de la orden, Saúl decide, no sabemos la razón, obedecerla a medias. Cuando se le piden responsabilidades, echa la culpa al pueblo (v. 15,21). Aparentemente, la razón fue su temor a su propio pueblo (v. 24) pero en ninguna parte de este episodio vemos al pueblo presionando ni amenazando a su rey...y las consecuencias son desastrosas: Saúl está a punto de ser desechado y dejar de ser rey de Israel.

3)   Aarón.   Moisés se encuentra en el monte Sinaí recibiendo instrucciones de parte de Dios. Su hermano Aarón es el elegido por el Señor para ser consagrado como  sumo Sacerdote. Moisés “tarda” en bajar del monte y al pueblo se le ocurre la feliz idea de hacerse un ídolo que represente a Dios (algo drásticamente prohibido por el Señor). Y recurren a Aarón para que lo haga (v. 1). ¿Tuvo temor Aarón del pueblo? O ¿pensaba él también lo mismo? Sera lo que sea, accede, y fruto de ello un ídolo ve la luz. Cuando Moisés regresa y observa el espectáculo, su hermano declina su responsabilidad que como líder ha tenido, y echa la culpa al pueblo (v. 22), y luego parece querer decir que el ídolo “apareció” como por arte de magia (v. 24), salió él solito del horno...las consecuencias: v. 35, el pueblo recibió un duro castigo de parte de Dios...

4)   Moisés.   El que fue designado y elegido por Dios para liberar y dirigir a Israel fuera de Egipto hacia la Tierra prometida, comete una imprudencia delante del pueblo que no glorifica al Señor, y pareciera que fue el propio Moisés el que consigue agua de la roca golpeándola (Núm. 20:7-12), cuando Dios le había dicho que “hablara” a la roca. Esto provoca que Moisés se quede a las puertas de la tierra prometida y no pueda entrar allí junto al pueblo de Israel. Aun así, en DT 1:37, vemos como el propio Moisés, en su discurso de despedida y de exhortación al pueblo, todavía ve en el propio pueblo “culpable” de su situación...

5)   El ciego de nacimiento.   Aunque en este episodio este ciego no echa la culpa a nadie por ninguna situación vivida, podemos ver claramente la mentalidad de algunos al respecto de la ceguera de este hombre: “nació ciego por culpa de sus padres...”  En la época de Jesús se seguía creyendo que una desgracia acaecida en una persona (p.ej aquí, una ceguera de nacimiento) podía ser debido a algo que sus padres habían hecho mal, un pecado. Recordamos Ez 18:2 La “dentera” del hijo (ceguera) es por culpa de los padres “comieron uvas agrias” (pecaron).

 

 

 

  Pero la Palabra es clara al respecto de la responsabilidad de cada uno:

 

Jer 31:29,30.

 

Gal 6:5,7

 

 

La dentera la sufrirá el que coma las uvas agrias, sólo él, y lo que se siembre se va a segar, porque Dios no podrá ser nunca burlado...

 

  En Os 8:7, el Señor declara las consecuencias de la apostasía del pueblo de Israel: “han sembrado vientos y van a segar tempestad...”

 

  El fruto que se siega es proporcional e idéntico a la semilla sembrada, y la mano que siembra es responsable de dicha acción.

 

  Es tiempo de ver lo que hemos sembrado, y conocer lo que estemos a punto de sembrar...

 

 

 

 

                                                     …..........

 


Tags: responsabilidad, culpabilidad, excusas, perdón

Publicado por manuelsanchez @ 11:13  | Predicaciones
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