Martes, 02 de junio de 2015

EMBAJADORES DE DIOS EN LA TIERRA

 

2ªCorintios 5:20  Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

 La Biblia dice que el reino de Cristo, no es de éste mundo (Juan 18:36) “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.”; también dice; que nosotros somos nación santa; pueblo escogido por Dios; ; 1ª de Pedro 2:9  “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” y que somos los llamados del Reino; Santiago 2:5 “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” es decir,  mientras estemos aquí en la tierra somos embajadores en nombre de Cristo.

Quizás durante mucho tiempo, te has comportado como un ciudadano del reino de los cielos  pero el Señor hoy te dice, que además de ser  un ciudadano del reino de los cielos también quiere que lo representes como su Embajador en todos los reinos del mundo, con todas las implicaciones que esto conlleva, para así deleitarte con  todos los privilegios, todo el honor, todas las bendiciones que disfruta un embajador, así como adquirir todas las responsabilidades que el cargo trae consigo. Somos sus representantes en esta Tierra y debemos manifestar Su Excelencia porque somos portadores de Su Gloria.

 

Antes de nada veamos que es un Embajador:

¿Qué es un Embajador?.

Un embajador es una persona que representa a una nación frente a otra; es el representante legal de un monarca o de un gobierno; Asume su rol de mensajero, diplomático, emisario, enviado o  representante. Le es dado un poder para representar a esa nación, es la influencia del reino que representa en el reino donde está destinado.

Además un embajador conoce la historia y la geografía de su país, siente amor por su tierra y siempre está dispuesto a ensalzar las virtudes de su país. Se comporta de una manera intachable, es cortés, respetuoso y cuando tiene que hacer algún reclamo lo hace con decoro para que no murmuren de su país por culpa de él. Nunca busca su beneficio personal ni habla en nombre propio, si no del país al que representa.

Fomenta el interés de los ciudadanos del país en el que está por conocer la cultura, costumbres del país al que representa. Quita los prejuicios errados que hay sobre su país y siempre, como buen diplomático, sus armas son las palabras.

Dice la Biblia que la tierra está gobernada por Satanás “el príncipe de este mundo”, pero el que así sea no nos hace partícipes de su dominio a menos que nosotros así lo decidamos, pero ese no es el plan que Dios tiene para nosotros. Teniendo esto ya claro, las cosas son más sencillas, aprendemos que no nos regimos por las leyes de este mundo, hasta las matemáticas de Dios son distintas, aquí en la Tierra 2+2=4, según leemos en Lucas 9:16-17 en el Reino de Dios 2 peces y 5 panes dan de comer a toda una multitud, y nosotros solo tenemos que poner nuestras manos como medio para hacer este tipo de cosas pues es Dios quien se va a encargar de hacerlas realidad. Efesios 3:20 “A aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”

Por tanto, para recibir de Dios tenemos que entender cómo podemos convertirnos en verdaderos embajadores, aprender el sentido de la humildad, que es distinto al que conocemos, pues nosotros lo asociamos a humillación, y no es ni más ni menos que reconozcamos que todo lo bueno que sucede en nuestras vidas está regido por Dios y no tiene que ver con nuestro esfuerzo personal, como se encarga de recordarnos Efesios 2:8-9 “ Porque por gracias sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” si no que somos administradores de los bienes y las bendiciones de nuestro Dios. No solo vamos a estar respaldados por Cristo, que no es poco, si no por todo Su Reino.

Dice Juan 15:19 “Si fuerais del mundo, el mundo amaría  lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece”

Aunque estamos en esta tierra no representamos los intereses de este mundo, si no del Reino de Dios. Por eso debemos tener la visión de un embajador y comportarnos como tal, un embajador indigno es aquel que no representa adecuadamente a su nación, porque ha olvidado los intereses de aquel al que representa, no falta gente con la Biblia bajo el brazo, viniendo a la Iglesia pero nada más salir se empiezan a comportar como auténticos mundanos, y sabes lo que dice Mateo 5:14 “Vosotros sois la luz del mundo”. Por eso debemos ser tan cuidadosos con lo que hacemos y como lo hacemos, porque se da por hecho que, como Embajadores sabemos las leyes del reino al que representamos (Biblia), porque la Biblia dice en Filipenses 3:20 “ Mas nuestra ciudadanía está en los cielos” así que cuidado con ser “cristianos a lo mundano”, porque Dios no quiere gente tibia, con un pie en cada lado, no quiere gente a la que le guste constantemente pasar por la puerta ancha porque se está más cómodo, no¿ sabes por qué? Apocalipsis 4:16 “por cuanto eres tibio y no frio ni caliente, te vomitaré de mi boca eso debemos creer firmemente lo que Él ha prometido y aplicarlo en nuestra vida, nosotros marcamos la diferencia, en el mundo hay que  “ver para creer” en cambio en la Iglesia hay que “creer para ver”, por eso la Biblia nos dice en Juan 20:29  “bienaventurados los que no vieron y creyeron”.

Ahora pregúntate a ti mismo que tipo de embajador eres, si eres digno o indigno, tibio, si estás actuando por tu cuenta o tienes el respaldo del reino al que representas. Cuando actuamos por nosotros mismos nos puede pasar como a los hijos de Esceva.  Hechos 19:13-16 (alguien que lo lea)

He trabajado en la Embajada española en Quito como escolta del Embajador durante 3 años, allí la figura más importante era la del Embajador, luego la importancia de cada persona que trabaja allí es mayor o menor dependiendo del cargo que ostente, pues bien, a diferencia de las embajadas terrenales, en esta gran embajada que debe ser nuestra iglesia todos tenemos la misma importancia y jugamos un papel crucial para salvar almas, yo lo que veo ahora al miraros son 50 o 60 embajadores potenciales, puede que muchos ya los seáis, pero si aún no te consideras uno y quieres dar el paso de ciudadano a embajador creo que este es un buen día, y como nos regimos por las normas del reino de Dios, no por las terrenales, como acabamos de decir, nuestro valor es semejante a ojos de Dios, no hay uno que valga más que otro. ¿Sabéis lo que hacía el Embajador permanentemente? Relacionarse con gente. Porque un buen embajador es aquel que se relaciona, que es influyente, ¿os imagináis un embajador que no saliera de la Embajada? ¿Cómo representaría a su país? En la Embajada también teníamos agentes del CNI, que lejos de decir lo que eran se hacían pasar por empresarios o consejeros comerciales, la Biblia no nos llama a ser agentes encubiertos, no, nos llama a ser embajadores, en Marcos 16:15 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” y en Mateo 28:19 “Id y haced discípulos a todas las naciones”, los embajadores son personas públicas, y gozan de respeto aunque sean unos recién llegados, por lo que representa(Federico Torres Muro). Sin embargo hay cristianos que se empeñan en ser agentes encubiertos, nadie en su trabajo sabe que son cristianos porque se comportan y hablan como mundanos, y cuando alguien les descubre ponen excusas para no hacerse diferente al resto (voy a la iglesia solo de vez en cuando, no soy fanático, no me sé la Biblia) Mateo 10:33 Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos”.

Creo que está claro, que ser embajador de Cristo, aquí en la tierra, es un privilegio del que podemos  gozar  todos los que le hemos aceptado como  nuestro Señor y Salvador; este privilegio, no se compara a ningún galardón otorgado aquí en la tierra  a las  personas que ocupan estos altos cargos, el reino que representamos es celestial y al Rey que servimos es aquel a quien pertenecen todas las cosas tanto en los cielos como en la tierra.

Seamos conscientes de ello o no, como cristianos representamos a Cristo. Muchas personas no cristianas nunca abrirán una Biblia pero mirarán la manera en que tú y yo vivimos. ¿Qué concluyen cuando ven nuestra manera de comportarnos, de expresarnos, de tratar a los demás? ¿Estamos reflejando algo de la humildad, generosidad y justicia de Cristo?. Representamos a Cristo las 24 horas del día, y debemos ser conscientes de ello.

 

El cargo de Embajador no es ilimitado en el tiempo, (los embajadores son funcionarios de categoría A),suele tener una duración de 3 o 4 años para luego regresar a su país, en cambio, nuestra labor como embajadores dura mientras estemos aquí en la Tierra hasta que vayamos a nuestro hogar definitivo.

Sentir que somos embajadores de Cristo nos debe de cambiar:

-La Gloria de Dios debería afectar positivamente a nuestra familia, amigos, gobierno, y a la sociedad que nos rodea. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cuánto estamos afectando al mundo con la Gloria del Señor que habita en nosotros? Isaías 60:1-3 dice “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista Su Gloria. Y andarán las naciones a tu luz y los reyes al resplandor de tu nacimiento”

- La manera de vernos a nosotros mismos: No hay lugar para complejos de inferioridad ni de superioridad. Valemos mucho porque Cristo nos escogió para representarle. Pero nos escogió por su gracia, no porque seamos más que los demás. Mateo 10:8 “De gracia recibisteis, dad de gracia”

- La manera de percibir el pecado: Nuestro pecado no solamente estropea nuestra comunión personal con el Señor, sino que también afecta la manera en que otros ven a Jesús en nosotros. ¡Nuestro mal testimonio puede alejar a otros de Jesús! (la gente puede llegar a decir que prefiere quedarse como está que conocer al Señor si van a ser como nosotros)

- La manera de reaccionar frente al sufrimiento: Algunos de los contratiempos e inconvenientes que vivimos nos pasan porque representamos a Cristo. Dios puede permitir dolor y sufrimiento para hacernos mejores representantes de Él. En  Efesios 6:19-20  Pablo nos habla de las dificultades de dar a conocer el evangelio “a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar”.

 

Como embajadores de Cristo funcionamos bajo normas diferentes a las del mundo en que vivimos. Tenemos un estándar de comportamiento diferente. El valor que le damos a las cosas difiere. Existe el gran peligro de que dejemos de vivir como extranjeros, de que adoptemos los valores del mundo que nos rodea. Las palabras que usa el apóstol Pablo son claras y fuertes Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”

Si, como hemos dicho antes, somos portadores de Su Gloria, la presencia del Señor va con nosotros. Asimismo no debemos olvidar que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, es decir, somos un templo que lleva la presencia de Dios, eso se ha de poner de manifiesto con la manera en que nuestra luz alumbre delante de las personas que están a nuestro alrededor. A la vez, somos portadores de su carácter, aunque sabemos que hay facetas de nuestro carácter que hay que trabajar, debemos orar y poner de nuestra parte para que las características de Su carácter, es decir, justicia, santidad, integridad y humildad queden impresas en nosotros. Además, en Gálatas 5:22 la Palabra nos habla de los frutos del Espíritu, que son “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza”. Efesios nos dice que imitemos a Dios. Efesios 5:1-2 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”. Esta es la personalidad de Dios, y debería ser la nuestra. Como embajadores del Reino de Dios tenemos la responsabilidad de producir frutos que respondan a la calidad y personalidad de Dios.

 

CONCLUSIÓN

Tenemos el privilegio de ser embajadores de nuestro Señor en la tierra y de demostrar su excelencia. Esta es una cualidad que nace del corazón y se expresa con los mejores recursos que poseemos. Representarle día a día es una tarea ardua pero no exenta de privilegios, como hemos dicho anteriormente somos portadores de Su Gloria y debemos reflejarlo en nuestro comportamiento diario, la manera en la que nosotros actuemos puede decantar la balanza para que alguien tome la decisión de conocer a Jesús o siga sumido en un mundo de oscuridad y tinieblas. Es una decisión muy importante pero no debemos olvidar, además de los privilegios de ser sus representantes aquí en la Tierra, la satisfacción de poder ver una vida cambiada por nuestra fidelidad hacia El. Representamos a aquel que murió en la Cruz y resucitó y tiene autoridad sobre todo nombre y toda potestad. Deja tu faceta de ciudadano y actúa como lo que eres, ¡¡¡¡¡Un verdadero embajador de Su Excelencia!!!!! 


Tags: embajador, reino, privilegio, responsabilidad

Publicado por manuelsanchez @ 21:20  | Predicaciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios