Mi?rcoles, 22 de abril de 2015

“PELEANDO LA BUENA BATALLA”

  1. 1.       Introducción:
  • 2ª Timoteo 4: 6- 8.
  • Pablo cuando estaba llegando al final de su vida se sincera con un buen amigo y compañero.
  • Vs. 7: He peleado la buena batalla.
  • ¿De qué está hablando Pablo? ¿A qué batalla se refiere?
  • En nuestra vida podemos enredarnos en muchas batallas o “batallitas” pero no todas son dignas de ser luchadas.
  • En la primera guerra mundial tenemos batallas que sobresalieron en importancia por su valor en el desenlace de la contienda como fue la batalla del Somme.
  • Se desarrolló de Julio a Noviembre de 1916 y marcó el desenlace final porque provocó un gran número de bajas en el Imperio Alemán e hizo que se atascara el frente occidental. Provocó más de un millón de muertos. Lo que inicialmente estaba previsto como un ataque rápido para vencer las defensas alemanas, se acabó convirtiendo en una terrible guerra de artillería y trincheras.
  • En la segunda guerra mundial entre otras podemos destacar el Desembarco de Normandía.
  • El 6 de Junio de 1944 comenzó una de las mayores operaciones militares de la historia que tenía como objetivo desembarcar 3 millones de soldados en Francia. Tuvo un período de preparación de más de 2 años e involucró a miles de personas. En el primer día murieron más de 11000 soldados pero logró su principal objetivo y decantó definitivamente el desenlace de la guerra con la victoria aliada.
  • En nuestra vida también hay batallas fundamentales y otras accesorias, ¿las sabemos diferenciar?
  • En unas o mejor dicho uno merece la pena embarcarse aunque la lucha sea tediosa y con dificultades y otros hay que dejarlas de lado.
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. ¿Cuál es la buena batalla?

  • 1ª Timoteo 6: 11- 15.
  • Ser discípulos: Lucas 14: 25- 34. Esto quiere decir ser seguidores de Cristo. Tomar su ejemplo e imitarlo en nuestra vida. La característica primordial necesaria para ello es la renuncia, ya lo expreso Jesús con meridiana claridad.
  • Debemos entender con claridad los recursos que vamos a invertir en esta batalla, o sea, todo. Como dicen “todo o nada”. No hay término medio, en esta batalla no vale “nadar y guardar la ropa”.
  • Jesús pone el ejemplo del que se enfrenta a una batalla, si sus fuerzas no son similares al oponente mejor es no emprenderla.
  • ¿A qué has renunciado? ¿A qué estás renunciando? Si no has renunciado a nada quizás es el momento de plantearte algunas cosas.
  • Si seguimos a Cristo debemos estar dispuestos a cambiar nuestros planes y asumir la incomodidad.
  • Esto también significa que debemos emprender la batalla por no hacer nada que desobedezca a los mandamientos de Dios aun cuando nos estén instigando a ello: mentir, robar, relaciones ilícitas, etc…
  • No debemos olvidar nunca que la recompensa que recibiremos será mucho mayor de aquello a lo que hayamos renunciado: Mateo 19: 29.
  • Hacer discípulos: Lucas 10: 1- 4.
  • La realidad del vs. 2 sigue siendo vigente hoy. Hay muchas personas por alcanzar todavía con el mensaje del evangelio y para ello hacen falta manos.
  • ¿Has decido alistarte en esta batalla?
  • Vs. 3: Como ovejas en medio de lobos. No sé cómo se sentirá una oveja entre los lobos pero me imagino que no muy contenta. El objetivo de los lobos es comérsela. Así también hay muchos lobos deseando acabar con aquellos que se han puesto manos a la obra. Esto si es una gran batalla que hay que luchar con todas nuestras fuerzas.
  • Vs. 4 Cuando Jesús se refiere a que no se detengan a saludar, no es que quiera que sean antipáticos sino que nada les aparte ni distraiga de su propósito. ¿En qué nos estamos distrayendo?
  • A eso se estaba refiriendo Pablo, no había dejado que ninguna adversidad de las que habían venido sobre él y sus colaboradores terminaran con su decisión de seguir predicando el evangelio: Romanos 8: 31- 39. Si peleamos la batalla correcta entonces obtendremos la victoria prometida.
  • Seguir y enseñar la sana doctrina: 1ª Timoteo 1.
  • Ya desde el principio el verdadero evangelio fue atacado por doctrinas erróneas:

a)      Vuelta a la ley del Antiguo Pacto: Gálatas, Hebreos

b)      Contra los gnósticos: Cartas de Juan. Este gnosticismo era una mezcla de creencias helenísticas y orientales. Se buscaba a Dios a través de la “gnosis” o conocimiento que llevaba a un éxtasis. Por el contrario había una relajación en cuanto a la moral.

  • Desde entonces las falsas creencias se han multiplicado y muchas de ellas han calado en la iglesia, es por eso que hay que emprender esta batalla sin ninguna duda.
  • El evangelio es el expresado en su palabra de forma clara, precisa y concreta. Hay que hacer lo que la biblia enseña de forma contundente y no lo que está oculto y le ha sido revelado a alguien de una forma especial (es por ahí por dónde van los nuevos apóstoles, cuidado con ellos).
  • Esa verdad es inmutable y si bien cambiamos el medio de expresarla nunca hay que alterar el fondo. Es un mensaje antiguo pero no arcaico ni obsoleto.
  • Un mensaje basado en: gracia de Dios, el pecado del hombre y el sacrificio redentor de Cristo.
  • La necesidad de perseverar en esto es transmitida por Pablo a Timoteo: 2ª Timoteo 3: 10- 4: 5.

2.2. ¿Cuáles son las otras batallas?

  • 1ª Timoteo 6: 3- 10.
  • Estabilidad material: vs. 6 al 10. Todos y en todo momento podemos caer es querer buscar la estabilidad material y riquezas por encima de cualquier otra cosa.
  • El resultado de hacerlo es una constante ansiedad y agonía porque nunca tendremos suficiente para saciar nuestra avaricia.
  • Si nos ponemos a pelear esta batalla nos desgastamos sin conseguir nada.
  • Anécdota sobre el consejo de Gerardo de Ávila y las inversiones en bolsa.
  • Colosenses 3: 1-3. Si miramos hacia arriba peleamos la buena batalla y si miramos lo que nos rodea nos enredamos en otras batallas que sólo nos desgastan.
  • Respeto de los demás: buena imagen. A todos nos gusta que los demás tengan una buena imagen de nosotros. Lo que hoy se denomina “imagen pública”. Por eso cuando alguien dice algo sobre nosotros que no nos gusta aunque sea verdad nos desagrada tan profundamente. ¿Es esa una batalla que debemos luchar?
  • Con demasiada frecuencia nos viene a la mente la pregunta: ¿Qué pensaran de mí? El problema viene cuando esto nos inmoviliza.
  • Juan 15: 18- 27. La Palabra de Dios nos garantiza que estamos expuestos al “aborrecimiento”.  Es decir que desechen nuestras palabras, las critiquen y a nosotros por creerlas. Eso mismo le sucedió a Cristo.
  • 1ª Pedro 4: 14 al 19. Ser vituperado significa: criticado, censurado o desaprobado. Esto es justo lo contrario de tener una buena imagen pública. Si tenemos “mala imagen” por nuestros actos deshonestos lo que tenemos que hacer es corregirlos y si es por obedecer a Cristo lo que tenemos que hacer es: vs. 19. Encomendarnos a Dios y no corresponder con nuestros actos al vituperio.
  • Reconocimiento. A todos nos gustan que nos reconozcan el trabajo, nos agradezcan, etc. Eso es bueno y debemos ser agradecidos (Colosenses 3: 15). Pero no debemos buscar en primer lugar ese reconocimiento ni molestarnos con el que no lo hace. ¿Has hecho algo por alguien y no te lo reconoce? No emprendas esa batalla porque sólo te va a desgastar.
  • Vivimos bajo lo que podíamos llamar “el síndrome de los Oscar”. Todos esperamos recibir en algún momento el óscar al mejor padre, mejor hermano, mejor amigo, mejor siervo, etc. Y soñamos con el momento de recoger el premio y dar las gracias, pero en demasiadas ocasiones esto no sucede así.
  • En Juan 19: 25- 26 vemos que cuando Jesús fue crucificado sólo había 5 personas acompañándole. ¿Dónde estaban los demás? Podemos leer en Lucas y en Marcos que estaban mirando de lejos.
  • 2ª Timoteo 4: 9- 18. A Pablo también le dejaron sólo, se olvidaron de él cuando estaba en prisión y en gran necesidad. Esto no debe ser causa de desconsuelo por nuestra parte.
  • La batalla de querer convencer a los demás: 2ª Timoteo 2: 23- 26. No son nuestros argumentos ni mucho menos nuestro tono de voz lo que va a acercar a otros a Cristo. Nuestra seña debe ser la mansedumbre y tener paciencia hasta que llegue el momento adecuado. No vamos a convencer nunca a nadie para que se entregue a Cristo. Nuestra labor es predicar el evangelio y orar, la otra es labor del Espíritu Santo. 1ª Pedro 3: 15.

2.3. ¿Cómo peleamos la buena batalla?

  • 1ª Timoteo 6: 11.
  • No sólo es importante saber qué batalla debemos pelear sino como ir a dicha lucha.
  • Seguir y buscar la justicia. Dios es justo y quiere que nosotros busquemos la justicia y la hagamos a los que nos rodean.
  • Seguir y buscar la piedad. Tener compasión de los que sufren.
  • La fe. Creer a Dios y su palabra porque todo se cumplirá sin faltar nada.
  • El amor. Poner a los demás en primer lugar, estamos llamados al servicio no al señorío.
  • La constancia/ paciencia. Es una batalla de larga duración, no instantánea.
  • La humildad. ¿A cuántas personas estamos dispuestas a lavarles los pies? Juan 13: 1- 20.
  • Las armas espirituales de Efesios 6 son también imprescindibles pero de las anteriores hablamos menos.
  1. 3.       Conclusión.
  • Estamos en medio de muchas luchas pero sólo una batalla es decisiva y esa es la batalla de la fe.
  • ¿Qué batalla estás luchando?
  • Es necesario dejarnos de “batallitas” y emplear todos nuestros esfuerzos en: ser discípulos, hacer discípulos y mantener y enseñar la sana doctrina.
  • Oración.

Tags: batalla, despistarnos, esfuerzos, reconocimiento, dinero, buen nombre, convencer

Publicado por manuelsanchez @ 20:26  | Predicaciones
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