Viernes, 10 de abril de 2015

  El Bautismo en el Espíritu Santo y El Hablar en Lenguas                                

                                               (Por Kevin Prevost)                                                           

 

Hechos 2.37-39  “37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

 

¿Cuantos han entregados sus vidas a Jesucristo y saben que irán al cielo? ¿Cuantos han sido bautizados en el Espíritu Santo?  ¿Cuantos oran en lenguas a menudo?

 

La salvación es para todos los que quieren dejar los caminos pecaminosos y seguir a Cristo.   Jesús llamaba a la gente así, “Sígueme”.

 

El bautismo en el Espíritu Santo es para todos los que siguen a Jesucristo.  Es una experiencia distinta de la salvación. Puede ocurrir juntamente al creer en Jesucristo como pasó con Cornelio (Hechos 10) o puede ocurrir en dos momentos distintos como en el pasaje siguiente.  

 

Hechos 8:14-17 14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

 

 

La gran pregunta es ¿pueden orar en lenguas todos los que han sido bautizados en el Espíritu Santo? 

 

Muchos me han dicho: “yo sé que he sido bautizado en el Espíritu Santo pero no oro en lenguas”.  Les respondo más o menos así, “Te creo. Has sido bautizado en el Espíritu Santo, pero tú no oras en lenguas.  Pero podrías orar en lenguas si quisieres, si lo intentaras.”

 

Si has sido bautizado en el Espíritu Santo, puedes orar en lenguas. Si lo haces o no, es otra cuestión. 

 

Leemos acerca de los 9 dones del Espíritu Santo en 1 Cor.12.4-11. Vemos que el Espíritu Santo hace los dones por medio de nosotros para provecho (v. 7), o sea “para el bien común” como se dice en otras versiones. Si el Espíritu Santo me da un don de sanidad o palabra de ciencia, ese don, o regalo, no es para mí, es para otras personas, para el bien común.

 

Más adelante en los versículos 29 y 30, vemos unas preguntas  “29¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? 30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?

Son preguntas retóricas, sabemos que la respuesta es no. Son dones para el bien común.

 

Pero también hay que tomar en cuenta que hay otro don de lenguas para la edificación personal.

 

Un día mis ojos fueron abiertos para ver esta verdad cuando estaba leyendo en 1 Cor. 14.2-4: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.” 

El Señor me hizo la siguiente pregunta, “¿Daría yo este beneficio de edificación personal a uno de mis hijos y no a los demás?”  En ese momento lo vi claramente y exclamé, “Pues claro que no lo harías”.  ¡Cómo me clarificó el asunto!

 

Los nueve dones no son para la edificación personal, sino para la edificación y beneficio de otros.  Por eso hablar en lenguas en público, en un culto, en voz alta para llamar la atención necesita interpretación en español. Pero no todos tienen ese don de lenguas para el bien común.  Si no hay interpretación, no es de beneficio para los oyentes.

 

Pero todos los que son bautizados en el Espíritu Santo tienen el beneficio de orar en lenguas para edificación personal. Estamos orando en un lenguaje que no entendemos pero Dios sí lo entiende.

 

Las lenguas personales

 

Los siguientes versículos nos ayudan a entender que orar en lenguas es para todos los que son bautizados en el Espíritu Santo. Dios nos exhorta a orar en lenguas:

 

Efesios 6.18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”

 

Judas 20 “edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo.”  El orar en lenguas es para la edificación personal. Fortalecemos a nosotros mismos, a nuestro espíritu, cuando oramos en lenguas.

 

Rom 8. 26-27  “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”

 

Orando con gemidos es otro tipo de oración por el poder del Espíritu Santo.  Pero hay unos principios aquí de los cuales podemos sacar provecho.  

-No sabemos orar como conviene porque no siempre conocemos la voluntad de Dios en cada situación.

-El Espíritu Santo sí conoce la voluntad de Dios y cuando oramos en lenguas estamos orando según la voluntad de Dios.

-Orar en lenguas (o gemidos) es muy eficaz porque Dios contesta las oraciones hechas de acuerdo a su voluntad.

 

Hablemos del hecho de orar en lenguas.

 

Nosotros podemos orar en lenguas cuando queremos.  El Espíritu Santo no ora en lenguas y no nos obliga a orar en lenguas, tampoco domina nuestra lengua. Nosotros hablamos en lenguas.

 

El dilema es -“Quiero orar en lenguas, veo el beneficio el ello, veo el mandato de hacerlo, pero no quiero inventar nada.”

 

Queremos que el Espíritu Santo mueva nuestra lengua sin nuestra colaboración. Pero no es así.  Requiere fe de nuestra parte.

 

 

Un testimonio personal  Unos meses después de entregar mi vida a Jesucristo, empecé a pedir al Señor que me diera el Espíritu Santo. Durante semanas buscaba y pedía “Señor dame el Espíritu Santo. Pero no lo recibía”.  Estaba desanimado y cansado de buscar y pedir el bautismo en el Espíritu Santo e iba a dejar de pedirlo.

 

Durante ese tiempo estaba leyendo un libro cristiano y el autor relataba como la mayoría de las personas oran una sola vez para ser perdonados y recibir el regalo de la salvación. Oran una vez, decía el autor, porque creen que si se arrepienten y ponen su confianza en las palabras de Jesucristo, recibirían de regalo de la salvación que es por fe. Creen y reciben.

 

Es lo mismo con recibir el don del Espíritu Santo, decía el autor. Es un regalo, es por gracia por medio de la fe. Cree la promesa y extiende tu mano y toma el regalo por fe.

 

Al leerlo, mi fe fue avivada porque vi mi problema y la solución. Durante semanas pedía “dame el bautismo en el Espíritu Santo”.  Jesucristo si me extendía el regalo, la promesa del bautismo en el Espíritu Santo, pero yo no extendía la mano de fe para tomarlo. Entonces con determinación y fe me dije, “sólo voy a orar una vez más, pero no voy a pedir solamente, voy a darle las gracias por el regalo y extender mi mano de fe y tomarlo”. Oré algo así: “Gracias, Señor Jesús, por haberme salvado y gracias por la promesa del Espíritu Santo, lo tomo por fe”.  Y recibí el bautismo en el Espíritu Santo en ese momento.

 

Cuando fui bautizado en el Espíritu Santo, yo no oraba en lenguas, no sabía que podía hacerlo. Nadie me enseñaba y no conocía la enseñanza de la Biblia pero supe que fui bautizado en el Espíritu Santo.  Un año después de ser bautizado me dije, “yo sé que soy bautizado en el Espíritu Santo, entonces puedo orar en lenguas. Yo quiero los beneficios de la edificación personal que vienen por orar en lenguas”.  Entonces empecé a orar en lenguas ese día.

 

Al ser bautizado en el Espíritu Santo queremos sentir algo espiritual. Pero no hay nada en la Biblia que diga que vamos a sentir algo. A veces sucede, pero muchos no sienten nada. Ellos toman un paso de fe y abren la boca y hablan en otro idioma.

 

Cuando hablas en español, ¿sientes algo? No. Puede ser que sientas algo cuando hablas en lenguas.  Lo he sentido muchas veces al hablar en español, se llama vergüenza.  Y nuestros pensamientos quieren callarnos “estás inventándolo, no tiene sentido, suena feo, no dices nada, sólo repites cuatro sonidos” y cosas así.

 

Hay que poner más fe en lo que Dios dice en su palabra que en lo que sentimos o no sentimos, que en lo que entendemos o no entendemos. Este es el dilema.

 

Hechos 2.37-39   37 “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

 

No hay acepción de personas. El perdón de pecados y el don del Espíritu Santo es para todos los que se arrepienten y creen y siguen a Jesucristo.  Es para todos los que están lejos, para todos los que el Señor llamare.

 

Aquí hay una ilustración que nos ayuda a ver esta verdad. Voy a la librería y compro dos libros. De camino a casa me doy cuenta de que he dejado un libro en el mostrador. Vuelvo a la tienda para buscarlo. ¿Voy a pagar por ello otra vez? Ni pensarlo, ya ha sido pagado, comprado.

 

Por su muerte y resurrección, Jesús nos ofrece la salvación y el bautismo en el Espíritu Santo.  Muchos han tomado el libro de la salvación y han dejado el libro del bautismo en el Espíritu Santo.

 

Jesús consiguió los dos para nosotros, son regalos. Por la determinación de tu fe, toma los dos regalos.  Extiende la mano de fe y toma el don del Espíritu Santo. Y después da un paso de fe y habla en lenguas. Mientras sigues hablando en español, no podrás hablar en lenguas. No se puede hablar en dos idiomas a la vez.

 

Dios es fiel a sus promesas, créele.  “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

 

(ilustraciones por W. Nee)


Tags: bautismo, Espíritu Santo, lenguas, edificación, regalo

Publicado por manuelsanchez @ 22:08  | Predicaciones
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