Domingo, 15 de marzo de 2015

“RENOVACION”

  1. 1.       Introducción:
  • Apocalipsis 21: 5.
  • Después del juicio y la victoria final de Dios sobre Satanás vendrán un cielo y una tierra nueva. Tal como leemos en el vs. 4 todo el pecado y sus consecuencias desaparecerán. Se generará por acción de Dios un mundo nuevo o mejor dicho se reformará el que existe. Esto nos habla de una profunda transformación para el lugar donde habitaremos por la eternidad.
  • El principio de renovación o regeneración de Dios hacia nosotros no se limita a ese momento sino que ahí alcanza su punto máximo y en esta mañana veremos cómo podemos pedir a Dios que haga todas las cosas nuevas en nosotros. Es decir, cambiar las que se han quedado obsoletas y dañadas.
  • Todos hemos oído la frase: “renovarse o morir” y es cierta en gran manera. Las cosas no pueden permanecer en su estado sin cambios y nosotros tampoco. Todo evoluciona para bien o para mal.
  • Ahora en este año de elecciones tenemos a los partidos políticos en una carrera por renovarse o por lo menos parecer diferentes, han cambiado y rejuvenecido a sus líderes o por lo menos a los que dan la cara y también están cambiando algunas formas de hacer las cosas.
  • En ese proceso de renovación y adaptación a los nuevos tiempos hasta hemos cambiado de rey.
  • En la propia iglesia hay renovación, las canciones, el lenguaje, la decoración. Mientras no variemos nuestra esencia ni nuestro mensaje (el evangelio) no hay problema.
  • Todo lo material se desgasta y necesita renovación: las casas (se estropean los utensilios, salen grietas, etc&hellipGui?o, los coches (piezas se averían), los muebles (pierden el color, se rompen).
  • Cada vez que paso por la puerta de mi antiguo colegio se me viene a la mente la idea de renovación. Era un colegio de curas y sólo de niños. Se ha convertido en colegio mixto y muchas cosas han cambiado.
  • Y nosotros también necesitamos renovarnos:

a)      Nuestro espíritu

b)      Nuestras fuerzas

c)       Nuestra visión

  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Renovando nuestro Espíritu.

  • 2ª Corintios 5: 17.
  • El principio de nuestra renovación espiritual comienza cuando entregamos nuestra vida a Cristo. Comienza una obra de regeneración para hacer morir lo terrenal o pecaminoso que hay en nosotros y cambiarlo por comportamientos y actitudes que agradan a Dios.
  • Este cambio se evidencia en nuestra vida. Lo vemos a través de los frutos del Espíritu. Si hay esos frutos es que hemos sido cambiados y si no es que todavía estamos en ese proceso de renovación: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5: 16, 17 y 22 al 26).
  • Estamos hablando del primer paso para la renovación espiritual: “obediencia”. Somos nosotros los que debemos “andar”, dar los pasos necesarios para que el fruto de Espíritu se vea reflejado en nuestra vida.
  • Esa renovación se traduce también en nuestra misión o propósito en la vida: ser embajadores del mensaje de reconciliación con Dios a través de Cristo. 2ª Corintios 5: 20.
  • Efesios 3: 16.
  • Todos estos cambios se operan de forma sobrenatural en nosotros por la acción de su Espíritu Santo y es algo que afecta a nuestro interior.
  • Vs. 20: El poder de Dios es tan grande que no hay nada que no pueda ser cambiado o transformado por él. Si ves que hay cosas que no están bien en tu vida y llevas tiempo luchando con ella, no desesperes porque el cambio es posible por su poder.
  • 2ª Corintios 4: 16.
  • El tiempo, los sufrimientos y las tribulaciones hacen mella en nuestro espíritu. Las decepciones y el rechazo nos provocan tristeza. Pero no debemos dejar que cunda el desánimo sino pedir a Dios que nos renueve en esas situaciones.
  • Por fuera nos podemos desgastar, no hay problema, pero debemos hacer (dejar que Dios actúe) que esas situaciones sirvan para fortaleza interior: vs. 17 y 18.
  • Esta renovación se produce con un agente desencadenante: la fe (vs. 13).

2.2. Renovando nuestras fuerzas.

  • Lucas 10: 19.
  • Tenemos la autoridad y el poder que Dios dio a los 70, no para uso en nuestro beneficio sino para el progreso de su Reino.
  • Si hacemos y estamos en esto, nada nos puede hacer daño. Estamos hablando en el sentido más profundo del término.
  • Salmo 92: 10.
  • Dios nos da las fuerzas cuando a nosotros nos faltan y nos da el mejor perfume (su aroma) para que nos sintamos bien (recién salidos de la ducha).
  • Vs. 15: Nuestras fuerzas vienen de creer que Dios es nuestra roca, donde nuestra vida está asentada y que Él hará justicia en su tiempo.
  • Isaías 40: 29.
  • Este capítulo constituye un mensaje de “consuelo” para el pueblo de Dios que había sido despojado de su tierra. ¿Has perdido lo que más querías?
  • Vs. 28: El único que no se cansa es el que puede renovar nuestras fuerzas.
  • Vs. 30: No es algo de la edad sino de las ganas de seguir adelante.
  • Vs. 31: Eso tiene Dios para cada uno de nosotros.
  • ¿Han flaqueado tus fuerzas hasta desmayar? ¿Piensas que no puedes seguir más, que esto es el final?
  • Encomienda tu camino a Dios y Él te dará nuevas fuerzas.

2.3. Renovando nuestra visión.

  • 2ª Reyes 6: 15- 17.
  • El criado de Eliseo tenía una visión muy limitada, sólo veía lo material y eso era una gran amenaza.
  • Cuando Eliseo ora y Dios abre sus ojos entonces contempló el cuadro completo.
  • ¿Qué ves hoy? ¿Sólo lo material o ves algo más? ¿Sabes hacia donde te ha llamado Dios y entiendes su protección sobre tu vida?
  • Lucas 9: 28- 36.
  • Los discípulos tuvieron que contemplar la transfiguración para comprender realmente quién era Jesús y entender lo que estaba pasando. Que el plan de Dios de salvación para el hombre se estaba desarrollando delante de ellos.
  • Uno de los sentidos más profundos de este evento magnífico era que los discípulos viesen como el plan de Dios para el hombre se había desarrollado primero a través de la ley (Moisés), después a través de los profetas (Elías) y ahora llegaba la culminación con Cristo.
  • ¿Tienes una visión clara de tu vida, tu misión, tu entorno y tu servicio a Dios?
  1. 3.       Conclusión.
  • Todo lo que hay en nosotros se desgasta pero tenemos el mejor renovador posible, el único que puede renovar nuestro espíritu, nuestras fuerzas y nuestra visión.
  • Esta renovación de espíritu, fuerza y visión sólo se consigue con obediencia a Dios y conocimiento de Él. Si estamos junto a Él nos renovamos sino pereceremos.
  • Ezequiel 37: 1- 14. Esos huesos se habían secado, necesitaban volver a la vida. Eso sólo la podía hacer el Espíritu de Dios. Si te sientes como uno de esos huesos, crees que todo se ha acabado, no es así. Pide a Dios que ponga su Espíritu en ti para darte nueva vida.
  • Ezequiel 47: 1- 12. Sabemos que el agua tiene un significado de renovación. Todos hemos dicho en algún momento después de un buen baño, me he quedado como nuevo. Eso en el mayor sentido posible es lo que provoca el río de Dios en nosotros (su Espíritu actuando en nosotros). Vs. 9 y 12.
  • Oración.

Tags: renovación, restauración, espíritu, fuerzas, visión

Publicado por manuelsanchez @ 20:32  | Predicaciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios