Domingo, 30 de noviembre de 2014

MATRIMONIOS EN VICTORIA

-Génesis 2:18 “Y dijo Jehová Dios: no es bueno que el hombre este solo; le haré ayuda idónea para él”.

-Génesis 2:21-24 “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona porque del varón fue tomada. Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.

Hoy vamos a hablar del matrimonio tal y como Dios lo ha establecido, por lo tanto, al estar Dios de por medio, podemos afirmar que se trata de “matrimonios en victoria” como el mismo título indica.

El matrimonio es algo  que todos hemos vivido, estamos viviendo o queremos vivir, todos anhelamos conocer a nuestra media naranja y desarrollar una vida de plenitud a su lado.

El matrimonio es un estado honroso instituido y establecido por Dios. El matrimonio establecido por Dios es estrictamente el formado por hombre y mujer. Como institución, es más antigua que el mismo Estado y que la misma Iglesia.

Al estar instituido por Dios debemos buscar la pureza en el matrimonio, como se establece en

Hebreos 13:4 “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla, pero a los adúlteros y a los fornicarios los juzgará Dios”.

1 Tesalonicenses 4:3-5 “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios”.

Hoy en día esto está muy devaluado por la sociedad que cree que con el mero hecho de tener relaciones sexuales ya se constituye el matrimonio por sí mismo. Vemos que esta idea contradice lo que la Biblia nos enseña al respecto, por ejemplo en

Juan 4:18 (no lo vamos a leer) Jesús le dice a la mujer samaritana que ella había tenido cinco maridos y que el varón con quien convivía en ese momento no era su marido, es decir, el mero acto de tener relaciones sexuales o de convivir con alguien no conlleva el matrimonio

PROPÓSITOS DEL MATRIMONIO

a)        Compañerismo, apoyo, equilibrio y consuelo que los esposos deben tributarse mutuamente.

Hemos de estar a las duras y a las maduras, hoy vemos que las parejas al mínimo problema se van cada uno por su lado, el egoísmo prima en las relaciones.

 

Proverbios 18:22 “el que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”.

 

b)        Inspirar confianza, alegría y amor mutuo.

La pareja donde no tiene confianza el uno en el otro no tiene una buena base para constituirse como pareja.

La vida ya es lo suficientemente dura y rutinaria como para cargar tristeza en nuestra pareja.

Amor mutuo pues el amor tiene muchas variantes y muchas maneras de expresarse.

 

Proverbios 5:18-19 “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate siempre”.

 

Proverbios 18:22 “el que halla esposa halla el bien y alcanza la benevolencia de Jehová”.

 

c)        Tener hijos.

 

Criarlos en el conocimiento de La Palabra porque son herencia del Señor, van a continuar la obra evangelística y perpetuar La Iglesia aquí en la Tierra.

 

Génesis 1:28 “Y les bendijo Dios y les dijo: Fructificad y multiplicaos”.

 

Salmos 127:3-5 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto de tu vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado”

 

DEBERES DEL MARIDO

  • Amar, respetar y cuidar de sus esposas.

Hoy en día vemos casi a diario noticias de violencia de género, pero si La Palabra nos dice que somos la misma carne, ¿cómo vamos a maltratar a nuestras mujeres? Sería ir como maltratarnos a nosotros mismos.

                Efesios 5:25 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella”.

                    Efesios 5:28 “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer,

                    a sí mismo  se ama”.

                     Colosenses 3:19 “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas”.

  

  • Puesto que Dios se la ha otorgado, los esposos deben también tener la autoridad y responsabilidad principal en el hogar familiar, no confundir con machismo en ningún caso, autoridad no significa mandar y no hacer nada.
  •  Mantenimiento material y económico de la esposa y los hijos.

 

 

Efesios 5:23-24 “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”.

1 Timoteo 5:8 “porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”.

 

 

DEBERES DE LAS ESPOSAS

 

 

  • Amar,  y estar sujetas a sus maridos, así como la administración interna de su casa.

Esto no significa obedecer a pies juntillas todo lo que el marido dice, significa respetarle.

 

Efesios 5:22 “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”.

 

  • Dar equilibrio a la pareja, pues las mujeres son más reflexivas y los hombres más impulsivos y temperamentales.

 

Proverbios 12:4 “La mujer virtuosa es corona de su marido, más la mala, como carcoma en sus huesos”.

 

DEBERES MUTUOS

 

1 Corintios 7:3-5 “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia”.

 

Muchas veces esto es un tema tabú del que se evita hablar. No debemos perder la pasión (fuego que forja las bases del matrimonio) pero no confundir con la lascivia (pecado que lleva a la pérdida del autocontrol).

Tener intimidad con tu esposo/esposa,  la Biblia no solo  lo respalda, es que lo aconseja para no caer en otros tipos de tentaciones.

El matrimonio es algo que no se aprende en las escuelas, ni en las universidades, nunca se está lo suficientemente preparado hasta que no llega la hora de la verdad, el hombre y las mujer tienen diferentes maneras de actuar y sobre todo, de pensar, el hombre tiene una mejor coordinación y una mejor percepción del espacio, en cambio la mujer posee mejor inteligencia emocional y mucha mejor memoria, son más rápidas para pensar debido a un número más elevado de conexiones neuronales, todo esto se hace patente al convivir durante el matrimonio, se aprende continuamente, tanto de la otra persona como de uno mismo, y se aprenden varios tipos de lenguajes, los hombres y las mujeres estamos programados de diferente manera. Y es que los hombres somos básicos, sencillos, no podemos hacer 2 cosas a la vez, debéis explicarnos en el amor al Señor las cosas y cuando decimos si pues es si, y cuando decimos no pues es no. Siempre en tono de humor y con todo el respeto a las mujeres quiero compartir algunos dichos y situaciones con vosotros.

¿Por qué, qué pasa con las mujeres? Normalmente dicen lo contrario de lo que piensan, aunque pretenden que entremos en su cabeza y sepamos que cuando dicen:

 

Si en realidad es No

No en realidad es  Si 

Necesitamos en realidad significa Quiero (necesitamos cambiar las cortinas del salón)

Y así muchas más cosas, depende de cada mujer

-            “Tranquilo, ya lo hago yo”: duda de tu capacidad y prefiere hacerlo ella misma

-           Cuando la ves con cara rara y le preguntas, ¿Qué te pasa? Y ella contesta “nada”, tú le vuelves a preguntar y ella alarga la palabra “naaaada”, algo malo se está cociendo en su cabeza.

-           Cuando estas en un restaurante, llega el momento del postre, tu pides un delicioso brownie y ella te dice “no quiero postre que luego engordo y quiero estar bien para ti, sólo te lo pruebo”, y se acaba comiendo la mitad, y cuando queda una cucharada, te dice “acábate que ya no quiero más”.

-           “Haz lo que quieras”: Si hay una situación en la que tienes que decidir por ti mismo pero ello implica que quizás te separes de ella por unas horas y no pueda controlar lo que estás haciendo, pero hay gente de por medio y ella te dice “haz lo que quieras”, ese “haz lo que quieras” es un desafío, no un permiso, cuidado, te estás jugando una bronca de la que difícilmente podrás recuperarte (las mujeres no olvidan)

 

 

Esto ha sido para poner un poco de humor, pero ya volviendo a la Palabra de hoy, el matrimonio es cosa de dos, poniendo cada uno de su parte, regándolo, como comúnmente se dice como si de una planta se tratase, significa muchas cosas, compromiso, sacrificio, entrega, permisividad, respeto, pero sobre todo AMOR. Te recomiendo que si no lo has leído antes, leas el libro de Cantares, es un libro corto dedicado al amor, y me gusta especialmente lo que dice en Cantares 8:6  “el amor es el sello del corazón, marca sobre el brazo, es fuerte como la muerte, las aguas no lo pueden apagar, los ríos no lo pueden ahogar”.

COMO CONSTRUIR UN MATRIMONIO VENCEDOR

 

a)        No unirnos en yugo desigual, regla principal y básica, como nos dice

 

2ª Corintios 6:14-15 “No os unáis en yugo desigual con  los incrédulos, porque ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O que parte el creyente con el incrédulo?

 

¿Cómo se ara el campo con el mismo yugo? Lo que usualmente se hace es que se unen dos bueyes de la misma fuerza por medio de un yugo. El yugo ayuda a arar el campo, creando trincheras profundas para poder sembrar plantas. La razón por la cual los bueyes deben ser de la misma fuerza es porque las líneas hechas en el suelo tienen que ser rectas, parejas y profundas – si no, es posible que la planta sembrada ahí no prospere. Por lo general, se toma a un buey maduro y lo unen (por medio del yugo) con uno más joven. El buey joven tiende a ser un poco menos paciente y maduro que el buey veterano. ¿Por qué? Para que el buey joven aprenda a tomar el ritmo del buey maduro. El buey joven por sí sólo, en su inmadurez, avanzaría más, pero no cavaría tan profundo. Al intentarlo mientras está en yugo con el buey maduro y más fuerte, no puede. El buey joven aprende el paso y se vuelve cada vez más maduro mientras AMBOS aran la tierra. Ahora, imagina que el buey fuerte y maduro está en el mismo yugo que una oveja. O un burro, como nos dice en

Deuteronomio 22:10 “No ararás con buey y asno juntos”

  ¿Quién tendrá que hacer TODA la fuerza y el trabajo para poder arar la tierra?. El buey, y probablemente termine cansándose y abandonando su función.

Igualmente sucede si juntamos un guante blanco inmaculado con barro, el guante nunca va a blanquear el lodo, pero el lodo si va a manchar al guante.

 

 

 

 

 

 

b)        Invitar a Dios para que lo edifique

 

Salmos 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”.

 

Poner a Dios delante de todas las cosas, pedirle Su dirección siempre a la hora de tomar decisiones, tenerle presente siempre en todo lo que hacemos y en la manera en la que nos comportamos con nuestro cónyuge e hijos. Siguiendo las instrucciones de Dios en fe y conducta.

 

2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.

 

Llevar una vida matrimonial conforme a las Escrituras, y en caso de fallar, poder ir a nuestro Libro de cabecera a ver cómo podemos corregir ese problema o conducta.

 

c)        Dar gracias a Dios por todo. (no solo en las circunstancias favorables, pues Dios tiene el control de todo).

 

Efesios 5:20 “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

 

d)        Instruir a los hijos en los caminos del Señor.

 

Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.

 

Tanto la madre como el padre tienen el deber de criar a los hijos con el temor a Dios, con el respeto a los padres y a sus semejantes. Los niños que están hoy en día en las escuelas dominicales de las iglesias son los futuros pastores, ministros, líderes. Los niños nacidos en un hogar cristiano tienen conceptos intrínsecos que los que nos convertimos de mayores debemos interiorizar.

 

El amor, como vemos, si está orientado y respaldado por El Señor, es un vínculo perfecto para vivir en armonía, si vivimos de manera sabia y damos honor a nuestro cónyuge, como dice en

 

1 Pedro 3:7 “Vosotros maridos, vivid con vuestras mujeres sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.

 

El hombre se asemeja a un vaso de plástico, es funcional, más moldeable, menos estético y menos delicado.

La mujer se asemeja a un vaso de cristal, es más bonita, más fina, más delicada, más sensible, y como tal debemos de tratarla. Además nos dice que las mujeres son coherederas de la gracia de la vida, es decir, tienen tanto derecho como nosotros a disfrutar de las cosas buenas de la vida, no son esclavas, he visto situaciones donde el hombre va caminando delante a 4 ó 5 metros y la mujer va detrás con los niños, la pañalera, el carrito, y si eso es en la calle, como ha de ser en la casa.

Los dos tienen el mismo acceso a la gracia de ser salvados, y de la misma manera, es decir, a través del arrepentimiento, la confesión, el bautismo, la fe y la obediencia, como dice

 

Gálatas 3:28 “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.

CONCLUSIÓN

 

Vivir el matrimonio conforme a La Palabra de Dios trae como consecuencia felicidad, prosperidad espiritual, física y material, el único truco es conocer cada uno nuestro papel dentro del matrimonio. Asumir nuestras responsabilidades, olvidar el egoísmo, sacrificarse por la otra persona. Orar en familia, orar en pareja, es algo fundamental si queremos que nuestro matrimonio funcione, es elevar a Dios nuestras oraciones, darle gracias por las bendiciones que nos regala cada día, proponerle proyectos, es asegurarse la presencia de Dios en nuestro hogar, como dice

Mateo 18: 20 “donde se reúnen dos o tres en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Además, debemos demostrar ese amor a diario, escapar de la rutina, compartir tiempo con nuestra pareja, aceptarnos unos a otros tal cual somos, criar a nuestros hijos en el temor a Dios, todo esto, es una receta que, lejos de ser una quimera es algo relativamente sencillo si ANTE TODAS LAS COSAS PONEMOS A DIOS, hagamos de nuestro matrimonio un arado equilibrado y profundo, para que la semilla germine de la mano de nuestro Padre.

 


Tags: matrimonio, marido, esposa, propósito, deberes, construir, vencedor

Publicado por manuelsanchez @ 20:00  | Predicaciones
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