Jueves, 06 de noviembre de 2014

Como andar en el Espíritu. 

                                                                                              

Gal. 5.16-25  Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas…

Andar en el Espíritu no es algo místico, no es moverse en los dones del Espíritu, simplemente es andar según el carácter de Dios. La forma más fácil para andar en el espíritu es no andar en la carne. No estoy bromeando. Lo difícil es saber reconocer cuándo estamos andando en la carne.

 

Si el hermano Fulano vive en adulterio creo que podemos decir sin equivocaron que “Fulano está andando en la carne”.

 

Es fácil discernir la carne en los pecados gordos. Pero a veces andamos en la carne sin darnos cuenta de ello.  Esto es lo que vamos a ver.

 

1 ¿Cómo podemos saber si estamos andando en la carne o no?

 

a.  El lugar de la batalla  Ver. 17 Si el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí.   La carne y el E. se oponen entre sí dentro de nosotros.  Esta batalla se entabla dentro de nosotros.  La batalla entre la carne y el Espíritu no está entre tú y las personas que te hacen daño.  Nadie puede forzarte a andar en la carne. Esto es una decisión que tú tomas.

 

B. La clave para discernir si estás andando en la carne o en el Es. es mirar el fruto.  Cada árbol se conoce por su fruto.  Cuando andamos en la carne, habrá una falta del fruto del Espíritu en nosotros, una falta de amor, gozo, paz, paciencia, etcétera.

 

Creo que hay un fruto entre los nueve que juega un papel más destacado que los demás que nos ayuda a discernir si andamos en la carne o en el Espíritu. Se ve en Col. 3.12 también.

 

2. El árbitro

Col. 3. 12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos

 

Vemos como la paz juega un papel importante “Que la paz de Dios gobierne en el corazón”.  Gk. gobernar= arbitrar, la paz es como un árbitro que nos dice que estamos andando en el E. La falta de paz en nosotros es un indicador que nos dice: “estás andando en la carne”.

Según el contexto de estos versículos, cuando no tenemos paz es porque estamos andando en la carne. Es por nuestra falta de misericordia, o humildad, o mansedumbre, o paciencia, longanimidad, o perdón que quita nuestra paz.

Lo más difícil para nosotros es aceptar que nuestra falta de paz es culpa nuestra. No es la culpa del otro que nos ha hecho daño o las injusticias que nos han hecho.

Os voy a decir algo muy profundo y a la vez muy sencillo pero muy difícil de asumir. Si estoy mal por dentro, es porque yo estoy mal.   La molestia que siento dentro de mí es de mi carne.  Otros no me pueden quitar la paz. Andar en la carne es lo que me quita la paz.

Estoy convencido de que es imposible aprender a andar en el Espíritu si no aceptamos esta verdad. Esto es el primer paso para aprender a andar en el Espíritu.

Nuestro Dios es muy listo.  La paz es un árbitro excelente, no se equivoca nunca. Qué fácil es sentir la falta de paz. (Ej. coche te corta el paso... idiota).  Lo difícil es aceptar la culpa por nuestra falta de paz. 

¿Sabes que es imposible andar en la carne y tener paz? Asimismo, es imposible andar en el Espíritu y no tener paz. La paz es un Árbitro por excelencia, no te va a mentir.

Si haces caso al árbitro de la paz (E.S.) que nunca se equivoca, vas a aprender mucho más rápido cómo andar en el Espíritu. Dios quiere que andemos en el E. por nuestro propio bien, para que disfrutemos del fruto del Espíritu, paz, gozo, paciencia, …

3. Nuestra meta es andar en el Espíritu, ser como Cristo en todo tiempo.

Llevo 34 años en el ministerio. Cuando estoy en un conflicto, un roce con alguien o alguien me maldice en la calle, alguien me corta el paso, la meta más importante para mí es no entrar en la carne. Si no me meto en la carne he conseguido la victoria, disfruto de la paz. Si ando en la carne sufro yo y la culpa será mía.

¿Sabes que puedes tener razón y andar en la carne a la vez?

  1.  Linda saliendo con un inconverso. Yo con un palo en la mano. 2 Tim 2.25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

Aprendí algo muy importante: cuando andas en el Espíritu das lugar al mover del Espíritu Santo. Si andas en la carne, aunque tienes razón en una situación, no  puedes esperar una cosecha del Espíritu.

Gal. 6 8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Cuando sembramos para la carne, cosechamos corrupción para nosotros mismos y muchas veces en otros. Si siembras espinas en tu trato con otros,  eres duro y áspero, sin paciencia, no esperes cosechar fruto dulce y apacible de ellos.   Muchos vers. declaran esta verdad pero usan otras palabras. 

Unos Ejemplos.

Sant.1.20 “La ira del hombre no obra la justicia de Dios”.  Cuando actuamos en la carne, no podemos esperar una buena cosecha de la justicia de Dios en ellos. Si disciplinas a tus hijos cuando estás lleno de ira, enfado, no esperes una buena cosecha. A lo mejor logras que te obedezcan ahora, pero ¿seguirán a Jesús cuando sean mayores?

†††Efesios 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.  “No grites a tus hijos”, disciplínalos en amor. A veces la disciplina tiene que ser dura pero la persona que aplica la disciplina no debería dura. 

Santiago3.18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Cuando grito, estoy andando en la carne y sufro por ello y mis hijos también sufren. Cuando ando en el E. no sufro yo, mis hijos si sufren pero luego produce buen fruto en ellos. Y ellos disfrutarán de ese fruto pero más tarde.  ††††

Jesús nos da una clave para andar en el Espíritu   Mt 11.29  Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (No habla de salvación, sino como andar en el E.) 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, (andad como yo) que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso (paz) para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. 

Hay que aprender a tratar a los demás con mansedumbre y humildad y verás cómo alivia las cargas y trae descanso, paz a tu alma. El orgullo (orguYO) nos quita la paz porque el orgullo no es del Espíritu.  Il Dos amigos pastores, uno trataba al otro injustamente y yo no tenía paz.  Señor me explicó por qué  “Pierdes la paz porque en tu ♥︎ dices “yo nunca haría lo que él ha hecho” “Sufres por causa de tu orgullo”.

Ef. 4.15  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (Hablando la verdad en amor). Tener razón no nos da el derecho de actuar en la carne usando versículos para machacar a la gente. Cuando la verdad de Dios es sembrada por la carne, produce más carne en el sembrador, y muchas veces en los demás. 

1Pedro.3.15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;  IL  Cuando evangelizamos en la calle nos dicen de todo, ¡que tentación es entrar en la carne! El diablo se aprovecha y nos chincha para que actuemos en la carne.  Pero si andamos en el Espíritu y contestamos con mansedumbre (¿Te gustaría hablar?) la gran mayoría de ellos se calman.

4. Dios nos ayuda a andar en el Espíritu por crucificar nuestra carne.

Heb.12. 1-9 habla de la disciplina de Dios y Jesús como nuestro ejemplo de seguir. Dios me hizo esta pregunta ¿Cómo fue mi hijo crucificado? A mano de los hombres, lo que fue muy injusto. Si crucifiqué la carne de mi hijo por medio de las manos de los hombres, entonces de la misma manera voy A crucificar tu carne a mano de los hombres cuando te traten injustamente.

Piensa en  La Pasión de Cristo, recuerdas los latigazos que Jesús recibía, cuanto dolía. Los latigazos de injusticia que nos hacen duelen así.

Aunque era muy injusto y le dolía increíblemente, Jesús nunca anduvo en la carne durante su crucifixión. 

Sabemos que no anduvo en la carne por lo que salió de su boca. 1Pedro 2:23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; en su cuerpo sufría, pero en su espíritu tenía paz porque no anduvo en la carne.

Cuando alguien te da con un latigazo de injusticia, un azote de crítica, ¿permanece tu paz o desaparece?

Es muy difícil ver la mano disciplinaria de Dios en las injusticias que cometen contra nosotros. “Dios no tiene nada que ver en esto, esto es injusto”.  Las injusticias duelen como latigazos y nos parece imposible que Dios las use para disciplinarnos. Dios se aprovecha de las injusticias para llevar a cabo sus propósitos en nosotros como lo hizo en la crucifixión de su Hijo, para crucificar nuestra carne.

Heb.12 10-11 aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Fruto apacible de justicia (fruto del Espíritu) es para los que soportan las injusticias correctamente, como Jesús soportó las injusticias. A los que en ella han sido ejercitados = permanecer por debajo, no luchar en la carne contra los que te tratan injustamente, maldiciéndoles, pensando mal de ellos, sino perdonándoles.

Jesús es nuestro ejemplo cómo comportarse cuando no dan con azotes de injusticias.

Hechos 8:32 Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrio su boca

Qué difícil es mantener la boca cerrada cuando somos tratados injustamente. “Cuánto me han hecho sufrir, que injustamente me han tratado”

Si puedes mantener tu boca cerrada, la cruz obrará más de prisa en ti, crucifica la carne más rápido.

Las mujeres que lloraban por Jesús, “no lloréis por mí”  Como nos gusta compadecernos y contarlo a otros para que sientan pena por nosotros, esto solo fortalece el yo.

Todos necesitamos mucho más disciplina de Dios de lo que creemos necesario. Solo Dios sabe cuánta disciplina que necesitamos y es más de lo que creemos.  Eje. José, 15 años sufriendo injustamente. Seguramente José no creía que necesitaba sufrir tanto antes de poder reinar con justicia.  “Dios me envió aquí”

Lo que me ayuda a andar en el Espíritu y soportar las injusticias es la actitud que dice; “Gracias Señor por los latigazos de injusticia, yo sé que estás tratando con mi carne para que yo pueda disfrutar de la vida del Espíritu, fruto apacible de justicia” = paz, gozo, amor, paciencia.

Cuando alguien te trata injustamente no mires a la persona tanto como mirar a Dios y decir “Gracias Señor por tu disciplina, gracias por crucificar mi yo, gracias por los latigazos de injusticia.  Es mucho más fácil perdonar a otros cuando ves la mano disciplinaria de Dios en el asunto.

Si  vemos la mano disciplinaria de Dios en las injusticias, una raíz de amargura no crece tan fácilmente.  Pregunta a cualquier persona amargada porque es así y te contará las injusticias que ha sufrido.

 


Tags: Espíritu, fruto, paz, injusticia

Publicado por manuelsanchez @ 22:04  | Predicaciones
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