S?bado, 19 de julio de 2014

GRANDEZA

Salmos  145:3 “Grande es Jehová y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable”

La palabra grandeza, según el diccionario de la RAE tiene varias definiciones, me quedo con la que aparece en segundo lugar, “majestad y poder”.

Hoy no vamos a hablar de la grandeza de Dios, que todos ya conocemos, hoy vamos a hablar de nuestra propia grandeza.

Dios quiere que seas grande. La grandeza es aprovechar al máximo tu potencial para la gloria de Dios y para el bien de los demás.

En 1ª Tesalonicenses 4:1 Pablo exhortó a las personas que estaban bajo su influencia cuando le escribió a la iglesia de Tesalónica ¨sigan haciendo aún más¨ para obedecer los mandamientos de Dios.

 Exhortó a los corintios que siempre abundaran en el trabajo para el Señor (1 Corintios 15:58) y que procuraran la grandeza en todo lo que hicieran, porque todo lo que hicieran, según 1 Corintios 10:31 debía ser hecho para glorificar a Dios.

 Ser grande no invalida el llamado a ser manso, humilde y siervo de todos, de hecho la verdadera grandeza incluye la verdadera definición de estas características.

Mansedumbre no es andar con el pecho hundido, la cabeza gacha y haciendo todo lo que te pide todo el mundo. Ser humilde tampoco es una debilidad, como se le ha hecho creer a muchos, significa someter tu poder a un control más alto, significa someternos a nosotros mismos a la dirección del Espíritu Santo y doblegar nuestra voluntad a Cristo.

Números 12:3 nos cuenta que Moisés era un hombre humilde, más que cualquier otra persona en la tierra. No obstante, el hombre más  manso que hubo en su época dirigió una de las fugas más valientes y grandiosas hacia la libertad. El principio crucial de todo esto es no tratar de usurpar la gloria de Dios en nuestro deseo de grandeza. Dios no está en contra de la grandeza. Dios está en contra del orgullo, existe una diferencia, por desgracia es una diferencia ni comprendida ni aceptada. Así podemos hablar de otros hombres como Abraham, David, y quizás pienses, claro, esos eran grandes hombres, yo soy una persona normal y corriente, Dios no me ha dicho esas cosas a mí. Ah!!!! Que equivocado estas, si lo ha hecho.

En Juan 14:12 Jesús dijo ¨Les digo la verdad, todo aquel que crea en mi hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores¨.

Si Jesús ha dicho que tú harás obras aún mayores que las que él hizo, es evidente que Dios no tiene ningún problema con la grandeza.

Piensa en la luna. Te voy a dar unas características de ella.

  1. Gira alrededor de la Tierra y sobre su propio eje al mismo tiempo, por eso siempre nos muestra la misma cara.
  2. No tiene atmósfera ni agua, por lo cual su desgaste es menor que el de la Tierra.
  3. Cada fase de la Luna dura aproximadamente una semana, hay 4 fases; luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Ya las antiguas civilizaciones medían el tiempo a través de estas fases.
  4. Es el único satélite natural de la tierra.
  5. Y la más importante y por la que he traído este tema a la prédica. No tiene luz propia, lo que vemos es un reflejo de la luz del sol. Nosotros debemos ser como la Luna.

 Aunque Dios te ha creado para ser grande, tu grandeza debe ser un reflejo de la grandeza de Dios. Esto queda demostrado a través de su Hijo, “quién no vino para que le sirvan, si no para servir a otros y para dar su vida por muchos” (Mateo 20:28). Para ser más claro, tu grandeza debe mejorar la vida de las personas que están dentro de tu esfera de influencia, no empeorarla. ¿Qué significa esto? Que debemos ser luz, Mateo 5:16 ( así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro padre que está en los cielos).  El problema de los cristianos es que pensamos que la grandeza es algo que les toca a los demás, que nosotros no tenemos las habilidades o dones que El Señor demanda, que quizás no aparezcamos en un gran libro relatando nuestros logros, déjame decirte algo, lo único importante es que al final de tu existencia, aparezcas en el libro más importante que existe, con permiso de La Biblia, y ese es el Libro de la Vida.

Para que veas que hay gente importante en la Biblia y que quizás, si no es un nombre de los conocidos no le damos importancia, te voy a contar la historia de un hombre del Antiguo Testamento que probablemente hayas pasado por alto.

 

SAMGAR

Hay un hombre en el Antiguo Testamento que creyó en su destino de grandeza y lo demostró con actos, a pesar de que las probabilidades en su contra eran aplastantes. Si os pregunto creo que nadie acertaría con su nombre y quizás ni siquiera todos habéis oído hablar de él. Sansón, Josué, David y hasta Jabes son mucho más conocidos que él, pues solo se le dedican 53 palabras. No hizo falta más que un hombre llamado Samgar para ayudar a salvar a toda la nación de Israel. Para poneros un poco en antecedentes os cuento que Samgar vivió en la época de Jueces, que fue un tiempo de caos, seguido de uno de paz y otro de caos. En Jueces 21:25 se dice que ¨cada uno hacía lo que le parecía correcto según su propio criterio¨.

En Jueces 5:6 se dice que ¨En los días de Samgar, hijo de Anat, y en los días  de Jael, la gente evitaba las rutas principales y los viajeros no salían de los caminos sinuosos¨. Cuando en un país el único recurso es viajar por los caminos alternativos, es porque el país ha perdido el control de sus caminos principales, por lo que estar afuera en lugares públicos en esa época era poner en riesgo la vida.

En Jueces 3:31 dice ¨Después de Aod fue Samgar, hijo de Anat, quién rescató a Israel. En una ocasión mató a 600 filisteos con una aguijada de bueyes¨.

Definición de aguijada: “Es una vara con un hierro en uno de sus extremos con la cual se pican y aguijonan los bueyes y otros animales cuando tiran del arado o de la carreta”.

Parece ser que Samgar era un campesino. A lo mejor él no quería ser campesino, desconocemos si le gustaba su manera de ganarse la vida. A lo mejor la vida puede no ser lo que nosotros querríamos que fuera, no estamos en el lugar que pensamos que podíamos estar o quizás hemos sido golpeados duramente, cada uno tenemos nuestras circunstancias. Si eres un campesino, limpias casas, eres secretaria, ama de casa, programador de informática y eso es lo único que sabes hacer quizás debas preguntarle a Dios como puedes usar lo que eres para influir a los demás y causar impacto en el ámbito donde vives ahora. Volvamos a Samgar, si los caminos estaban llenos de maleantes, ¿Cómo podría un agricultor distribuir sus mercancías? Su seguridad económica sería un desastre, sin embargo en vez de sentarse a lamentarse de su situación, decidió actuar. No esperes a llegar a ser grande para decir: ¨bueno, ahora sí que voy a hacer algo¨. Samgar no esperó a tener una herramienta más grande, un nombre más grande ni un ejército más grande, ni inventó excusas por no tener nada de eso.

 Vio una necesidad y se hizo cargo de ella con los recursos que tenía. Lo que hizo Samgar fue tomar su aguijada para bueyes y ponerla en manos de Dios, al hacer esto, multiplicó sus posibilidades. Cuando te des cuenta de tus herramientas descubrirás que ya tienes más que suficiente para realizar el plan que Dios tiene para ti.

Moisés no tenía más que un cayado pero abrió el mar Rojo en dos. Lo único que tenía David era una honda y cinco piedras lisas, pero libró a su nación de su enemigo. Lo único que tenía Sansón era la quijada de un asno pero dio muerte a los filisteos. Lo único que tenía un tal Jesús eran dos peces y cinco panes de cebada pero Dios los usó para dar de comer a 5000 hombres. Nunca mires solamente lo que tienes, imagina en lo que Dios puede transformarlo. Dios, no siempre llama a los preparados, pero siempre prepara a los que llama.

Volvemos a Samgar, nuestro superhéroe. La Biblia dice que mató a 600 hombres, si, ¿pero cómo lo hizo? Evidentemente eso no se puede hacer de una vez, no tiene sentido. Por supuesto, porque los derrotó de uno en uno, probablemente fue a por un grupo de asaltadores primero, luego a por otro, y así, poco a poco. Una de las mayores excusas que ofrecen algunas personas es que ellos no pueden hacerlo todo, y por eso no hacen absolutamente nada. Un hombre ayudó a salvar a una nación porque no intentó hacerlo de una vez, hizo lo que pudo en el lugar donde estaba, con lo que tenía y muy pronto había matado a 600. Ese es el secreto. Apropiémonoslo y apliquémoslo a nuestras vidas.

DECISIONES

¿Cómo podemos tomar la grandeza que Dios tiene para nosotros, ejercer nuestra influencia con los que tenemos alrededor, aprender a ver las necesidades que hay a nuestro alrededor y hacer lo que podamos en el lugar donde estemos y empezar a servir a los demás como Dios demanda de nosotros?

Ahora voy a contarte una historia cinematográfica y actual. ¿Alguien no ha visto Matrix? A ver si ves los paralelismos en lo que trato de explicarte. Trata de un hombre común llamado Thomas Anderson que durante el día trabaja como programador de ordenadores y por la noche trata de ganar un dinero extra como pirata informático. Sin embargo un día le conducen a un lugar donde le explican que detrás del reino físico y visible en el que vive hay otro mundo que el todavía no puede ver. Ese otro reino que no puede ver es el que dictamina que sucede en el mundo en el que vive. También le explican que el mundo donde vive ha sido condenado al desastre por fuerzas del otro reino a menos que alguien intervenga. Alguien como él, creado especialmente para eso. Anderson debe elegir, no puede vivir en ambos reinos a la vez, debe renunciar al común y predecible para adoptar el extraordinario y poderoso. Para ello debe tomar una píldora roja que lo transportara a la nueva realidad. El decide tomarla. Cuando lo hace, deja de ser Thomas Anderson y adquiere un nuevo nombre, Neo. Junto con su nombre viene una gama de dones y poderes para hacer  lo que nunca antes pudo. Puede enfrentarse a 100 hombres, detener balas con la mente. Lo más importante es que descubre su propósito, su trascendencia, su sustancia, su razón de ser. Neo fue traído a este nuevo mundo para liberar a los que estaban atrapados en el entorno de donde él venía. Neo, en otras palabras, era el elegido. Al igual que Neo, la elección es tuya. Puedes tomar la píldora roja, la píldora impregnada con el poder y la autoridad infundidos por la sangre de Jesucristo o puedes tomar la otra píldora y vivir el resto de tu existencia una vida común y corriente. Tú, eres el elegido para cambiar tu destino, tu familia, tu iglesia, tu trabajo, tu comunidad, tu país e incluso tu mundo. Nadie te va a obligar a tomar la píldora roja. Es tu decisión, pero déjame decirte que si tomas la píldora roja introducirás la autoridad del otro reino en este mundo.

Si aceptas tomar esa píldora pasarás a formar parte del Reino de Dios. La Escritura establece claramente que has sido sentado con Cristo en el reino celestial (Efesios 2Helloween. Operamos, por lo tanto con un conjunto de reglas que usadas correctamente, transformarán tu vida común en una vida extraordinaria. El pecado que hay en nuestra vida, ya sea por acción u omisión arruina el alineamiento con Dios. La santidad, que no es la perfección, sino la confesión sincera y regular de pecados, el arrepentimiento y la intención de hacer y pensar lo correcto conforme a la verdad de Dios nos mantendrá alineados debajo de Él. Cuando llevemos a cabo ese compromiso las personas que están en nuestra esfera de dominio serán bendecidas y nosotros mismos, nuestras familias, nuestros amigos, veremos los dones y las bendiciones que Nuestro Padre Espiritual nos tiene reservadas. * quiero dejaros con esta pregunta ¿que estamos haciendo por nuestro Padre para engrandecerle, estamos trabajando para Él, estamos saliendo a predicar su palabra, estamos trabajando para nuestro prójimo, estamos siendo luz en nuestro diario vivir, en nuestro trabajo, en nuestra casa, etc…?


Tags: grandeza, santidad, humildad, decisiones

Publicado por manuelsanchez @ 17:55  | Predicaciones
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