Viernes, 29 de noviembre de 2013

“UN SOLO SER”

  1. 1.       Introducción:
  • Génesis 2: 24.
  • Este texto encuadrado en el relato de la creación del Génesis constituye la institución o fundación del matrimonio, como unión de un hombre y una mujer para tener desde ese momento un “destino común”.
  • En diferentes versiones se emplean estos términos:

a)      Serán una sola carne

b)      Se funden en un solo ser

c)       Los dos se hacen uno sólo

  • Aunque unas nos puedan parecer más o menos poéticas expresan una misma verdad, el deseo de Dios expresado en el matrimonio es que dos personas diferentes más o menos, llegado un momento de sus vidas deciden establecer una unión de implicaciones no sólo materiales y emocionales sino también espirituales.
  • El reto del matrimonio en el plan original de Dios es que haya una unidad total entre esas dos personas.
  • Sören Kierkegaard dijo: “El matrimonio es y seguirá siendo el viaje de descubrimiento más importante que el hombre pueda emprender.”
  • Personalmente estoy absolutamente de acuerdo con esta afirmación. El matrimonio no es un destino en sí mismo sino el principio de un viaje, un proyecto, una aventura que hace a los que lo emprendemos: crecer, descubrir, madurar y desarrollarnos… ¿o no?
  • Porque a pesar de estos grandes beneficios también hay muchos obstáculos que superar.
  • Hoy en día la institución familiar y el matrimonio son foco de discusión permanente y está muy desvalorado en la sociedad, hay principios que son intrínsecos al matrimonio que no están de moda:

a)      Amor: Más allá de las emociones como una decisión.

b)      Entrega: Pensar en el otro más que en uno mismo.

c)       Fidelidad: No cambiar de opinión pase lo que pase.

d)      Ausencia de egoísmo.

e)      Compromiso.

  • Podemos concluir que el matrimonio es un reto para todas las personas que deciden emprenderlo y nosotros encontramos en la palabra de Dios las claves para poderlo superar como todas las cosas que conciernen a nuestra vida.
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Lugar de la mujer.

  • Efesios 5: 21- 24.
  • A menudo nos gustaría encontrar un relato más detallado con instrucciones para el matrimonio y no es tal porque para los destinatarios originales estos principios les eran muy comunes y no tenían ningún problema con ellos. No es así en nuestros días.
  • En una primera lectura de estos versículos podemos caer en la tentación de que están pasados de modas, que Pablo era un misógino, etc.
  • Pero no debemos caer en ese error sino escrutar la verdad bíblica con seriedad y extraer el principio aplicable a nosotros.
  • Vs. 21: El sometimiento no es sólo cuestión de la mujer al hombre sino una actitud a desarrollar en todos nosotros en nuestras relaciones.
  • Nuestro orgullo hace que nos revelemos contra eso. Hoy el sometimiento está en desuso total.
  • Vs. 22: La mujer recibe el mandato bíblico de “someterse” al marido. Igual que lo debe hacer con Cristo. Aquí tenemos la primera clave: primero ha de haber sometimiento a Dios y sus enseñanzas y sólo después habrá un sometimiento bíblico al esposo.
  • El término someterse en griego es “hupotasso” y quiere significar lo que ocurre en la formación de un ejército para poder desarrollar sus funciones bajo el mandato de un líder. Significa: obedecer, subordinarse, estar sujeto.
  • En estos días se ha publicado un libro: “Cásate y sé sumisa” que ha generado mucha polémica porque habla del sentido tradicional de una mujer obediente sin levantar la voz y aceptando todo lo que dice el marido. Este no es el sentido del texto.
  • Vs. 23 y 24: La analogía empleada para el marido es similar a la de Cristo y la iglesia. No es un marido caprichoso y egoísta que ordena y manda y lo explicaremos más en detalle a continuación.
  • Al marido en el matrimonio se le exige mucho más que a la mujer. Eso Dios lo ha querido así porque nos conoce mejor al habernos creado Él.
  • Cuando esto no se hace en los dos sentidos grandes problemas se generan y el propósito de la palabra de Dios es evitarnos esos problemas.

2.2. Lugar del marido.

  • Efesios 5: 25- 31.
  • Después de la lectura de estos versículos debéis estar de acuerdo conmigo es que la mayor responsabilidad cae en los hombros del marido y así debemos entenderla.
  • Vs. 25: Amar a la mujer como Cristo amó a la iglesia. El ejemplo es el de Cristo que lo entregó todo para la felicidad y plenitud de la iglesia. ¿Qué mujer tendría problemas en someterse a un marido así?
  • El marido que no ama así no puede exigir el sometimiento del que hemos hablado antes. Primero debe examinar ese “amor”.
  • Vs. 28: Suponiendo que todos nos queremos mucho, debemos querer a la mujer como a nosotros mismos, nunca menos, ni después ni en segundo lugar.
  • Vs. 31: Cuando todo esto anterior se cumple, entonces se llega a la plenitud de unidad que Dios desea en todos los matrimonios.

2.3. Lugar de la iglesia.

  •  También hay algo para todos los demás aquí presentes.
  • De la misma forma que hemos participado y con gran alegría de la preparación de este evento, lo cuál ha sido objeto de satisfacción por parte de los novios y de mi mismo, nuestra labor como iglesia no termina aquí.
  • Somos un cuerpo y la estabilidad de este matrimonio es también responsabilidad nuestra así que trabajemos para ayudarles a que ese “viaje” de descubrimiento les lleve a la “unidad perfecta” que Dios desea para ellos.
  1. 3.       Conclusión.
  • Gálatas 3: 28. Dios nos ha unido en plena igualdad a través de su hijo Cristo.
  • Efesios 5: 33. La mejor conclusión posible.
  • Colosenses 3: 18 y 19. Exactamente lo mismo.
  • En la medida en la que crezcamos en Dios y sigamos su palabra esa unidad también será plena y posible en el matrimonio.
  • Oración.

Tags: matrimonio, unidad, sometimiento, amor

Publicado por manuelsanchez @ 19:37  | Predicaciones
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