Jueves, 28 de noviembre de 2013

“MOMENTOS DE QUIETUD”

  1. 1.       Introducción:
  • Salmo 139.
  • El pasado Sábado pude disfrutar de unos momentos especiales de oración en un entorno increíble. Por un lado la sierra recién nevada, por el otro el Sol asomándose por las montañas y rodeado de un bosque y un silencio total. Fue un tiempo muy reconfortante.
  • Suelo aprovechar las vacaciones para poder disfrutar de tiempos similares, mirando al mar o similar.
  • Cuando estudiaba en la universidad formaba parte de los GBU y en los Retiros comenzábamos con un tiempo de devocional individual. Yo recuerdo especialmente esos momentos en un lugar elevado en Peña de Horeb.
  • No es que me  haya vuelto un poeta de repente sino a través de ese entorno he recordado lo importante que es disfrutar de “momentos de quietud” con Dios.
  • David sabía lo importante que eran para su vida y lo practicaba con frecuencia, uno de esos momentos lo tenemos reflejado en el Salmo que hemos leído al principio.
  • Es muy difícil hoy en día que estemos quietos y mucho menos en silencio. Pero ambas cosas son vitales para nuestra salud física y espiritual.
  • Las prisas y el ruido nos pueden llegar a esclavizar pero no hay nada como descubrir la paz y calma que Dios tiene preparado para que nosotros disfrutemos de ella.
  • Mateo 6: 6. Jesús nos aconsejó buscar a Dios a solas en la intimidad y con tranquilidad. Cuando nadie nos ve nos podemos expresar con absoluta sinceridad.
  • Una de las últimas predicaciones y más difundidas de David Wilkerson: “el closet de la oración” habla entre otras cosas de la importancia de no descuidar estos momentos aún en las situaciones más difíciles en que personal o colectivamente nos podamos encontrar.
  • Marcos 1: 35. Jesús nos enseñó con su ejemplo.
  • “Decimos que no tenemos tiempo para orar en el secreto. Pero sí tenemos tiempo para todo lo demás, tiempo para comer, beber, para los hijos, pero no hay tiempo para lo que sostiene todo esto. Decimos que no tenemos privacidad, pero Jesús halló una montana, Pedro la azotea de una casa, los profetas el desierto. Si amas alguien, encontrarás un lugar para estar solos”. Frase de Thomas Manton.
  • En los momentos de quietud con Dios descubrimos:

a)      Quién es Dios

b)      Quienes somos nosotros

c)       Su propósito para nuestras vidas

  1. 2.       Desarrollo:

2.1. ¿Quién es Dios?

  • Salmo 139.
  • Vs. 1 al 4: El Señor nos conoce profundamente, mejor que nosotros a nosotros mismos. Sin máscaras ni apariencias.
  • Todos tenemos una imagen que queremos proyectar: “el yo público” y otra que es lo que somos realmente “yo privado”, Dios se mueve exclusivamente en esta última.
  • Vs. 6: Dios es infinito. Su conocimiento está muy por encima del nuestro. En vez de intimidarnos nos impulsa a la confianza. Los problemas al entender esto cobran su auténtica dimensión (muchas veces insignificante).
  • Vs. 7 al 12: Omnipresente. No podemos pretender escondernos de Él pero este conocimiento también nos lleva a la tranquilidad de que su protección y dirección tienen también un ámbito de actuación sin límites.
  • Cuando tenemos esos tiempos de quietud con Dios descubrimos la profundidad de su ser y eso nos llena de reposo, tranquilidad y confianza.

2.2. ¿Quiénes somos nosotros?

  • Vs. 13 y 14: La creación de Dios, de la que nosotros formamos parte, es maravillosa. A veces viendo algunas cosas que los hombres somos capaces de hacer dudamos de este aspecto, pero es absolutamente cierto.
  • Esa es la esencia del hombre, creación de Dios, originalmente maravillosa.
  • Vs. 5: Somos objeto de su protección. Somos sus protegidos. David lo expresa de una forma muy gráfica y poética.

a)      Nos envuelve por completo

b)      Nos cubre con su mano

¿No es maravilloso descubrir o recordar esto?

  • Vs. 23 y 24: Somos objeto de su examen y dirección. Muchas veces pensamos que estamos haciendo lo correcto y sólo Dios nos puede mostrar que estamos equivocados. Él conoce el mejor camino para nosotros y nos guía para que lo sigamos. Debemos ser obedientes a esos consejos e indicaciones.
  • En los momentos de quietud con Dios recordaremos quiénes somos en realidad.

2.3. Un propósito para nuestras vidas.

  • Salmo 139: 15 y 16.
  • Dios tiene un propósito establecido de antemano para cada uno de nosotros.
  • No somos fruto ni del azar ni de la improvisación.
  • “Dios no juega a los dados.” Einstein.
  • La actividad de Dios con respecto a nosotros va más allá del mero conocimiento sino que implica su intervención directa.
  • Nada de lo que Dios ha dispuesto dejará de cumplirse.
  • ¿No es esto un alivio, consuelo y tranquilidad para cada uno de nosotros?
  1. 3.       Conclusión.
  • Todas estas cosas y muchas más las entendemos, las reafirmamos y las aplicamos cuando tenemos el tiempo para estar quietos en oración y meditación de su Palabra.
  • Aprendamos a descubrirlo y hacerlo un hábito para nuestras vidas.
  • Isaías 33: 20. Eso es Dios para nosotros.
  • Oración.

Tags: quietud, tranquilidad, intimidad, Dios, nosotros, propósito

Publicado por manuelsanchez @ 20:59  | Predicaciones
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