Domingo, 01 de septiembre de 2013

“MEDITANDO LA PALABRA”

  1. 1.       Introducción:
  • Josué 1: 8.
  • Josué acaba de asumir la responsabilidad de llevar al pueblo de Israel a la conquista de la tierra de Canaán. Era un momento de gran responsabilidad, algo esperado por él y por todo el pueblo durante mucho tiempo.
  • Dios le recuerda la labor que tiene por delante así como lo que ha de hacer para poder llevar adelante su tarea con éxito:

a)      Esforzarse. No desmayar.

b)      Ser valiente. No temer.

c)       Meditar y cumplir la ley de Dios.

d)      Dios le da la garantía de que iba a acompañarle en este tiempo.

  • El término original en hebreo de la palabra que traducimos como meditar es “jagah” que significa una acción reflexiva del pensamiento pero también va acompañada de una expresión audible. Algo así como pensar en voz alta.
  • Anécdota particular en cuanto al pensamiento en voz alta.
  • El vs. 8 dice que la clave del éxito está en “conocer” en profundidad la ley de Dios y por supuesto, ponerla en práctica.
  • Vivimos tiempos en los que la meditación no está demasiado de moda (además de la trascendental asociada a las filosofías orientales). Preferimos hacer las cosas deprisa y corriendo sin pararnos mucho a meditar. La meditación supone un pensamiento reflexivo, analizar todas las implicaciones de las decisiones y entonces llegar a una conclusión.
  • Hoy somos más de oír lo que nos dicen y obedecer si nos convencen. Hay ha tenido gran responsabilidad la “cultura audiovisual”.
  • El vs.8 nos recuerda que esa “meditación” no debe ser algo esporádico sino continuo en nuestra vida, es decir, debe ser un hábito (algo que hacemos de manera habitual).
  • La Palabra de Dios debe de ser nuestro principal objeto de meditación. Lectura, comprensión del sentido primero, aplicación para nuestra vida y vuelta a empezar.
  • Es importante participar en el estudio de la Escuela Dominical. Hoy tenemos más versiones y más materiales para estudiar que nunca, pero, ¿lo hacemos?
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Lámpara en nuestro camino.

  • Salmo 119: 105.
  • El autor expresa aquí de forma muy gráfica, como la palabra de Dios guía nuestros pasos.
  • Cuando andamos en oscuridad es muy fácil tropezarse, caer y lastimarse. Cuando nos despertamos por la noche corremos este peligro hasta que encendemos una luz.
  • Anécdota de la iluminación en las calles que ahora se está suprimiendo. Luces y sombras.
  • No debemos olvidar que nos movemos en un mundo de “tinieblas” aunque pueda haber mucha luz aparente y esto es el resultado de que el mundo está gobernado por el pecado y el príncipe de las tinieblas.
  • Si la Palabra de Dios no ilumina nuestro camino estamos expuestos al tropiezo, a la caída y a la destrucción.
  • Pero Dios nos ha dado el medio de vivir aquí con una claridad que sólo Él puede traer.
  • No hay problema que podamos enfrentar ni decisión que debamos tomar cuyo principio de resolución no esté contenido en su Palabra.
  • ¿Qué necesitamos pues? Meditar en ella de forma continua.
  • Ahora solemos hacer muchos propósitos para el nuevo curso y a menudo la mayoría de ellos se quedan en nada, no permitamos que esto pase con nuestro deseo de meditar en la Palabra de Dios.

2.2. Nuestro asidero.

  •  2ª Timoteo 3: 10 al 4: 5.
  • Pablo había transmitido todo esto a Timoteo porque sabía que era esencial para él y la iglesia.
  • La palabra para nuestra vida es como una escalera para salir de una piscina o una barandilla en la que apoyar nuestro movimiento.
  • Vs. 10 al 12: Seguir la doctrina acompañado de la práctica (conducta, propósito, longanimidad (constancia de ánimo en las adversidades), fe, paciencia y padecimientos).
  • Vs. 13: Seguir la sana doctrina contenida en la Palabra nos ayudará a diferenciar a los que no la enseñan ni la viven, cuyo fin será funesto. Importancia de saber discernir las falsas doctrinas (teología del Reino ahora, Juan 18:36).
  • Vs. 14 y 15: Sin embargo Timoteo es instado a permanecer en lo que ha aprendido  y entonces encontraremos la salvación y creceremos en la fe.
  • Vs. 16 y 17: La palabra nos enseña, nos corrige y muestra la verdadera justicia. Además nos ayuda a “redargüir” que es rebatir los argumentos falsos. El fin de la palabra es ayudarnos a cumplir el propósito de Dios.
  • 2ª Timoteo 4: 3 y 4. Cada vez se querrá escuchar menos la Palabra en detrimento de nuevas doctrinas.
  • ¿Qué haremos entonces? Meditar en su palabra como un hábito en nuestra vida.
  1. 3.       Conclusión.
  • Tenemos una misión, un objetivo y unos medios para conseguirla.
  • Uno de ellos es la meditación en su palabra. Es un ejercicio continuo, que supone esfuerzo y dedicación pero no debemos menospreciarlo por cosas aparentemente más rápidas porque el resultado tampoco es el mismo.
  • Comparación con los diferentes métodos de perder peso.
  • “La responsabilidad de los creyentes consiste en estudiar para llegar a la verdadera intención y significado de la Escritura, reconociendo que la aplicación apropiada es obligatoria para todas las generaciones. Sin embargo la verdad de la Escritura está en una posición en la que juzga a los hombres; quienes nunca están en una posición de juzgarla.”
  • “El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán.” Mateo 24: 35.
  • Oración.

Tags: Meditar, Palabra, Josué, hábito, lámpara, Timoteo

Publicado por manuelsanchez @ 19:15  | Predicaciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios