Domingo, 23 de junio de 2013

“EL ACEITE DE NUESTRA LAMPARA”

  1. 1.       Introducción:
  • Éxodo 27: 20- 21.
  • En Éxodo 25: 31- 40, tenemos un relato de cómo debía de ser ese candelabro. Es la imagen que se emplea habitualmente como símbolo del pueblo de Israel.
  • En el texto del capítulo 27 tenemos dos instrucciones de Dios.

a)      Las lámparas se deben llenar con aceite puro (servicio genuino)

b)      Deben estar encendidas permanentemente (plenitud del ES en nosotros)

c)       Es un estatuto perpetuo (simboliza la relación de dependencia del hombre con Dios)

  • Algunos de vosotros recordaréis la imagen de pequeños de usar todavía lámparas de aceite. A mí no me gustaba dormir a oscuras y mi abuela me ponía un vaso de aceite con una especia de vela que se mantenía encendida toda la noche (palmatoria). Así al despertarme veía un poco de claridad y me podía dormir con más confianza.
  • Mateo 25: 1- 13, tenemos el relato de la parábola de Jesús sobre unas vírgenes que estaban esperando al novio para asistir a la celebración de las bodas. Unas tenían las lámparas preparadas pero otras tenían las lámparas sin aceite (vs 3 y 4). Cuando llegó el novio unas pudieron salir a recibirle y otras no, cuando volvieron de comprar aceite (vs 10) el novio ya se había ido.
  • La conclusión de esta parábola es el vs. 13: “Manteneos despiertos” o lo que es lo mismo “tened vuestras lámparas encendidas”.
  • La lámpara representa nuestra vida.
  • El aceite representa dos cosas que están relacionadas: nuestro servicio a  Dios y la plenitud (o unción del Espíritu Santo).
  • ¿Tenemos una lámpara? Es decir, ¿hemos entregado nuestra vida a Dios?
  • ¿La tenemos llena de aceite o vacía?
  • ¿Es nuestro aceite puro de oliva virgen extra o es de baja calidad? El primero cuesta mucho conseguirlo (el fruto es selecto y también el proceso de refinado) y el segundo se obtiene fácilmente.
  • La respuesta a estas preguntas es crucial para nuestra vida.
  • A lo largo del libro del Éxodo tenemos una idea clara, Dios le explico a Moisés exactamente lo que deseaba que hiciese, no se anduvo con rodeos ni acertijos. Su misión era hacer una réplica exacta de lo que Dios le había mostrado.
  • Con nosotros es exactamente igual, ahora bien, ¿seremos obedientes?
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. El aceite como símbolo del servicio a Dios.

  • Hebreos 12: 14- 29.
  • En especial vs. 28. El Señor quiere que conscientes de nuestro privilegio y nuestra posición respecto a Él le “adoremos”.
  • La adoración implica:

a)      Sumisión

b)      Servicio

c)       Compromiso

  • Sumisión: Hebreos 12: 5- 13. Dios es como un Padre que nos muestra el mejor camino. Hemos de someternos a su disciplina (para corrección). No pretender convencerle ni discutir con Él, porque así y solo así nuestras imperfecciones se corregirán (vs. 13).
  • Ejemplo del trabajo con mi padre en el chalet pintando las rejas.
  • Servicio: Hebreos 13: 15- 16. Rendir culto a Dios (alabanza) y servir a los demás.

Dios quiere que le rindamos el culto que se merece y esto vaya acompañado de un comportamiento digno con nuestros semejantes.

  • Compromiso: Hebreos 10: 35- 39. Dios no quiere que nuestra vida sea un continuo fluctuar (hoy arriba y mañana abajo) sino que nos mantengamos de forma constante en lo que hemos creído. En medio de los problemas, dificultades y las dudas echemos manos de la paciencia para no variar nuestra determinación de seguir y servir a Dios.
  • ¿Llevaremos delante de Dios nuestro aceite en forma de sumisión, servicio y compromiso?

2.2. El aceite como símbolo de plenitud del Espíritu.

  • 1ª Tesalonicenses 5: 19. El término original de apagar es “sbennute” que también se puede traducir por extinguir. Sea como fuere significa terminar con un fuego que está activo. Implica tanto acción como omisión.
  • El Espíritu Santo habita en nuestro interior desde que entregamos nuestra vida a Cristo pero es nuestra potestad dejarle actuar o reprimirle.
  • Si le dejamos obrar con libertad nuestra vida es un aceite con luz deslumbrante.
  • Si le apagamos tenemos lámpara pero falta aceite y entonces no hay llama.
  • Habitualmente hemos interpretado este texto en el sentido de reprimir las manifestaciones sobrenaturales del ES (vs. 20 y 21). Eso es cierto sólo en parte. Es importante no limitar por nuestra incredulidad o temor el poder sobrenatural de Dios actuando en nosotros pero hay más.
  • ¿Cómo apagamos al Espíritu?
  • Efesios 4: 25- 32. Aquí tenemos el ejemplo de que podemos apagar al ES con nuestra forma de vivir o hacer que brille más viviendo de forma piadosa.

a)      Hablando verdad y no mentira

b)      No dando lugar a la ira y al enojo

c)       No robar

d)      Cuidar nuestro lenguaje

e)      Desechar la malicia (lo que no viene de Dios)

f)       Cambiar esto por: buscar el bien y perdonar (vs. 32).

  • Resumiendo, no apaguemos al ES:

a)      Menospreciando su obra.

b)      No viviendo en santidad.

c)       Buscando nuestro beneficio y no el progreso del reino de Dios.

  • El aceite, que es el ES ha sido enviado por Dios a nuestra vida, pero: ¿le apagaremos o le dejaremos brillar avivando esa llama?
  1. 3.       Conclusión.
  • De la misma forma que el pueblo de Israel debía mantener las lámparas del tabernáculo siempre encendidas con aceite nosotros tenemos que hacer lo mismo con nuestra vida.
  • Entregar a Dios un servicio digno en adoración (sumisión, servicio, compromiso) y oración.
  • Recibir la plenitud de su Espíritu Santo para disfrutar plenamente nuestra vida y alcanzar nuestro propósito.
  • Si ponemos nuestras lámparas a su disposición Él las llenará hasta rebosar.
  • Oración.

Publicado por manuelsanchez @ 19:48  | Predicaciones
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