S?bado, 04 de mayo de 2013

“EN EL DIA DE LA ANGUSTIA”

  1. 1.       Introducción:
  • Salmo 50. 14- 15.
  • En este Salmo, el Señor nos enseña como su juicio es algo que tendrá lugar (vs. 4) y en ese día pedirá cuentas a todos de lo que hemos hecho con nuestra vida. Si hemos sido obedientes o desobedientes, si hemos usado bien lo que nos ha dado o no. El contexto de este pasaje es esa posición suprema de Dios por encima del hombre al que ha de pedir cuentas.
  • Ante esta enseñanza de Dios caben dos actitudes.

a)      Vs. 22: Olvidarse de Dios y recibir las consecuencias.

b)      Vs. 23: Tomar en cuenta sus palabras y ser librados.

  • Otra idea que recorre este Salmo es el deseo de Dios de una relación íntima y sincera con los hombres, que no tiene nada que ver con sacrificios y rituales sino con una verdadera devoción.
  • Desde esa relación estrecha que desea con nosotros parten las enseñanzas que veremos en esta mañana:

a)      Debemos dar gracias a Dios

b)      Debemos cumplir nuestras promesas

c)       Clamemos a Él en tiempos de angustia y seremos librados

  • El contenido del vs. 15 nos gusta mucho y el del 14 a medias, pues van enlazados, el uno a continuación del otro.
  • Desde que empecé a dar vueltas a este texto para compartirlo he visto en dos situaciones diferentes como Dios lo cumple y me ha sido por señal.
  • En un tiempo de tanta angustia como el que estamos viviendo a todos los niveles, tenemos a Dios esperando dar una liberación completa  y profunda, ¿le dejaremos que lo haga?
  • Historia del Mago de Oz. Todos necesitaban algo de forma angustiosa (Niña, hombre de hojalata, el espantapájaros y el león y supieron donde ir a buscarlo).
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Dando gracias.

  • Salmo 50: 14a.
  • Un refrán muy conocido dice: “es de bien nacido ser agradecidos.”
  • ¿Agradecemos a Dios todo lo que deberíamos?
  • Él no espera de nosotros que preparemos cosas espectaculares ni eventos increíbles, que le levantemos estatuas ni edificios ni hagamos sacrificios….sólo que seamos agradecidos.
  • Recordemos de todo lo que no ha librado, nos ha provisto, lo que nos ha enseñado, la recompensa que tiene preparada para nosotros.
  • Y demos entonces gracias y hagámoslo de forma continua. Colosenses 4: 2.
  • Lo contrario de dar gracia es quejarse.
  • Ejemplo de mis pequeños con las quejas.
  • ¿Damos gracias o nos quejamos?

2.2. Cumpliendo nuestras promesas.

  • Salmo 50: 14b.
  • Estamos estudiando en la Escuela dominical “El pacto” y a lo largo de ese curso estamos viendo las implicaciones profundas de ese hecho. Entenderlo bien es fundamental para nuestra vida. Un pacto es un acuerdo entre dos partes en las cuáles cada una tiene una responsabilidad y ha de ser consecuente con ella.
  • Hoy en día vemos como los pactos o acuerdos se quebrantan, incumplen y son tomados a la ligera. En la familia, los negocios y los acuerdos entre particulares. Por eso los juzgados tienen tanto trabajo.
  • Pensamos muchas veces que con Dios podemos actuar igual, pero no es así.
  • A los niños les enseñamos que la desobediencia tiene un coste, el castigo. Si se obedece hay recompensa y si se desobedece hay castigo. Si algo tan sencillo lo llevamos hasta las últimas consecuencias nuestros hijos serán educados correctamente (otra es lo que ellos decidan cuando sean mayores).
  • Dios espera de nosotros que cumplamos lo que hemos prometido: seguirle y servirle.
  • Seguirle, eso significa ser sus discípulos significa a estar dispuestos a vivir como Él vivió, buscar lo que Él buscó y entregarse como Él se entregó. Lucas 14: 25- 35.
  • El seguimiento de Cristo está completamente alejado del “nadar y guardar la ropa” en el que nos movemos en demasiadas ocasiones. No podemos servir a dos señores.
  • Servirle supone una actitud de entrega y disposición para que Reino avance. Hacerlo a Él no está tan relacionado con el culto a Dios sino con nuestra implicación con los demás: “…por cuánto se lo hicisteis a uno de estos a mí me lo hicisteis.” Mateo 25: 40.
  • La obediencia a sus enseñanzas (las contenidas en su palabra) debe ser una constante en nuestra vida. Hebreos 12: 14- 29 (especialmente el vs. 25)
  • Debemos participar de la Cena del Señor con la debida reverencia, pues es la ratificación de dicho pacto. El que hemos decidido libremente entre Él y nosotros.
  • ¿Cumpliremos nuestra parte del pacto?

2.3. Clamando en la angustia y siendo librados.

  • Salmo 50: 15 y Lucas 18: 1- 8.
  • En numerosas ocasiones y por diferentes motivos pasamos por momentos de angustia: enfermedad, conflictos, desilusiones, etc. En esos momentos nos parece que todo se viene abajo sin remisión.
  • En estos días vemos como la gente recurre a cualquiera que ofrezca que algún consuelo por momentáneo que sea. La mayoría de las veces, no hace sino aumentar la frustración.
  • Pero Dios sabe lo que sufrimos y quiere librarnos.
  • Cuando estemos angustiados partiendo de la obediencia a Dios, invoquemos su nombre. Llamémosle para que intervenga y confiemos en su poder infinito.
  • Si lo hacemos, Él ha prometido librarnos. ¿Lo creemos?
  • Después no nos olvidemos de darle gracias de nuevo.
  1. 3.       Conclusión.
  • Dios está cerca de nosotros, desea que nuestra relación con Él sea íntima y sincera.
  • Debemos darle gracias continuamente por lo que hemos recibido de Él y por su presencia continua a nuestro lado e intervención a nuestro favor.
  • Nuestra relación con Él ha de seguir el modelo de un pacto en el cual ambas partes están implicados aunque no en la misma forma. Él cumple lo que ha dicho, pero ¿cumplimos nosotros nuestras promesas? Dios espera eso de nosotros.
  • En tiempo de angustia, invoquemos su nombre. Pongamos nuestra situación en sus manos y recibiremos la liberación que sólo Dios puede dar.
  • Acabamos dando gracias de nuevo. No olvidemos esto nunca.
  • Llamamiento y oración.

Tags: angustia, invocar, librar, gracias

Publicado por manuelsanchez @ 19:41  | Predicaciones
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