Lunes, 21 de enero de 2013

“OBREROS A LA MIES.”

  1. 1.       Introducción:
  • Proverbios 13: 4.
  • Este Proverbio como la mayoría expresa una gran verdad. Pone en contraposición dos actitudes.

a)      El que desea pero es perezoso: No consigue nada.

b)      El diligente, recibe lo que anhela. Ser diligente significa hacer las cosas con rapidez sin que nadie tenga que insistir demasiado.

  • La diferencia entre estos dos tipos de personas no es lo que desean sino que hacen para conseguir esos deseos.
  • ¿A quién nos parecemos?
  • A menudo en el ámbito cristiano se menosprecia el trabajo en detrimento de recibir las cosas de forma sobrenatural. No va una cosa a costa de la otra sino que son complementarias. La obra de Dios se construye básicamente con la intervención poderosa e irremplazable del Espíritu Santo pero eso va acompañado del trabajo de aquellos que entienden que es su responsabilidad.
  • Dios no nos va a revelar de forma sobrenatural aquello que nos ha dejado escrito en su Palabra y que nosotros por pereza o dejadez no conocemos. Por eso os animo a estudiar la palabra de forma sistemática tal y como hacemos en el curso bíblico de acabamos de comenzar sobre “El Pacto”.
  • El Domingo pasado disfrutamos de algo muy bonito y especial y lo que vamos a ver hoy es la continuación de aquello.
  • Lucas 10: 1- 2.
  • Este texto es lo que se conoce como la misión de los setenta. Fueron escogidos por Jesús para anunciar el Reino.
  • En el vs. 2 se presenta una contradicción: hay mucha mies y pocos obreros.
  • En este texto no se está refiriendo a una cosecha natural sino espiritual. Pero la comparación se entiende claramente.
  • ¿Qué es la mies? Es un campo preparado para ser cosechado. El término significa literalmente “cereal maduro”. Son todos aquellos que están esperando recibir el mensaje de salvación.
  • ¿Quiénes son los obreros? Aquellos que han de dirigirse a ese campo, remangarse, coger la hoz y empezar a cosechar. Es decir, aquellos que ven todos los que están sin recibir el evangelio y se disponen a llevarles el mensaje.
  • ¿Hay hoy mucha mies? Mateo 9: 36- 37.
  • ¿Hay muchos o pocos obreros? Mi experiencia en el ámbito cristiano me lleva a la conclusión de que algunos hacen algo, otros pocos hacen mucho pero la mayoría no hace nada más que asistir.
  • ¿Qué pasa si los obreros no van a la mies?
  • Nuestro objetivo para este año es estar “TODOS” trabajando cada uno en nuestro lugar para que la cosecha sea muy abundante.
  1. 2.       Desarrollo:

2.1. El trabajo del obrero.

  • Hemos visto que el Señor está buscando obreros y la primera pregunta que tenemos que responder es: ¿cuál es el trabajo a realizar?
  • Mateo 10: 5- 15. Este texto se puede leer en paralelo al de Lucas 10.
  • Vs. 7: Predicar el evangelio de salvación mediante el sacrificio de Cristo. Aquí caben todos los medios y las formas posibles. Nuevas tecnologías, nuevas formas artísticas….
  • Vs. 8: Orar por sanidades y liberación. Muchas cosas han cambiado desde los tiempos de Jesús pero la enfermedad sigue causando estragos y el diablo sigue atando a aquellos que puede.
  • Vs. 9: Se debe hacer todo esto de forma gratuita sin contraprestación económica. Debemos mostrar esto con claridad profunda y sin ninguna duda. Dios nos lo ha regalado todo sin cobrar nada y nosotros no debemos cobrar nada a nadie.
  • Lucas 10: 3 (es igual a Mateo 10: 16). No es un trabajo a realizar en un entorno agradable. Estamos expuestos al rechazo y también a la burla. Estamos preavisados para que cuando están cosas sucedan no nos desanimemos.
  • Lucas 10: 16. Cuando alguien recibe el evangelio no nos recibe a nosotros sino a Cristo y lo mismo cuando se produce un rechazo.
  • ¿Está claro el trabajo?
  • ¿Tenemos tan claro cuál es nuestra mies como iglesia? Nuestro entorno inmediato, este barrio, los enfermos, los pobres, los presos, etc…
  • ¿Estás dispuesto a ser parte de ese grupo de obreros que el Señor está buscando?
  • Si ya están trabajando no te desanimes y sigue adelante. Si te lo estás pensando, ponte manos a la obra y si ni siquiera lo has  hecho empieza a planteártelo porque este es un asunto muy serio.

2.2. El jefe del obrero.

  • El gran reto de un buen jefe es encomendar una tarea, dar los medios para su cumplimiento y evaluar si se ha cumplido la labor.
  • Tenemos al mejor “jefe”, nuestro Padre Celestial.
  • La tarea: Anunciar el mensaje de salvación.
  • Los medios: El Espíritu Santo y la Palabra. Juan 16: 13 y Hechos 2. Juntamente con la verdad ya revelada en La Palabra: 2ª Pedro 1: 19.
  • Evaluación: Mateo 25: 14- 30 (Parábola de los talentos). Cada vez que leemos esta parábola es para que nos identifiquemos con los personajes y avancemos hasta que nos parezcamos al que recibió cinco talentos y entregó diez.
  • Con este “jefe” da gusto trabajar.

2.3. La recompensa del obrero.

  • Todo obrero debe recibir una paga por el trabajo realizado y este trabajo también tiene su recompensa y es la mejor que podemos ni siquiera imaginar.
  • Lucas 10: 17- 19. Ver la manifestación del poder de Dios. Esto va acompañado de una gran satisfacción interior, sabiendo que estamos empleando lo que tenemos en lo mejor.
  • Lucas 10: 20. La vida eterna. Es la recompensa preparada por Dios para sus hijos (Juan 14: 2).
  1. 3.       Conclusión.
  • Oremos por obreros y vayamos como obreros. Tenemos una tarea clara, el mejor jefe y la mejor recompensa.
  • Aceptemos el reto y seamos esos obreros que la mies está esperando.
  • Oración.

 

 


Tags: obreros, mies, cosecha, trabajo, Espíritu Santo, Palabra, Recompensa

Publicado por manuelsanchez @ 20:38  | Predicaciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios