Mi?rcoles, 16 de enero de 2013

PREDICACION 6-ENERO-2013

 

TEXTO BASE:    Neh 8:1-8

 

 

*   Hay un juego de cartas muy popular en España: El “Mus”. Es uno de los muchos que existen en nuestro país, pero tiene una  peculiaridad que le hace un tanto diferente de los demás; lo juegan 2 parejas, sentadas a una mesa de modo que los miembros de una misma pareja estén frente a frente. La singularidad de este juego radica en que cada miembro debe hacer saber a su compañero la jugada que lleva, para poder elaborar un juego eficaz que gane a los “rivales” en la partida; la manera en que cada equipo se “habla” es a base de gestos: una mueca, arquear una ceja, guiñar un ojo, etc…; de la misma forma, es necesario darse cuenta también de los gestos de la otra pareja para poder saber que jugada están elaborando y tener la posibilidad de ganar. Para ello es totalmente indispensable conocer el abanico de “gestos” que se pueden hacer en el MUS; no conocer alguno de estos gestos supone estar en desventaja y no saber que hacer.

 

*   Durante la II Guerra mundial, en el enfrentamiento que mantenían EEUU y Japón en la zona del Pacífico, los japoneses lograban en muchas ocasiones interceptar y descifrar las claves de los mensajes que se enviaban dentro del ejército estadounidense, lo que suponía adelantarse a las operaciones de éstos y colocarse en una posición de superioridad. Para evitar que esta situación se produjera una y otra vez, los mandos de EEUU idearon una solución: se incorporaron al Ejército descendientes de la tribu india-americana  de los NAVAJOS; éstos se ocuparían de transmitir todas las comunicaciones y mensajes entre las unidades del ejército; al no ser mensajes cifrados con ningún tipo de clave, los japoneses dejaron  de poder descifrarlos, por lo que la situación se invirtió; el método que los NAVAJOS utilizaron fue simple: lo hacían en su idioma, en su dialecto, y al no ser conocido por los japoneses, el riesgo se terminó.

 

 

Esto nos muestra la importancia de “ENTENDER”; de hacerlo o no depende el poder saber qué debemos de hacer en determinadas situaciones.

 

Neh 8:1-8

Bajo Esdras y Nehemías, el pueblo de Israel regresa a su tierra después del exilio en Babilonia, comenzando un período de reformas y restauración (El Templo, las murallas de Jerusalén, sus puertas, la propia ciudad&hellipGui?o.

 

No sólo existe una reforma “física”: Se produce también una reforma “espiritual” que comienza con la lectura de la Ley.

 

Pero…era suficiente con dicha lectura?? La respuesta es NO.

 

El pueblo hablaba arameo, y la Ley estaba escrita en hebreo, por lo que había un problema: si se leía ésta en su idioma sin más, el pueblo no podría entender lo que la Ley decía. De manera que mientras el sacerdote y escriba Esdras leía la Ley, los levitas la iban traduciendo al arameo para que todo el Pueblo supiera lo que la Ley quería decir (8:7-8).

 

Hoy día, la Biblia, la Palabra que nosotros utilizamos y leemos  no está en hebreo, la tenemos en nuestra propia lengua, pero es necesario que la podamos “entender”. En demasiadas ocasiones nos acercamos a ella de una manera “intelectual”, y es verdad que esto nos permite “leerla”, pero necesitamos que alguien asuma el papel de los levitas de aquella escena para que nos “traduzca” lo que la Palabra quiere decir y podamos entenderla en nuestro corazón y nuestro Espíritu, de manera que la palabra escrita se transforme en Palabra “Revelada”. El único que puede asumir con éxito dicho papel es el Espíritu Santo; sólo El puede abrir nuestros ojos y oídos espirituales para discernir y entender lo que Dios quiere hablarnos y decirnos a través de su Palabra (Job 32RollEyes.

 

Sin la ayuda del ES la lectura de la Palabra no es suficiente, porque se reduce en la mayoría de las ocasiones a una comprensión intelectual que no produce en nosotros el fruto  que necesitamos; El Espíritu Santo es la fuente de la sabiduría y de la revelación que necesitamos para entender (Ef 1:15-18)  (Jn 14:26) (Jn 16:13-14).

 

Hech 8:26-39. Este texto muestra claramente lo  que puede suceder cuando se lee la Palabra con entendimiento: Felipe enseñó al funcionario etíope lo que la Palabra que leía quería decir, y consecuencia de ello fue que el funcionario se convirtió y bautizó. Felipe representa de alguna manera en este episodio lo que el Espíritu Santo obra en nosotros dándonos el la enseñanza y el entendimiento necesario para que la Palabra se convierta en “Revelación” para nuestras vidas.

 

Volviendo al texto de Nehemías, qué fruto produjo en el Pueblo haber podido entender la Palabra que oían??

 

1)     Produjo gozo y alegría (Neh 8:12). Comprender la Palabra nos hace conocedores de lo que el Dios Creador nos está hablando a cada uno de nosotros de manera que sabemos lo que tenemos que hacer; no andamos sin rumbo ni perdidos, de manera que esto produce automáticamente en nosotros alegría,

2)    Produjo una confesión de pecados (Neh 9Corazon. A veces no sabemos el carácter pecaminoso de algo que hacemos porque no sabemos lo que la Palabra dice al respecto, dicha ignorancia no nos permite saber la verdad; pero la Palabra llama PECADO a lo que es PECADO, de modo entender la Palabra produce en nosotros la revelación necesaria que nos lleva a la confesión.

3)    Produjo una actitud de adoración, bendición y oración ante Dios (Neh 9:3-37). Entender la Palabra provoca adoración, bendición y oración a Dios, porque nos muestra claramente quien es El y quienes somos nosotros.

4)    Provoca compromiso con lo que Dios demanda (Neh 9:38,10:28-29). Cuando entendemos la Palabra sabemos realmente qué quiere Dios, y eso nos lleva a tener las cosas “claras” y por tanto poder hacerlas.

 

Necesitamos la Obra del Espíritu Santo ayudándonos y enseñándonos cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, para que una “información intelectual” se transforme en una “revelación sobrenatural”…


Tags: Entendimiento, Palabra, Espíritu Santo, gozo, confesión, adoración, compromiso

Publicado por manuelsanchez @ 20:41  | Predicaciones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios