Lunes, 30 de julio de 2012

“¿EN QUIÉN CONFÍAS?”

1- Introducción:

  • Jeremías 17: 5- 10.
  • El mensaje del profeta Jeremías, pues como todo libro profético el primer sentido del texto fue para sus oyentes originales, está dirigido a un pueblo que se halla en una situación muy difícil.
  • Jeremías desarrolló su ministerio profético en los últimos años del reinado del rey Josías en Judá y los últimos reyes de este reino: Joacaz, Joacim, Joaquín y Sedequías. En ese tiempo el pueblo de Judá estaba sometido al imperio asirio pero este estaba viviendo sus últimos tiempos, ya que otro imperio se estaba levantando con fuerza, el imperio babilónico, que iba a asumir la dominación de muchos territorios entre ellos Judá.
  • El pueblo de Judá bajo el reinado de Josías volvió a acercarse a Dios y cumplir la ley (2ª Reyes 22 y 23) pero este énfasis en recuperar su devoción por Dios no fue seguido por los reyes siguientes. El pueblo se apartó a otros dioses y como consecuencia y a través de Jeremías Dios transmitió su intención de desterrar al pueblo al exilio y destruir la ciudad de Jerusalén, cosa que se cumplió en el año 586 a.c.
  • Creo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que estamos viviendo tiempos difíciles. La crisis económica que comenzó hace unos cuatro años ha trastocado muchos de los pilares sobre los que se asentaban las sociedades occidentales y están ocurriendo cosas que nadie se atrevía a imaginar.
  • Nos estamos dando cuenta de que los dirigentes: políticos, sociales y económicos no saben muy bien cómo reaccionar ante esta situación y les vemos con mucha sorpresa como cambian de opinión presentándonos recetas que van a conseguir cambiar definitivamente esta debacle.
  • En medio de todo ello, los mismos principios que el profeta Jeremías transmitió al pueblo de Judá son válidos para nosotros.
  • En esta mañana vamos a reflexionar de forma breve sobre cuál es la base en la que está depositada nuestra confianza. ¿Quién garantiza nuestra seguridad? ¿Quién nos va a socorrer cuando necesitamos ayuda?
  • Vivimos momentos donde la confianza cotiza muy alto. El que la ofrece o mejor dicho es capaz de inspirarla tiene mucho conseguido. Pues hay desconfianza: en las empresas, en las instituciones, en las familias, etc.
  • En el texto de Jeremías tenemos tres lugares donde podemos depositar nuestra confianza:

            a) Nuestras propias fuerzas: vs. 5.

            b) Nuestros pensamientos y sentimientos: vs. 10.

            c) En Dios: vs. 7.

  • Espero que juntos podamos examinar nuestras vidas en esta mañana y responder con sinceridad a la pregunta: ¿en quién confías? Confías en tus recursos y habilidades, en lo que sientes en cada momento o confías en Dios. ¿Es compatible confiar en varios de ellos a la vez?
  •  La palabra hebrea para confianza indica arrojarse hacia delante o hacia un objeto a fin de descansar sobre él.
  • Ejemplo: ejercicio de confianza en otros, arrojándonos de espaldas a sus brazos.

2- Desarrollo:

2.1.           Confianza en nuestras fuerzas.

  • Leer Jeremías 17: 5- 6.
  • vs. 5: Jeremías dice con claridad que es “maldito” el que confía en sus propias fuerzas y se aparte del Señor.
  • Lo primero que se nos viene a la mente es que si la relación entre confiar en nuestras fuerzas y apartarse de Dios es unívoca. La palabra de Dios las relaciona en muchas ocasiones, es incompatible confiar en Dios y en nuestras propias fuerzas a la vez.
  • Esto no quiere decir que nos dediquemos única y exclusivamente a la vida contemplativa pero si que el apoyo de nuestra existencia es Dios.
  • ¿Qué quiere decir confiar en nuestras propias fuerzas? Seguir nuestro criterio, tomar decisiones sin consultar a Dios ni seguir los principios de su palabra, pensar en que podemos bordear la ley de Dios sin que nos pase nada, emprender cosas cuyo fin es nuestro propio interés, etc.
  • El texto de Jeremías compara al que vive de esa forma con una zarza en desierto. La zarza o retama es un arbusto estéril, no da fruto, o dicho de otra forma el resultado de esa vida es algo vano y pasajero solamente. El fruto de una vida cuyo asiento son las propias fuerzas sólo produce resultados ilusorios.
  • Jeremías sigue diciendo: “...no verá cuando viene el bien.” En otras palabras no se dará cuenta de las cosas buenas de la vida, porque alejados de Dios buscamos cosas diferentes a las que Dios ha preparado para que seamos felices.
  • Por último, siguiendo con el lenguaje poético Jeremías compara al que vive siguiendo sus propias fuerzas con “alguien que habita en el desierto:” El desierto es seco, deshabitado, aislado, hostil. Es una buena imagen describir al que vive confiando en sí mismo con el que habita en el desierto. Su existencia nunca será fructífera y abundante.
  • El panorama que nos presenta Dios a través de este texto es igual de claro que el que le presentó Jeremías a sus contemporáneos. Intentar vivir la vida a nuestra manera va a traer para nosotros la misma consecuencia que trajo para el pueblo de Judá no hacer caso a la advertencia de Jeremías: el exilio y la desolación.
  • Josué 7: 1- 4. Tenemos un ejemplo claro de lo que estamos hablando. Primero el pueblo de Israel se había apartado de Dios desobedeciendo la instrucción de no tocar nada de los pueblos conquistados y guardar algo que estaba reservado a ser destruido (Josué 6: 18- 19). En segundo lugar confiar en su plena fuerza. El resultado de esa confianza en sus propias fuerzas fue la derrota: Josué 7: 5.
  • ¿Confías en tus propias fuerzas?

2.2.           Confianza en nuestros pensamientos y sentimientos.

  • Jeremías 17: 9- 10.
  • Aunque relacionado con nuestras fuerzas, está el poner nuestra confianza en lo pensamos y sentimos en cada momento. Como me siento y asimilo la situación por la que estoy viviendo.
  • Debemos asumir, porque la palabra de Dios lo enseña así que aunque yo me sienta bien con algo que estoy haciendo o decidiendo no tengo garantía de que sea conforme a lo que Dios quiere.
  • Debemos poner nuestros pensamientos y sentimientos en “cuarentena” y ponerlos bajo el examen divino.
  • David expresó algo semejante en el Salmo 139: 23- 24.
  • Somos sinceros delante de Dios y le pedimos como hizo David que examine, sondee, pruebe nuestro interior. ¿Por qué mis pensamientos me pueden engañar? Porque el pecado que habita en nosotros nos impulsa en ocasiones a cosas que no son correctas.
  • ¿Crees que estás viviendo de forma correcta? ¿Pides a Dios que examine tu vida, tus sentimientos, tus pensamientos? Hazlo, Dios nos ha dejado criterios claros en su palabra y ha puesto líderes en su iglesia para ayudarnos en esa labor.
  • Tampoco debemos poner nuestra confianza (al nivel de lo que estamos hablando) en ningún hombre. Las personas al final acaban defraudándonos porque nadie es perfecto. Es verdad que debemos buscar estar e imitar a personas cuya influencia nos acerca a Dios y nos ayuda a servirle más. Pero hemos de entender que nuestra confianza no debe reposar en esas personas en lugar de en Dios: 2ª Corintios 1: 12- 2: 11. Lo más importante es 2:11, a pesar de eso no dejar que el “enemigo” se salga con la suya.

2.3.           Confianza en Dios.

  • Jeremías 17: 7- 8.
  • La base de nuestra confianza debe ser Dios.
  • El texto de Jeremías dice que el que confía en Dios es bendito.
  • Lo compara a varias cosas y describe su vida de una forma maravillosa.
  • Árbol plantado junto al agua. Muchas veces reconocemos que hay un río cerca porque vemos que el color verde (símbolo de vida) empieza a surgir. Los árboles plantados junto a un río son grandes y frondosos porque lo que necesitan para crecer (el agua) está muy cerca de ellos. De la misma forma si confiamos en Dios tenemos todo lo que necesitamos para crecer. No necesitamos ningún recurso que Dios no pueda proveer.
  • Hojas siempre verdes. Recordemos la comparación con el que confiaba en sus fuerzas, que era como estar seco en un desierto. Las hojas verdes son símbolo de VIDA.
  • En época de sequía no se angustia, y nunca dejará de dar fruto. Este árbol que usa Jeremías como recurso poético, no se preocupa por la época de sequía sino que en esa situación (que es la más difícil para un árbol) sigue dando fruto. ¿Estamos en época de sequía? Si nuestra confianza está en Dios, NO. Seremos capaces de levantar nuestra vista de la situación actual y no conformarnos al pesimismo y la desesperanza. Vamos a seguir dando frutos, resultados en esta época.
  • 2ª Corintios 12: 7- 10. Pablo aprendió a depositar su confianza en Dios y no en sus recursos. Su visión de la vida fue transformada por Dios hasta llegar a concluir que cuando era débil entonces era fuerte. Esa aparente contradicción es una verdad cristiana fundamental.
  • ¿Hay algo en lo que te sientas débil ahora? ¿Estás viviendo una situación que no puedes controlar? Dejemos que Dios se glorifique en esa situación y nos enseñe a confiar sólo en Él.

Conclusión:

  • Vivimos tiempos difíciles y complejos cuando es necesario más que nunca reafirmar que nuestra confianza está en Dios y en ningún otro lugar.
  • Te animo a que examines tu vida y veas si realmente confías en Él o por el contrario lo haces en tus propias fuerzas o sentimientos. Así no llegaremos a ningún sitio.
  • Tenemos el reto individual y como iglesia A SEGUIR LLEVANDO FRUTO EN TIEMPO DE SEQUÍA.
  • Si no has dejado tu vida en las manos de Dios te invito a que lo hagas en esta mañana y verás como descubres el verdadero sentido de la existencia aún en tiempos como estos.
  • Oración.

           

 


Tags: confianza, crisis, fuerzas, sentimientos, personas, Dios, debilidad

Publicado por manuelsanchez @ 21:54  | Predicaciones
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