Domingo, 03 de junio de 2012

“EVITANDO DESPISTARNOS.”

  1. 1.       Introducción:
  • Filipenses 3: 12- 14.
  • Este texto, que posiblemente hemos leído en muchas ocasiones, nos muestra a un Pablo que empleando un lenguaje coloquial: “tiene las cosas muy claras.”
  • Vs. 12. Evalúa su situación actual: no soy perfecto.
  • Vs. 12. Conoce su propósito. Reconoce que Dios le salvó para que hiciese una labor en su vida.
  • Vs. 13. Olvida el pasado y se extiende hacia el futuro. Es necesario recordar pero no debemos vivir en el pasado (¡ay te acuerdas de cuando…!).
  • Vs. 14. Es necesario llegar a la meta, sino la carrera no concluirá satisfactoriamente.
  • Cuando sabemos lo que sabía Pablo, su pasado y su propósito de futuro podemos aprovechar el tiempo para conseguirlo…pero ¿qué ocurre cuando no lo tenemos tan claro?
  • Durante muchos años trabajé en Exploradores, es decir, enseñando a niños y jóvenes y no hay cosa más desesperante para un maestro que un alumno despistado. Alguien que está presente físicamente pero su mente está vagando por otro lugar muy diferente. Uno se da cuenta realmente de esto cuando hace una pregunta…hasta ese momento todos tenían cara de enterarse pero por la respuesta le entran a uno ganas de levantarse.
  • Un ejemplo muy claro del “despiste” es lo que nos ocurre cuando vamos a buscar algo en Internet. Empiezas por lo que quieres buscar pero por el camino te aparece otra cosa muy interesante que te lleva a otra y acabas después de un buen rato sin encontrar lo que buscabas. O sea, probablemente hayamos perdido el tiempo.
  • Pablo no se despistó, tenía las cosas muy claras…pero nosotros ¿estamos despistados?
  • Hebreos 12: 1- 2.
  • El mejor remedio contra el despiste es tener muy claro el punto de referencia.
  • Los que desfilan por la pasarela miran al frente para no desviarse de su camino.
  • Cuando hacemos una marcha en el campo llevamos una brújula que nos sirve para indicarnos el rumbo aunque no veamos el lugar al que queremos llegar. Si durante el camino nos entretenemos con todas las cosas bonitas que nos encontramos no llegaremos jamás (esto también me pasó en muchas ocasiones).
  • 1ª Corintios 9: 25- 27.
  • En este texto tenemos claramente como no dejaba lugar al despiste en su vida.
  • Hay varios aspectos entre muchos que nos pueden “despistar”:

a)      Nuestros deseos

b)      Pruebas

c)       Cansancio

  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Nuestros deseos y nuestra propia voluntad.

  • Efesios 2: 1- 3.
  • En este texto Pablo les habla a los Efesios de cómo era su forma de vivir antes de conocer a  Cristo. Vivíamos impulsados por “nuestros deseos y nuestros propósitos”, es decir, los nuestros que no coinciden con los de Dios.
  • Pero, ¿acaba eso radicalmente cuando conocemos al Señor? Definitivamente no. En ese momento comienza lo que en teología se llama una “tensión dialéctica”, si pero no completamente.
  • La iniciativa de nuestras acciones es algo que debemos someter de forma continua a la voluntad de Dios. Lo hacemos:

a)      Escudriñando la palabra.

b)      Pidiendo ayuda en oración.

c)       Evaluando los resultados.

  • Un ejemplo puede ser: vas a comprar una cosa, pasas por delante de un escaparate, lo que ves te seduce, entras, lo compras, gastas el dinero y luego te vuelves sin aquello que ibas a comprar.
  • ¿Hacemos lo que nos apetece o lo que debemos?
  • La carrera que comenzamos cuando conocimos al Señor nos lleva con mucha frecuencia a cosas y lugares que no nos apetecen.
  • Hebreos 12: 2. Lo que nos debe mover no son nuestras apetencias sino “el gozo que le esperaba”. ¿En qué consistía ese gozo? En cumplir la voluntad del Padre y ver a muchos salvados (saliendo de la oscuridad y la confusión y encontrando la comunión con Dios) y recibir su recompensa.
  • Lucas 8: 7 y 14. Los que se despistan con sus deseos son de los que no llevan fruto.

2.2. Pruebas.

  •  Romanos 8: 35- 39.
  • El diablo está empeñado en distraernos, es decir, apartarnos del amor de Dios y para ello emplea numerosas pruebas: tribulación, angustia, persecución, hambre, indigencia, peligro, violencia…
  • ¿Has pasado por alguna de ellas? ¿Lo estás pasando ahora?
  • Forman parte de la carrera pero no debemos perder de vista la meta.
  • Ejemplo de alguien en la iglesia: está sin trabajo y con algún problema económico pero viene a pedirme consejo sobre elaborar unos folletos para repartir entre sus vecinos y en un hospital. Así es exactamente como debemos afrontar las pruebas. No dejar que nos detengan en el propósito de Dios e nosotros.
  • Hechos 20: 19. Pablo vivió en muchas adversidades y de forma muy prolongada.
  • 1ª Pedro 4: 12- 13. La prueba no debe sorprendernos y en ella aguardar la recompensa divina.
  • ¿Viene esa prueba por obedecer a Dios?
  • Si volvemos a la parábola del sembrador: Lucas 8: 6 y 13. No dejemos que la prueba nos aparte de Dios.

2.3. Cansancio.

  • Isaías 40: 29- 31.
  • Podemos despistarnos porque el cansancio merma nuestras facultades. Cuando nuestra resistencia física y mental llega al límite no podemos pensar con claridad y nos dejamos llevar.
  • Dios lo sabe y nos provee de renovadas energías cuando a nosotros no nos queda nada.
  • Si estás cansando pide a Dios que te las de nuevas para poder seguir en la carrera sin despistarnos.
  1. 3.       Conclusión.
  • Vivimos un tiempo importante, en el cuál es necesario que estemos atentos y no despistados. Seguros de nuestro propósito individual y colectivo.
  • En el mes próximo estaremos saliendo a compartir en la calle. Es muy importante que todos participemos entendiendo nuestra responsabilidad en ello. Hay muchas cosas que intentarán despistarnos el próximo mes.
  • Clavemos nuestros ojos en Cristo y prosigamos hasta el final de la carrera.
  • Un buen remedio contra el despiste es no dejar de congregarnos.
  • Oración.

Tags: despistes, firmes, carrera, voluntad, pruebas

Publicado por manuelsanchez @ 19:46  | Predicaciones
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