Domingo, 02 de octubre de 2011

“NO NOS CONFORMEMOS A ESTA EPOCA.”

  1. 1.       Introducción:
  • Romanos 12: 2.
  • En este vs. El apóstol Pablo desgrana el gran reto de ser un discípulo de Cristo viviendo en un “entorno hostil.”
  • Pablo entendió y así se lo expresó a los cristianos de Roma que existía un peligro muy importante que consistía en dejarnos llevar por el entorno en que nos encontramos. Eso significa conformarse a este siglo o mejor dicho a esta época.
  • Esta instrucción sigue teniendo plena vigencia para nosotros hoy día y es más actual si cabe en tanto en cuanto la sociedad que nos rodea se ha apartado cada vez (y de forma exponencial) de los valores y principios que Dios nos enseña en su Palabra.
  • La clave para poder conseguir vivir en esta época pero agrando a Dios consiste en renovar nuestro pensamiento. El sentido es renovar nuestra mente para renovar nuestra vida. Pensar como Dios quiere para vivir como a Él le agrada. “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos.” (Isaías 55: 8).
  • Los valores en los que se debe asentar una familia cristiana son cada vez peor vistos en esta época, por eso no hemos de conformarnos a ella.
  • En esta mañana veremos algunas cosas que debemos poner en práctica para la educación bíblica de los hijos que suponen una confrontación con la época en que vivimos.

a)      Plan de Dios frente al pesimismo y el azar.

b)      Disciplina y amonestación frente a la permisividad y tolerancia.

c)       Amor frente al egoísmo y la autosatisfacción.

  1. 2.       Desarrollo:

2.1. Plan de Dios vs pesimismo y azar.

  • Salmo 139: 16.

•    El contexto de crisis en que estamos viviendo da lugar a un desconcierto ante lo             que pueda pasar. Vivimos en la incertidumbre y cada vez cobra más vigor la idea de que todo es fruto de la casualidad y el azar. Esto referente a la vida desde su origen pero también respecto al futuro de nuestra sociedad en general y nuestra vida en particular.

  • Frente a esto la palabra de Dios nos enseña que Dios tiene un plan para cada uno, la vida se desarrolla en cumplimiento de dicho plan, no hay lugar para las casualidades ni el azar (es una entelequia humana para intentar explicar lo inexplicable).
  • Creer esto coloca nuestra vida en otra dimensión. Tenemos el sentido y el valor que Dios nos da, que es mucho.
  • Vivamos confiados en la voluntad soberana de Dios y no angustiados por el desconocimiento de lo que va a pasar.
  • Como padres nos gustaría saber con certeza lo que va a pasarles a nuestros hijos pero debemos hacer lo que Dios quiere que hagamos y confiar a sus manos sus vidas.
  • Anécdota del huevo de cóndor criado con los pavos: El campesino encuentra un huevo grande, lo pone a criar junto a sus pavos y crece como tal. Como demostraba intención de volar todos le desanimaban diciéndole que los pavos no vuelan y así murió como un pavo y sin volar. Lo que ocurría es que era un Cóndor.
  • No nos conformemos con comer  simplemente si estamos llamados a volar.
  • Descubramos y andemos en el plan de Dios para nuestras vidas y confiemos en el propósito de Dios para nuestros hijos.

2.2. Disciplina y amonestación vs. Permisividad y tolerancia.

  • Efesios 6: 4.
  • Valores y comportamientos como: obediencia, respeto, colaboración, decir la verdad, compartir, esperar, etc. han de ser aprendidos por cada persona en la vida en un proceso que debe comenzar en la infancia, asentarse en la juventud y culminar en la madurez.
  • Lo que no aprendemos de niños, lo tenemos que aprender de adultos, lo que ocurre es que el coste es mucho mayor.
  • Estas cosas son aprendidas de forma ideal en el entorno familiar no sólo a través de palabras sino sobre todo de comportamientos. Por eso es necesario recordar que los padres somos modelos de aprendizaje y esto también es extensivo al resto de miembros de la iglesia.
  • Para que un niño pueda aprender estas cosas se necesita un empeño en seguir con esta labor, que supone:

a)      Saber cómo se quiere educar al niño.

b)      Corregirle cuando se equivoca con amor.

c)       Obsequiarle con los triunfos y animarle a progresar.

  • De la misma forma que un padre trabaja estos aspectos con un hijo Dios lo hace con cada uno de nosotros:  Hebreos 12: 5- 10. El propósito de la disciplina divina es corregir lo que no es correcto en nuestra vida para que seamos SANTOS.
  • Frente a esto está el modelo que consiste en permitir que el niño crezca con un grado de libertad mayor que el que debe tener y no corregirle en exceso porque se puede sentir traumatizado. Chiste de Forges donde un niño está golpeando a sus padres en la cabeza y uno de ellos habla de no corregirle no sea que le genere un trauma.
  • Una educación sin unos límites y referentes claros es un completo fracaso y somos los padres guiados por la palabra del Señor los que debemos poner esos límites y por supuesto EXIGIR su cumplimiento.

2.3. Amor ágape vs. Egoísmo y autosatisfacción.

  • Juan 3: 16.
  • Según muchos especialistas la clave para una educación saludable es un entorno donde el amor gobierne. Lo más importante que necesita recibir un niño de sus padres es el amor.
  • Un niño que crece en un hogar donde se siente querido, valorado y amado será un niño feliz y recordemos que lo que vivimos en nuestra infancia marca profundamente nuestra existencia. Aunque si nuestra infancia no ha sido así sólo Dios puede quitar de nuestro corazón el daño que se ha provocado.
  • Pero la educación cristiana va más allá de este primer significado del amor hacia el amor ágape que Cristo tuvo hacia la humanidad como modelo.
  • Es un amor que implica dar sin esperar recibir nada a cambio, en una actitud de entrega buscando el beneficio del otro en vez del propio.
  • Esto choca frontalmente con el modelo de sociedad actual donde lo que impera es el egoísmo y para mí la expresión más clara en este sentido es la poca consciencia que demuestran muchos padres al separarse con niños pequeños. Así demuestran que para ellos lo primero son ellos mismos, su progreso y bienestar sin poner en primer lugar el de sus propios hijos. Las consecuencias de este tipo de comportamientos son terribles para los niños, aunque gracias a Dios no definitivas.
  • En caso de conflicto de intereses, entre el mío y el del otro, ¿quién prevalece?. Esa es la muestra del modelo que estamos imitando en nuestra vida: si el de Cristo o el de este mundo.
  • Tomemos a Cristo a como modelo de amor y entrega, para la educación de nuestros hijos y para nuestro comportamiento con los demás.
  1. 3.        Conclusión:
  • No nos conformemos a este siglo sino transformemos nuestra manera de pensar para vivir como a Dios le agrada.
  • No nos dejemos llevar por el pesimismo y confiemos en el plan de Dios.
  • Enseñemos la disciplina frente a la permisividad y aceptemos la que Dios practica con nosotros para hacernos santos.
  • Que Cristo y su amor sea el modelo en nuestras relaciones.

Tags: conformarse, renovacion, mente, plan de Dios, disciplina, amor

Publicado por manuelsanchez @ 20:14  | Predicaciones
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