Mi?rcoles, 26 de mayo de 2010




Mateo 5:14-16 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así las verán los demás y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.

INTRODUCCIÓN

La oscuridad, ¿existe? Cierra herméticamente tus persianas en la noche. Apaga la bombilla de tu lámpara. Ponte una venda en los ojos. Junta todo lo anterior ¿No es acaso esto encontrarse en plena oscuridad? Sin embargo, la oscuridad no existe por sí misma. Con ese término describimos la ausencia de luz. La oscuridad no se presenta como objeto de estudio, la luz sí: analizamos con un prisma la luz blanca y su gama de colores, la física nos ayuda a medir sus longitudes de onda, etc. Además, si entras en un cuarto y exclamas: ¡cuánta oscuridad hay aquí! ¿Cómo calculas cuán oscuro está ese recinto? Te basas en la mayor o menor ausencia de luz.

La oscuridad o tinieblas en la biblia, representa el mal, desde un punto de vista filosófico, esta afirmación nos llevaría a formularnos la siguiente pregunta ¿Existe el mal?, la respuesta se hace evidente cuando uno revisa la prensa escrita, o escucha las noticias en radio o las ve en televisión. Al igual que la oscuridad es la ausencia de la luz, concluimos que el mal es también una ausencia. Sí, una ausencia, la de Dios.

El factor común de muchas desgracias y del estado y/o condición de la humanidad,  radica en el rechazo de Dios y consecuentemente en su ausencia. Así pues, porque existe la luz hablamos de la oscuridad; y porque existe Dios, percibimos también su ausencia, el mal del egoísmo, la soberbia, la avaricia, la mentira, la inmoralidad, la injusticia, la violencia, etc. ¡Atención! Dios no abandona por propia iniciativa, no. Nosotros le abandonamos a Él. La luz no huye de mi oscura habitación. Soy yo quien no abro mi persiana o apago el interruptor. (Génesis 3:1-21), (Romanos 1:18-32). La sustitución del Creador por la criatura, de su verdad absoluta por sus mentiras relativas han conducido a la humanidad a su estado de perdición, degradación y corrupción ética, moral y espiritual.

A pesar de esta situación, hay una buena noticia ¡Dios no se ha olvidado de su creación y tiene un Plan desde la eternidad, que no imporvisado, para toda la humanidad sin acepción de personas, en Cristo Jesús.

 La misión y responsabilidad de la iglesia y su carácter sagrado en Cristo Jesús.

Juan 8:12.- Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 1:4-5 “En él (Jesús) estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”

Juan 1:9 “Aquella luz verdadera, alumbra a todo hombre.”

Juan 9:15 “Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.”

Juan 12:46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tienieblas. Es triste el rechazo que muestra el siguiente pasaje Juan 3:19 “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.” Ahí tenemos la explicación al rechazo y a tratar de crear tanto mito falso que relegue a Cristo a un simple pensador, filósofo, marxista, humanista, un buen hombre, eso en el mejor de los casos, otros le buscan aventuras amorosas con María Magdalena, y todo ello sin rigor ninguno con la clara intención de ocultar su verdadera naturaleza de Hijo de Dios y Salvador del Mundo, el Dios hecho hombre que vino en rescate de la humanidad perdida en lo moral y espiritual.

Estos y otros muchos versículos que podríamos citar, ponen de manifiesto el Plan de Dios para toda la humanidad en Cristo Jesús, que no es otro que el mundo pueda salir de la oscuridad que representa el mal y la muerte y disfrutar de la vida eterna con él. Jesús llevó el cumplimiento de la misión del Padre hasta las últimas consecuencias, muriendo en la cruz por nuestros pecados y resucitándole para nuestra esperanza de vida eterna en él. Su ascensión a los cielos nos deja una gran Comisión (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16), pero esto no fue algo improvisado ya en el Sermón del Monte descarga esa responsabilidad sobre el auditorio cuándo dice “Vosotros sois la luz del mundo”, nunca antes y ha nadie Jesús se había dirigido así, ni siquiera a Juan el Bautista que en palabras de Jesús era algo más que un profeta y que no había nadie más grande que él de lo nacidos de mujer (Mateo 11:7-11). Como declara el  evangelio de Juan 1:8 “él no era la luz, si no para que diese testimonio de la luz.”

Esto vincula e identifica de manera clara y sagrada a la Iglesia con Cristo, él es la vid verdadera y nosotros sus pámpanos una unidad intrinsica e indisoluble que hace que la iglesia asuma la continuidad de la misión de Cristo y forme parte importante del Plan de Dios para toda la humanidad. (Juan 15:1-5; Hechos 9Arcoiris.

 El carácter humano de la iglesia

En el versículo 14 tenemos una de las afirmaciones más sorprendentes y extraordinarias acerca del cristiano que se hayan hecho jamás, ni siquiera por nuestro Señor Jesucristo mismo. Si uno tiene en cuenta el marco, y recuerda a las personas a las que nuestro Señor dirigió estas palabras, resultan de verdad notables. Es una afirmación llena de significado y de implicaciones profundas con respecto a entender la naturaleza de la vida cristiana. Es una gran característica de la verdad bíblica que puede sintetizar, por así decirlo, el contenido todo de nuestra posición en un versículo.

'Vosotros,' dijo nuestro Señor, mirando a esas personas sencillas, a esas personas completamente sin importancia desde el punto de vista del mundo, 'vosotros sois la luz del mundo.' Es una de esas afirmaciones que siempre deberían producir en nosotros el efecto de hacernos erguir la cabeza, de hacernos caer en la cuenta una vez más en lo magnífico y notable que es ser cristiano. Y desde luego se convierte con ello, como les ocurre inevitablemente a todas las afirmaciones parecidas, en una prueba buena y completa de nuestra posición y experiencia. Todas estas afirmaciones que se hacen del cristiano siempre resultan así, y deberíamos tener siempre cuidado de que así nos suceda. El 'vosotros' al que se refiere esta afirmación significa simplemente nosotros mismos. El peligro es siempre que leamos una afirmación como esta y pensemos en alguien distinto, los primeros cristianos, o los cristianos en general. Pero se  refiere a nosotros si pretendemos de verdad ser cristianos.


Tags: Cristianismo, Jesús, Salvación, Misión, Propósito, Iglesia

Publicado por carlosmartiroy @ 10:24  | Predicaciones
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