Lunes, 17 de mayo de 2010



Proverbios 3:5-8 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes.

Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.

No te creas muy sabio; obedece a Dios y aléjate del mal; así te mantendrás sano y fuerte.

INTRODUCCIÓN

La historia de todos los pueblos está plagada de hechos y acontecimientos en los que siempre el ser humano ha tratado de comprender las claves de su propia realidad y existencia, así como su relación con el mundo que lo rodea, y de adoptar comportamientos idóneos para todo momento y circunstancia de su existencia. La infinita variedad de fenómenos conocidos y la observación de muchos de ellos, repetidos de manera regular y cíclica, ha permitido enriquecer la experiencia de cada generación y deducir actitudes que mejor convienen al desarrollo de la vida y la cultura de la humanidad. La más grande sabiduría popular se basa en esa experiencia acumulada y transmitida de padres a hijos, frecuentemente en forma de máximas sencillas que, por lo general, son como lecciones brevísimas y fáciles de mantener en la memoria. La validez de algunas de ellas quedan a veces limitadas a un grupo determinado, pero las hay que pasan de un pueblo a otro y de una generación a otra. Se tratan de pensamientos de valor universal. Así sucede en buena medida en Proverbios.

Un proverbio de contenido sapiencial se llama mashal en hebreo, palabra emparentada con una raíz que, junto a otros significados, incluye el de dominar o regir. Esta idea tipifica al auténtico mashal como una expresión persuasiva y estimulante, cualquiera que sea la forma en que se presente: como proverbio o refrán propiamente dicho, como máxima moral o como sentencia que sopesa y diversas conductas y actitudes adoptadas frente a la vida.

DESARROLLO

El proverbio que vamos a tratar hoy nos introduce en la ética y la moral en la vida y como esto nos afecta realmente, nos lleva a preguntarnos ¿es realmente importante obedecer a Dios?, ¿es posible obedecer a Dios?

Los versículos escogidos nos enfrentan al corazón del asunto, la obediencia por una lado es cuestión de confianza y por otro de autoridad, de reconocer quien manda, y ahí nos enfrentamos a nosotros mismos; así pues la obediencia es el resultado de nuestro confianza en Dios y nuestro reconocimiento de su autoridad sobre toda nuestra vida.

¿Confiamos en Dios de todo nuestro corazón o nos apoyamos en nuestra propia sabiduría o inteligencia? Es evidente que necesitamos fiarnos de aquel en quien nos apoyamos u obedecemos. La ética y la moral determinada por la pérdida de valores absolutos y el consiguiente relativismo moral, parte de la desconfianza, la fe es una carga para el ser humano y lo limita en exceso. Por otro lado, la clave de nuestra obediencia a Dios es la confianza en él.

Vivimos una crisis de confianza como nunca. Nos enfrentamos a una sociedad que lo ha probado todo y que vive en una profunda decepción que esconde en la sensualidad, una sociedad que ha vivido y vive a un ritmo muy rápido y de ahí el cortoplacismo en el que se encuentra inmersa, desorientada, que ha abandonado las grandes ideologías o las han adaptado a su situación de ahí la falta de coherencia. Estamos asistiendo a una profunda crisis de confianza y autoridad en la sociedad, sin rumbo definido, conscientes del fracaso pero sin capacidad para el cambio, de ahí, el desconcierto, desasosiego, decepción e incluso podríamos a pensar y visualizar una gran desesperación.

La auto-divinización  del ser humano o como la denominan algunos pensadores y filósofos la emancipación del ser humano, que de manera muy elocuente describe la tentación y caída del ser humano descrita en (Génesis 3:1-5), desde entonces hemos sustituido a Dios por cualquier otra cosa (Romanos 1:18-32). Lo que también queda en evidencia es que todos creemos en algo o alguien, y servimos a algo o alguien. Detrás de nuestra negativa o imposibilidad para creer en Dios está la idolatría que nace de nuestras pretensiones y ambiciones de autosuficiencia, dicho de otra manera, nos hacemos dioses a nuestra imagen y semejanza. Lo cierto es que no nos ha ido bien creándonos dioses a nuestra imagen y semejanza que nos han hundido más en el vacío o nihilismo.

La Biblia declara que Dios es quien resiste al soberbio y da gracia a los humildes, una clara alianza que indica un camino a Dios y a nuestro prójimo.

Muy al contrario de lo que pensamos la Biblia nos representa un cuadro de un hombre necesitado y que necesita confiar en Dios como único recurso frente a la culpabilidad, a la insatisfacción, al miedo y a su comportamiento autodestructivo. La falta de confianza en uno mismo, la decepción, insatisfacción e incluso la desesperación de uno mismo es lo que nos guía al verdadero arrepentimiento  y a la fe o confianza en Dios que produce el auténtico cambio que anhelamos.

CONCLUSIÓN

La Biblia nos exhorta a Fiarnos de Dios sin reservas, sin condiciones.  A reconocerle en todas nuestras decisiones y acciones, a obedecerle y alejarnos del mal como gran remedio a nuestra vida.

Parábola del hijo Pródigo (Lucas 15:11-32). Un Padre tenía dos hijos, estos dos hijos representan dos maneras diferentes de buscar significado y respuestas a su existencia, uno mediante la emancipación, la libertad individual, la plena autonomía, auto investigación y la exploración, que bien pudiera representar lo que se ha dado en llamar “postmodernismo” y el otro viviendo lleno de normas, reglas, prejuicios, viviendo el hogar del Padre y su relación con él como una carga y sin ninguna capacidad de disfrute todo lo que el Padre tenía para él, éste bien podría representar “la religión”, no tanto en su sentido etimológico, sino como un conjunto de liturgias, reglas y normas que nos hacen cada vez más penitentes y fracasados, sin gozo y alegría. Por supuesto en esta historia contada por Jesús, el Padre es un claro ejemplo de Dios quien jamás dejó de ser quién era y comportarse como un verdadero Padre lleno de amor hacia sus hijos, un amor desde siempre y para siempre e inalterable, que va más allá de las decisiones de sus propios hijos. ¿Quién en esta historia te parece el personaje más fiable?  El único personaje fiable es el Padre, Dios y es que su amor eterno, incondicional e inalterable por todos nosotros revelado en su palabra y expresado en Jesucristo le hace un ser verdaderamente único, admirable y confiable.

 

 

 


Tags: Dios, Cristrianismo, Biblia, Autoridad, Confianza, Seguridad

Publicado por carlosmartiroy @ 10:24  | Predicaciones
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