Domingo, 31 de enero de 2010

 

Más compromiso, Más iglesia

La Iglesia es vida y la vida de la iglesia son sus miembros

Efesios 4:1-16 (Nueva Versión Internacional)

Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.

Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones. Por esto dice:  «Cuando ascendió a lo alto, se llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.» (¿Qué quiere decir eso de que «ascendió», sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra? El que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.)

Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al *pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una *humanidad *perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.

 Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas. Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro.

El titulo de este sermón es el lema o Eslogan propuesto para este año 2010. En publicidad, un lema o eslogan (anglicismo de slogan) es una frase memorable usada en un contexto comercial o político (en el caso de la propaganda) como expresión repetitiva de una idea o de un propósito publicitario para resumirlo y representarlo en un dicho. Se considera el medio publicitario más efectivo para la atención sobre de un determinado producto.

Mi intención es reclamar la atención sobre la iglesia, sobre sus desafios y potencialidades, sobre su realidad y necesidades, fortalezas y debilidades, que en gran medida depende de cada unos de los miembros que la conforman, de sus talentos, capacidades, habilidades, recursos y oportunidades, pero sobre todo del compromiso de cada uno.

La iglesia esta condicionada por sus miembros, pues no deja de ser el resultado de los que somos cada uno de nosotros individualmente. Seguramente que en la iglesia veremos cosas que nos gustan y otras que no nos gustan tanto, en ambos casos todos y cada uno de nosotros tenemos mucho que ver.

El apóstol en el pasaje que hemos leído hace un claro llamamiento a la iglesia de Efeso a la unidad en medio de la diversidad y a la necesidad de crecimiento en Cristo o madurez crisitiana.

El apóstol exhorta a los efesios a que vivan de una manera digna del llamamiento, es decir, consecuente con el llamamiento de Dios en Cristo Jesús, la dginidad y la consecuencia de vida confluyen en la idea de unidad de la iglesia en medio de la diversidad. Los primeros seis versículos podrían resumirse en la siguiente declaración “la iglesia es espiritualmente una”; por tanto “que sea espiritualmente una”, esto implica que todos los creyentes deben de realizar los esfuerzos necesarios para mantener esa unidad impartida por el Espíritu Santo mediante el vínculo de la paz. Todos sabemos la importancia que tiene la unidad de la iglesia, no sólo en términos de edificación de la misma, sino también en términos de misión (Juan 17:20-23).

El apóstol define la unidad así:

1ª Corintios 1:10 “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer (opinión y/o creencia)”. Un mismo lenguaje, un mismo ánimo, una misma mentalidad, una misma creencia.

Romanos 15: 5-6 “Y que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener el mismo sentir los unos  para con los otros conforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Un mismo sentimiento conforme a Cristo, un mismo ánimo, una misma voz, un mismo objetivo ser agradables a Dios o vivir para su Gloria.

Filipenses 2:2 “haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito”. Una misma regla o norma “el amor”, una misma actitud, una misma dedicación, un mismo propósito.

La unidad por tanto es algo en lo que hemos de esforzarnos todos y cada uno de nosotros y a lo que hemos de dedicarnos, no sólo por nuestro bien, sino también por el de la iglesia en su conjunto y por la pervivencia y continuidad de la misión del Cristianismo en el mundo. Es evidente que no es fácil y más en el contexto social y político en el que estamos viviendo, en una sociedad como la nuestra donde el postmodernismo se ha enraizado tanto en la gente haciendo del individualismo el peor adversario de la comunidad, no es fácil hablar de unidad, y más cuando la reacción a ese individualismo es la uniformidad o pensamiento único que se impone, dos extremos que hay que evitar.

La unidad de la iglesia no consiste en hacer que el individuo se convierta meramente en un “diente de una rueda”, la iniciativa personal o la expresión individual, lejos de ser aplastada, recibe estímulo, como se puede leer en los versículos 7 “Pero a cada uno…..” y 16 “según la actividad propia de cada miembro….”

La unidad de la iglesia no es un fin en sí mismo, sino que pretende consituirse en bendición de los unos para con los otros, de modo que la iglesia pueda ser así edificada y de esta manera ser una bendición para el resto del mundo.

La unidad en medio de la diversidad es por tanto el instrumento necesario e irremplazable para la edificación y el crecimiento de la iglesia. Dios nos amó incondicionalmente y nos salvó tal y como éramos, pero no quiere que nos quedemos así para siempre, hemos de crecer, avanzar, progresar, evolucionar, hasta que “todos lleguemos” importante el énfasis en el todos, no individualidades, sino progreso y crecimiento colectivo, aportando cada uno desde la diversidad de dones,  talentos y capacidades, y ayudándonos mutuamente para recibir el crecimiento de quien puede y quiere hacernos crecer, Cristo quien es la cabeza y de quien recibimos el crecimiento.  Un cuerpo con diferentes miembros, haciendo cosas distintas pero con una meta común, llegar a la estatura de un varón perfecto, a la plenitud de Cristo.

Quiero concluir con un  cuento muy conocido acerca de cuatro personas llamadas Todos, Algunos, Cualquiera y Nadie. En una iglesia de cualquier lugar del mundo asistian cuatro individuos, Todos, Algunos, Nadie y Cualquiera. Un día debía de realizarse un trabajo importante en y para la iglesia, Todos tenía que hacerlo, pero no se preocupaba porque estaba seguro de que Algunos lo haría. En realidad Cualquiera podía haberlo hecho pero finalmente Nadie lo hizo. Cuando NADIE lo hizo, Algunos se puso nervioso porque Todos tenía el deber de hacerlo. Al final de cuentas, Todos le echó la culpa a Algunos cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho en la iglesia.”

CONCLUSIÓN: Hacer iglesia es cosa de todos y no sólo de algunos, cada uno de nosotros desde nuestras capacidades, talentos, dones y oportunidades somos y construímos iglesia, no dejemos que nadie sea el protagonista de nuestra historia como congregación y cada uno contribuya para que todos y cualquiera lleguemos a la meta establecida por Dios en Cristo Jesús.


Tags: Cristianismo, Iglesia, Compromiso, Unidad, Crecimiento

Publicado por carlosmartiroy @ 22:19  | Predicaciones
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