S?bado, 02 de enero de 2010


En el invierno, la carretera que rodea la ribera sur del lagoMichigan puede ser traicionera. Un fin de semana, mientras regresábamosen automóvil desde Chicago a Grand Rapids, una acumulación de hielo ynieve hizo disminuir la velocidad del tránsito, provocó muchosaccidentes y casi duplicó el tiempo de nuestro viaje de vuelta. Nossentimos aliviados cuando salimos de la autopista para tomar el caminoa casa. En ese momento, mi esposo exclamó a viva voz: «Gracias, Señor.Creo que ahora ya puedo seguir solo».

En cuanto terminó de deciresas palabras, el coche hizo un trompo de 180 grados. Cuando se detuvo,y con el corazón saliéndose de nuestro pecho, lo único que podíamosimaginarnos era a Dios diciendo: «¿Estás seguro?»

¿Por qué aveces tratamos de andar solos por la vida cuando podemos acudir a Diostodo el tiempo? Él dijo: «He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré pordondequiera que fueres» (Génesis 28:15). Y también nos asegura: «No tedesampararé, ni te dejaré» (Hebreos 13Avergonzado.

El matemático,teólogo y predicador escocés Thomas Chalmers (1780–1847) escribió:«Cuando voy por el sendero, Él esta conmigo. Cuando estoy acompañado,aunque yo no lo recuerde para nada, Él nunca se olvida de mí. […] Vayadonde vaya, Él me cuida, me vigila y me protege».

¡Qué consuelo saber que Dios siempre está conmigo, que no necesitamos andar por la vida solos! —CHK

Iglesia Evangélica. Calle Londres, 13. Madrid. Metro Diego de León y Manuel Becerra. Cultos Domingo 12:00 horas


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