Mi?rcoles, 02 de diciembre de 2009


En el 2004, Josh Hamilton era una sobresaliente promesa del béisbolprofesional, pero fue suspendido por abuso de drogas. Luego, una noche,tuvo un sueño que le cambió la vida. Estaba luchando contra el diablo.«Yo tenía un palo —dijo—, y cada vez que lo golpeaba, él caía y sevolvía a levantar. Lo golpeé hasta quedar exhausto, y él seguía de pie».

Despuésde esa pesadilla, Hamilton juró mantenerse limpio. El sueño regresó,pero con una importante diferencia. «Yo lo golpeaba [al diablo] y eracomo si él rebotase», dijo Josh. Pero esta vez, el joven no estabasolo. Agregó: «Me di vuelta y Jesús estaba batallando a mi lado.Seguimos luchando y cobré fuerzas. El diablo no tuvo chance».

LaBiblia dice que el diablo no tiene chance porque el Espíritu, que viveen nosotros, es mayor que é . Cristo vino a destruir laobra del diablo por medio de Su vida, ministerio y sacrificio. Enla cruz, desarmó a Satanás y triunfó sobre él.

Aunque derrotado por la cruz, el diablo sigue activo eneste mundo. Pero su derrota final es seguro. Mientras tanto, tomamos toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18) y loresistimos firmes por medio de la sangre de Jesús y Su Palabra. No tiene chance.

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