Mi?rcoles, 07 de octubre de 2009

Filipenses 3:12-14:

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

La carta de Pablo a los Filipenses, es una epístola personal, pastoral, alentadora y refrescante. Está escrita a una asamblea afligida por la pobreza, que había mantenido, no obstante, un leal afecto por Pablo desde que habían sido convertidos por medio del ministerio del apóstol, once años antes.

La epístola presenta la verdadera experiencia Cristiana como una carrera, cuyo punto de partida es aquí en la tierra y cuyo fin es la gloria de Dios. El propio Pablo es ejemplo de esta experiencia, y aunque estaba en prisión, el vibrante y, sin embargo, pacífico gozo del apóstol es fuente de fortaleza e inspiración para seguir adelante, el secreto es simplemente que, de un modo práctico, Cristo es todo para él.

La vida cristiana es un proceso de crecimiento constante y sostenido (Filipenses 3:12-14, en el que hay verdaderos obstáculos que sortear, para correr con éxito y finalizar la carrera, el apóstol nos aporta tres principios, que aplicados en nuestra vida cotidiana nos permitirá correr con gozo y llegar al final.

1.- Claridad de propósito de vida (para eso me salvó Cristo) (BLS-3:12) “Con esto no quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto. Pero sí puedo decir que sigo adelante, luchando por alcanzar esa meta, pues para eso me salvó Jesucristo”.

La búsqueda de propósito para vivir ha intrigado mucho a ser humano durante toda su existencia. La falta de propósito hace que vivamos desorientados y confundidos, dando tumbos de un lado para otro, sin rumbo fijo, sin orientación clara, presos de las circunstancias y del momento.

Proverbios 19:21 (Nueva Versión Internacional)

El corazón humano genera muchos proyectos, pero, al final prevalecen los designios del Señor.

¿Cuál es tu propósito por el que vives?, ¿Cuál es tu proyecto de vida?

La Biblia nos enseña que nuestra vida responde a un proyecto que excede a nuestra propia existencia, a nuestros logros, familia y sueños. (Salmo 139:13-16)

Colosenses 1:16 “Todo fue creado en él, por medio de él y para él.”  Según el apóstol el propósito por el que vivimos o fuimos creados, es el mismo por el que fuimos salvos, es decir, CRISTO y esa es la clave hermenéutica del apóstol frente a la vida y la muerte, frente al sufrimiento y al gozo, frente a la debilidad y la fortaleza.

Para el apóstol, Cristo es su vida (1:21), su modelo (2Avergonzado, su meta u objetivo (3:7 y 8) y su fortaleza (4:13).

En el momento en el que el apóstol escribe esta carta, existían grupos de creyentes judíos cuyo propósito de vida estaba basado en su raza, cultura e historia como judíos.

Estos hedonistas “cristianos” cuyo dios es le vientre y cuya gloria su reputación. Materialistas que solo piensan en lo terrenal. Individuos que viven en un mundo de superficialidad y de sensualidad, que lo único que buscan son sensaciones y emociones, que viven presa del materialismo y  que les interesa  lo que les proporciona reputación, personas ancladas en la cultura del placer y del hacer más que en la del ser.

De esto es de lo que hay que cuidarse, a esto es lo que el apóstol renuncia y lo tiene por basura con tal de GANAR A CRISTO, conocerle y participar en sus padecimientos y experimentar el poder de su resurrección. 

A estos el apóstol les llama perros, malos obreros, mutiladores del cuerpo, enemigos de la cruz.

2.- Determinación para avanzar, evitando las falsas pretensiones. Pablo rehusó la actitud soberbia tan común en los círculos religiosos, de siempre afirmar haberlo conseguido ya. En su lugar, reconoció que todavía no había obtenido la perfección y que por tanto, tenía que seguir hacia delante.

La determinación es definida por Charles Swindoll, escritor cristiano, en su libro “como vivir sobre el nivel de la mediocridad”; como la decisión de ser persistente a pesar de todo. Por supuesto, hablamos de determinación para alcanzar lo que es correcto; es decir, vivir de acuerdo al propósito creativo de Dios. El mismo autor la define como “fe para el camino largo”. Determinación y persistencia son dos términos que indican lo mismo. Necesitamos determinación y persistencia para madurar, para crecer, para avanzar y alcanzar la meta que tenemos delante de nosotros. No existen atajos, ni varitas mágicas, es la determinación, la persistencia y perseverancia lo que nos permitirá vivir con éxito.

3.- Singularidad de propósito (una cosa hago)

Concentrarnos en una sola cosa. Una luz tiene tremendo poder cuando se concentra en una determinada dirección. La luz difusa pierde su intensidad y fuerza. Por ejemplo, al concentrar el poder del sol a través de una lupa o lente de aumento, se puede lograr que un papel se prenda fuego. Cuando una luz se concentra a un nivel mayor, como en el caso del rayo láser, hasta puede llegar a cortar un bloque de acero. El principio de concentración opera en otras áreas de la vida, como la profesional, la familiar, la espiritual.

Muchos pensaban que el saber legitimaba el milagro de Jesús en la vida de un ciego de nacimiento, pero aquel ciego curado milagrosamente por Jesús, les dijo, a ese grupo de “teólogos”  “una cosa sé…..(Juan 9:25)”.

Muchas cosas había que hacer, según Marta, cuando Cristo visita su casa con sus discípulos, pero Jesús le dijo, “una cosa es necesaria….(Lucas 10:42)”.

Muchas responsabilidades tenía el rey David en función del cargo que ostentaba, Pero en su oración a Dios sólo existía una demanda, “una cosa he demandado..(Salmo 37Arcoiris”.

Cuidado con las distracciones. En nuestra vida, primero es lo primero.  Dios tiene un propósito en tu vida. Algo diseñado y planeado desde la eternidad para ti y que tú debes vivir. Nos vemos forzados a escoger con base a lo primordial, hemos de estar dispuestos a determinar quién o qué es lo primero. La vida nos pone delante de nuestros ojos cientos de posibilidades, algunas malas, muchas son buenas, pero solo unas pocas son las mejores. Cada uno tiene que decidir ¿Cuál es mi elección?, ¿cuál es mi razón para vivir?, ¿qué toma el primer lugar en mi vida?

Evita las comparaciones negativas con los demás. Evita aquellas cosas que forman parte de tu cotidianidad que te distraigan del propósito de vida como creyente (Mateo 13:1-9 y 18-23; Marcos4:13-20; Lucas 8:4-15). Preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas, Marcos añade, afanes de este siglo y las codicias de otras cosas, y Lucas añade los placeres de la vida. El resultado es el mismo, asfixia e infructuosidad.

Existen distracciones que tienen sus raíces en nuestro pasado…(BLS-3:13) “pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer.  Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo.”

Olvidar el pasado sea bueno o malo. Hay cosas del pasado que nos avergüenzan o nos entristecen, cuestiones que hay que superar, para ello, la Biblia nos enseña que El Hace nueva todas las cosas, y que si alguno está en Cristo nueva criatura es las cosas viejas pasaron y he aquí todas son hechas nuevas. (2ª Corintios 5:17). Puede ser que al contrario consideres tiempos pasados mejores que los presentes, el sabio Salomón dice que el que habla así no lo hace con sabiduría (Eclesiastés 7:10), no obstante, puede que logros del pasado te hagan vivir con nostalgia el presente, también hay que olvidarlo, los buenos días de antaño residen solo en el recuerdo; en parte son reales y en parte imaginarios, lo cierto es que no contribuyen a nuestro progreso.

Extendernos adelante, actuar en fe y de manera consecuente asumiendo el riesgo.

Hechos 20:24 “Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesucristo, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.”

CONCLUSIÓN

La vida cristiana es como una carrera en la que hemos de progresar de manera sostenible y continua, para ello es fundamental vivir concentrados en nuestra meta, que no es otra cosa, que el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.


Tags: Propósito, Dios, Concentración, Determinación, Vida

Publicado por carlosmartiroy @ 14:46  | Predicaciones
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