Jueves, 24 de septiembre de 2009


Una apasionante fotografía mostrando a una anciana sentada sobre una pila de basura me hizo reflexionar. Ella estaba sonriendo mientras comía un paquete que había sacado de la basura. Muy poco le hacía falta a aquella mujer para quedar satisfecha.

Se habla mucho acerca de una economía en lucha y el costo de vida más elevado. Y muchos se angustian cada vez más con respecto a su sustento. ¿Será posible prestar atención a la enseñanza de nuestro Señor Jesús en Mateo 6:25: «No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir»?

Nuestro Señor no estaba diciendo que no necesitemos trabajar, o comer, o que no debemos preocuparnos por cómo nos vestimos. Él estaba advirtiendo contra aquellas cosas que se hacen tan importantes que nos convierten en esclavos del dinero para conseguirlas en vez de confiar en Él. «Ninguno puede servir a dos señores», dijo (v.24).

Buscar primero «el reino de Dios y Su justicia» (v.33) es reconocer que no importa cuánto esfuerzo realicemos para lograr una vida mejor para nosotros y nuestras familias; al final es el Señor quien cuida de nuestras necesidades. Y ya que Dios es nuestro Padre celestial, siempre tendremos suficiente

Tags: iglesia evangélica, madrid, pentecostal

Publicado por marioescobargolderos @ 21:25  | Estudios
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