Mi?rcoles, 26 de agosto de 2009



PAZ Y ALEGRÍA CON DIOS

Romanos 5: 1-11

 

Introducción.

-          A medida que uno crece se da cuenta de las injusticias y dificultades de la vida.

-          Nos gustaría vivir en el mundo ideal de los niños, en donde los problemas y las frustraciones son menores y tenemos adultos que nos ayudan a superarlas.

-          Pero la reconfortante protección del hogar se convertiría con el tiempo en una prisión.

-          Me comentaba un amigo de cómo la relación enfermiza de unos padres con su hijo, les llevó a encerrarlo en casa. Ahora el joven sigue en casa, pero se ha convertido en un hombre depresivo, sin carácter y enfermo.

-          En la vida Cristiana la madurez es necesaria para llegar a la felicidad que no podemos alcanzar con una vida infantil, pero no es fácil enfrentarse a los retos de la madurez y asumir el sufrimiento, las dificultades y las decepciones.

-          ¿Podemos vivir nuestra fe en paz y alegría? ¿Podemos ser felices como cristianos?

1. Paz con Dios.

-          El apóstol Pablo había experimentado numerosas pruebas y había llegada a la madurez.

-          Después de una vida consagrada a Dios, se había dado cuenta de que su confianza y firmeza no podía estar en las circunstancias de la vida o en otras personas.

-          Cuando Pablo escribe esta carta a los Romanos, ya estaba en una fase avanzada de su ministerio, estaba en Corinto antes de ir a Jerusalén, donde sería encarcelado. Pero deseaba ir a España y pasar antes por la Iglesia de Roma, fundada por algunos creyentes que se habían convertido en la predicación de Pedro el día de Pentecostés.

-          Pablo no conoce a los romanos y en esta carta les hace una detallada declaración de su fe.

-          Después de describir la condición humana, el resultado de la justificación, la necesidad de la fe para alcanzar la gracias de Dios, Pablo se va a centrar en como hemos de vivir esa gracia, ese regalo.

-          Hay muchos cristianos amargados en las iglesias, muchos de ellos con razones, pero Dios quiere que disfrutemos de nuestro cristianismo.

-          El capítulo 5 comienza con la rotunda afirmación:

1 En consecuencia, ya que hemos sido *justificados mediante la fe, tenemos[a] paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.2 También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos *regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.

 

-          La paz es uno de los estados más deseados del ser humano.

-          El hombre quiere y busca paz, pero es difícil encontrarla, sobre todo la interior.

-          Dios nos ha dado su paz, no la podemos conseguir, es el resultado de la justificación.

-          Jesús nos reconcilió con Dios, ya nada bloquea nuestra relación con Él.

-          Esta realidad de la paz con Dios nos lleva a un estado difícil de entender.

-          En la vida cristiana hay dos lados que parecen contra puestos, pero que si los entendemos nos ayudarán a disfrutar de nuestra fe.

-          Por un lado estamos completos en Cristo, pero por otro crecemos en Cristo buscando perfeccionarnos.

-          Por un lado somos reyes y sacerdotes, pero por otro tenemos la responsabilidad y el sometimiento del esclavo en Cristo.

-          Sentimos la presencia de Cristo, pero no hemos sido liberados totalmente de la opresión del pecado.

-          Disfrutamos de la paz con Dios, pero muchas veces tenemos problemas que nos roban  la paz

-          El ya pero todavía no, es uno de los grandes misterios de la vida Cristiana.

-          La paz con Dios nos asegura ánimo y fuerza ante los problemas, no una vida exenta de ellos.

-          Dios quiere que seamos felices. El caso de una hermana que ha sufrido un accidente.

-          ¿Cómo podemos estar en paz y tener problemas?

 

2. Una vida con problemas.

 

-          Los problemas son la herramienta de Dios para transformarnos.

-          Los errores del niño que se hace adolescente son una muestra de ello.

-          Nos guiaría evitar sufrimiento a nuestros hijos, pero muchas cosas tienen que aprenderlas por ellos mismos aunque nos duela verlos sufrir.

-          No tenemos que poner el énfasis en los problemas, si no en lo que esos problemas producen en nosotros.

 

3 Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia;4 la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.
6 A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos,[b] en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados.7 Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena.8 Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

 

-           Pablo dice algo sorprendente y paradójico.

-           Debemos gloriarnos en las tribulaciones como nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

-          ¿Cómo puede ser esto?

-          La esperanza cristiana no es incierta, como nuestras esperanzas cotidianas.

-          Es una expectativa gozosa y confiada.

-          El objetivo de nuestra esperanza es la gloria de Dios.

-          Algún día alcanzaremos su gloria. Seremos como Él es.

-          Pero no sólo debemos regocijarnos en el futuro glorioso, igualmente debemos gozarnos en el sufrimiento presente.

-          Los sufrimientos de los que habla Pablo son los inmerecidos, muchos de ellos a causa del Evangelio.

-          Si somos Hijos de Dios sufriremos persecución y eso nos llevará al sufrimiento

-          Pero no podemos quedarnos en el sufrimiento, porque en sí mismo no produce nada.

-          Debemos esforzarnos para alcanzar la paciencia.

-          La paciencia o perseverancia son los instrumentos para superar el sufrimiento y lleva como fruto la fortaleza de carácter o entereza de carácter.

-          A cuantas personas vemos, que el tener una vida fácil les ha convertido en personas sin carácter, de poco ánimo e incapaces de perseverar, de aguantar hasta el fin.

-          La fortaleza de carácter produce paciencia. ¿Por qué?

-          Porque ya no somos como el niño que lo quiere todo y ya, sin esfuerzo sin compromiso y sin valorar lo que se le da.

-          La diferencia entre implicarse y comprometerse es la diferencia entre la gallina y el cerdo. La gallina pone un huevo, se implica da algo de ella, el cerdo tiene que morir para dar su carne, se compromete.

-          El compromiso llega con la madurez, va mucho más que la mera implicación.

-          Después llega la esperanza, que es el resultado de la paciencia, el cambio de carácter al soportar el sufrimiento.

 3. Una vida madura.

-          Pero, ¿Cuál es nuestra esperanza?

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9 Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios!10 Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!11 Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.

 

-          Nuestra esperanza es la seguridad de que tenemos a Dios a nuestro lado, a nuestro favor.

-          Si Dios nos salvó siendo sus enemigos, ¿cómo nos abandonará ahora que somos son amigos e hijos?

-          Podemos confiar en Él, su salvación y su gracia.

Conclusión:

-          ¿Tienes la seguridad de que tienes a Dios de tu lado? Hoy puedes tenerla si quieres.

-          ¿Tienes el gozo de saber que Dios está contigo a pesar de las tribulaciones y los problemas?

-          Dios quiere que tengas paz con Él, que madures a través de los problemas para llegar a la madurez que te ayude a tener paciencia, modelar tu carácter y te lleve a la esperanza de su ayuda.

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