Viernes, 14 de agosto de 2009

Lucas 14:25-33 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Condiciones para ser discípulo de Jesús

Una gran cantidad de gente caminaba con Jesús. De pronto, él se volvió y les dijo: "Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida. Si ustedes no están dispuestos a morir en una cruz y a hacer lo que yo les diga, no pueden ser mis discípulos.

1ª Ilustración

"Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿qué es lo primero que hace? Pues se sienta a pensar cuánto va a costarle, para ver si tiene suficiente dinero. Porque si empieza a construir la torre y después no tiene dinero para terminarla, la gente se burlará de él. Todo el mundo le dirá: "¡Qué tonto eres! Empezaste a construir la torre, y ahora no puedes terminarla".

2ª Ilustración

"¿Qué hace un rey, que sólo tiene diez mil soldados, para defenderse de otro rey que lo va a atacar con veinte mil? Primero tendrá que ver si puede ganar la batalla con sólo diez mil soldados. Y si ve que no puede ganar, aprovecha que el otro rey todavía está lejos y manda mensajeros a pedir la paz.

"Por eso, piénsenlo bien. Si quieren ser mis discípulos, tendrán que abandonar todo lo que tienen.

 

Objetivo: Saber discriminar o discernir la diferencia entre “caminar con Jesús” y “seguir a Jesús”.

El eje central del discurso gira entorno al proceso o camino entre el querer y el poder,  entre la decisión o expresión de la voluntad y la consecuencia de vida. El fin es llegar a ser discípulo de Cristo, una vez más vemos la preeminencia del ser sobre el hacer.

Es evidente que todo comienza con un acto de voluntad, no es cuestión de sentimientos, sensaciones e ilusiones. Para llegar a  ser,  lo primero  hay que querer. Existe un dicho popular que declara “hace más el que quiere, que el que puede”. Querer es Poder.

La pregunta es ¿Qué quieres ser?, esa es la primera y crucial decisión que hay que tomar en nuestra vida crisitiana. Llegados a este momento, hemos de tener claro que es lo que Dios quiere de nosotros; Romanos 8:28 y 29.

Una vez le preguntaron a un escultor como podía tallar la cabeza de un león utilizando un voluminoso bloque de mármol. Su respuesta fue sencilla “sencillamente elimino lo que no se parece a la cabeza de un león.” Dios trabaja continuamente en nuestro ser y elimina todo aquello que no se parece a Cristo; la impaciencia, la irascibilidad, el orgullo, los impulsos emocionales que nos separan de Dios. Ese es su plan al que está entregado, y nosotros ¿asumimos ese plan para nuestra vida?, ¿Queremos ser semejantes a Cristo?; en muchas ocasiones perdemos de vista que este debe ser nuestro objetivo principal, que no es ser el mejor pastor del mundo, con la iglesia más grande del mundo, el mejor director de alabanza, lider de jóvenes, evangelísta.

El crisitianismo no consiste en ninguna otra cosa, que no sea llegar a ser conforme a la imagen de Cristo.  Para ello, se hace obligado que nuestra vida se oriente y organice  en torno a ese plan.

Paso primero.- Sentarse a pensar.

Paso segundo.- Pensar en el coste que tiene poder ser.

  • Cambio de prioridades (amar menos)
  • Entrega incondicional
  • Obediencia absoluta
  • Renuncia

Paso tercero.- Pensar en lo que tengo y lo que necesito para llegar a ser.

Paso cuarto.- La acción consecuente. Este es el espacio que tiene el hacer en la vida cristiana, nuestras acciones y/u obras son el medio que evidencia nuestra consecuencia de vida. Efesios 2:4-10; Mateo 7:15-20.

Este pasaje nos da una explicación sobre el porque se proudcen  deserciones en la iglesia. “Empezaste a construir la torre, y ahora no puedes terminarla". La toma de decisiones desde la euforia sin la reflexión necesaria es causa de deserción para muchos.

 CONCLUSIÓN

Es cierto que ya es demasiado tarde para volver atrás, pero posiblemente tengamos la necesidad de reorientar nuestra vida, de pensar antes de actuar, y de estar dispuestos a asumir, en términos de consecuencia de vida, nuestra firme decisión y vocación de ser semejante a Cristo. No debemos vivir en la contradicción de querer ser semejantes a Cristo y luego en el momento de la toma de decisiones y de actuar en consecuencia ver que no podemos actuar y cumplir con la expresión de nuestro deseo y voluntad, la falta de consecunecia de vida es lo que nos convierte en el hazme reir y la burla de la gente, y nos condiciona en cuanto a nuestras pretensiones de victoria.

  

 

 


Tags: Decisión, Voluntad, Discípulo, Jesucristo

Publicado por carlosmartiroy @ 15:51  | Predicaciones
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