S?bado, 02 de mayo de 2009



Una razón por la que se nos deja aquí en la tierra y no se nos llevaal cielo de inmediato después de haber confiado en Cristo para lasalvación es que Dios tiene trabajo para nosotros. «El hombre esinmortal —decía San Agustín—, hasta que haya hecho su trabajo».

Eltiempo de nuestra muerte no lo determina nada ni nadie aquí en latierra. Esa decisión la toman los concilios en el cielo. Cuando hayamoshecho todo lo que Dios tiene en mente para nosotros, entonces y sóloentonces Él nos llevará al hogar celestial —ni un segundo antes. Y,como escribió Pablo: «David, habiendo servido a su propia generaciónsegún la voluntad de Dios, durmió» (Hechos 13:36).

Mientrastanto, hasta que Dios nos lleve con Él, hay mucho por hacer. «Me esnecesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura—dijo Jesús—. La noche viene, cuando nadie puede trabajar» (Juan 9Arcoiris.La noche vendrá cuando cerremos nuestros ojos en este mundo de una vezpor todas o cuando nuestro Señor regrese para llevarnos para estar conÉl. Con cada día nos acercamos un poquito más a ese momento.

Mientrastengamos la luz del día, debemos trabajar —no para conquistar,adquirir, acumular y jubilarnos, sino para hacer visible al Cristoinvisible tocando a las personas con Su amor. Entonces podemos estarconfiados en que nuestro «trabajo en el Señor no es vano» (1 Corintios15:58)

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Publicado por marioescobargolderos @ 12:50  | Estudios
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