Domingo, 15 de marzo de 2009


Mateo 6:25-34

 

Muchas veces hemos leído este paisaje aislado de lo que antecede, lo que supone una gran pérdida.

 

Por tanto os digo, término utilizado por Jesús, conecta claramente los versículos anteriores con los siguientes, dicho de otra forma, los primeros versículos son la introducción y desarrollo del planteamiento que Jesús hace respecto al asunto del dinero, y los siguientes suponen la conclusión. Primeramente, Jesús invita a sus discípulos a la reflexión, y después a la acción consecuente.

 

Nos invita a meditar clara y serenamente sobre las opciones que están ante nosotros, valorarlas cuidadosamente y actuar en consecuencia.

 

¿Queremos invertir nuestra vida en algo que perdure y nos proporcione seguridad y estabilidad suficiente? ; ¿Queremos vivir con gozo, vitalidad y fortaleza? ; ¿Queremos vivir con dignidad y depender de Dios?

 

Sólo si hemos sido capaces de entender claramente la durabilidad de lo corruptible e incorruptible, la utilidad de ver e interpretar la vida no en términos de codicia y avaricia, sino más bien en una ambición noble e inquebrantable de servir a Dios y al hombre, da significado y propósito a toda nuestra vida y arroja luz a todo lo que hacemos.

 

PERSPECTIVA E INVERSIÓN, INTERPRETACIÓN Y VISIÓN DE LA VIDA, PROPÓSITO Y SIGNIFICADO, SERVICIO Y DEPENDENCIA, son términos que marcan la diferencia, y son el preámbulo al llamamiento a la acción, a la conducta, al comportamiento, a la manera en la que nos conducimos, nos relacionamos y vivimos.

 

Sólo cuando hemos elegido correctamente, el hacer tesoros en los cielos, la luz y a Dios, estamos en condiciones de conducirnos en la vida sin angustia, ansiedad y preocupación inútil.

 

Si por el contrario vivimos en angustia, ansiedad y preocupación inútil hemos de revisar en que elección hemos fallado y recomponer nuestra vida y valores.

 

Nuestra elección básica sobre a que señor vamos a servir, determina nuestra actitud hacia ambos. No os angustiéis o afanéis por vuestra vida (Comida y bebida), ni por vuestro cuerpo (vestido, imagen). Buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia.

 

Contraste entre los que los gentiles buscan (6:31 y 32) y lo que buscan sus seguidores (6:33). Jesús da por sentado que todo ser humano busca, no es habitual que las personas vayan a la deriva sin propósito en la vida. Necesitamos algo porqué vivir, algo que de significado a nuestra experiencia, algo que buscar, a lo que dedicar nuestro tiempo, esfuerzo y energía. Todos tenemos “ambiciones” cosas por las que luchamos y trabajamos.

 

Una vez más, Jesús nos simplifica un asunto tan complejo, situándonos frente a dos opciones posibles que se plantean como alternativas diferentes.

 

Una primera opción es la ambición por el alimento, la bebida y el vestido, cuestiones que angustian a los gentiles que no le conocen, y por otro lado los creyentes la ambición por el Reino de Dios y su Justicia. Conflicto de intereses y una cuestión de prioridades.

 

Tres veces aparece la prohibición expresa de Jesús de no angustiarnos o preocuparnos. Es evidente que el no se posiciona enfrente del comer, beber o vestir, sino de la angustia que puede producirnos la búsqueda de estas cosas, como única ambición en la vida.

 

Cabe destacar el camino utilizado por Jesús para llevarnos a la prohibición, que no es otro que el de la reflexión. (Mirad y Considerad).

 

La preocupación es improductiva, innecesaria e indigna porque nos muestra una falsa imagen de lo que es el ser humano (como si solamente fuésemos cuerpos que necesitamos ser alimentados, cuidados y vestidos), y de lo que es la vida (que es más que un mecanismo fisiológico).

 

La preocupación es incompatible con la fe y la confianza en Dios (6:30), pero sobre todo con el sentido común ya que muchas de las preocupaciones de hoy, jamás se harán realidad. El consejo popular “no te preocupes, quizás nunca suceda”, es muy cierto en la mayoría de los casos.

 

Jesús invita a los suyos a buscar el Reino de Dios y su Justicia y no se olvida del resto de necesidades, las cuales serán añadidas. Es verdad que las necesidades están ahí, que él las conoce y se compromete a no dejarnos sin respuesta en este sentido.

 

Pero, nos invita a poner lo primero en primer lugar, es un ejercicio difícil de realizar, pues en la sociedad de lo inmediato y de las prisas, muchas veces lo importante se ve arrollado por lo urgente. Jesús nos invita a poner en orden nuestras prioridades.

 

Buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia “no se está refiriendo a la soberanía general de Dios sobre la naturaleza y la historia, sino más bien, a ese Reino específico sobre su pueblo, que el mismo había inaugurado, y que comienza en el corazón de todo aquel que se humilla, se arrepiente, le reconoce, cree y nace de nuevo. El Reino de Dios es el dominio de Dios sobre su pueblo en toda bendición y en absoluta demanda.

 

Buscar el Reino de Dios es obedecerle, es desear su extensión y participar de forma activa en ella, es el deseo y la oración por la Venida de Cristo en Gloria, cuando todos sus adversarios serán puestos de rodilla delante de él.

 

Curiosamente habla también de justicia, y eso implica nuestra responsabilidad social e individual, nuestro compromiso por acabar con toda injusticia social. Así pues, buscar el Reino de Dios y su Justicia, abarca todas nuestras responsabilidades cristianas, sociales y evangelísticas.

 

CONCLUSIÓN

 

 

Cuando nuestra ambición dominante es el Reino de Dios y su Justicia, todas las demás cosas, nos serán añadidas, nuestras ambiciones seculares entonces estarán supeditadas a la ambición primaria y prioritaria, y no existirá competencia alguna. Hemos de vivir teniendo como prioridad el Reino de Dios y su Justicia, desarrollando nuestros dones y talentos, aprovechando cada oportunidad para servir y proclamar el Reino de Dios, extendiendo nuestra influencia. Este es bien supremo que como creyentes debemos buscar.

 


Tags: Preocupación, angustia, ansiedad, Cristo, Dios, Ambiciones, Reino

Publicado por carlosmartiroy @ 22:01  | Predicaciones
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