Viernes, 06 de febrero de 2009


Mateo 6:19-34

 

A todos nos ha cogido por sorpresa, el declive del sistema económico que estamos viviendo en este último año, parecía que siempre nos iba a ir bien y que esto jamás acabaría. Los datos económicos y de empleo se han convertido en la mayor preocupación de la ciudadanía en general y también turba el corazón de muchos creyentes.

 

La Crisis que hoy vivimos no es solamente económica, sino que el detonante es una clara crisis de valores que ha tenido una clara repercusión en la economía y también en el conjunto de la sociedad.

 

De ahí, en mi opinión la importunidad de la campaña atea, cuya constatación de su fracaso es la crisis que estamos viviendo, y ponen en tela de juicio otros valores que se ha comprobado que han subsistido a los largo de muchos años y a pesar de toda la oposición y persecución.

 

Jesús reconoce los valores que imprime una sociedad materialista como la que vivimos, y nos platea una alternativa clara al respecto, y lo hace de forma magistral depositando en cada uno de nosotros la responsabilidad de decidir, asumiendo por supuesto las consecuencias que se desprenden de nuestras decisiones.

 

·        Existen dos lugares donde invertir. 

 

·        Existen dos formas de ver e interpretar la vida.

 

·        Existen dos señores a quienes servir y dedicar nuestra vida.

 

·        Existen dos tipos de necesidades y dos maneras de afrontar o dar respuesta a las necesidades materiales diarias.

 

En los primeros versículos Jesús habla de dos tesoros y el énfasis lo pone en la durabilidad de los mismos, es lógico pensar, que alguien que quiere invertir, necesita garantías de futuro.

 

Jesús habla de los tesoros en la tierra; es decir, lo que uno puede llegar acumular en esta vida; y habla de su naturaleza corruptible que en términos de durabilidad son finitos y temporales, que como hemos podido comprobar, uno no necesita perder su vida o morir, para perder sus bienes, existen ladrones que hurtan, estos ladrones pueden ser los de guante blanco, o cualquier tipo de circunstancia en la vida que nos golpea, como la inflación, la devaluación y la crisis económica. En definitiva, la acumulación de tesoros en la tierra y su permanencia no depende totalmente de nosotros.

 

Por otro lado, están los tesoros celestiales, donde la corrupción no llega y por tanto son seguros, duran y no sufren depreciación o deterioro.

 

Jesús en este pasaje, no censura las posesiones que pueda tener un creyente. Las Escrituras nos prohíben en ninguna parte la propiedad privada.

 

Tampoco prohíbe el ahorro para un futuro imprevisto, vease la clara invitación del sabio Salomón a considerar la previsión con la que trabaja la hormiga que acumula y almacena en el verano, para cuando llegue el duro y gélido  invierno.

 

No menos importante es el hecho de la invitación que la Biblia hace al disfrute de todo aquello que Dios nos da.

 

No Obstante, lo que Jesús prohíbe o denuncia es la acumulación egoísta de bienes; la vida extravagante y opulenta; la dureza de corazón que no tiene en cuenta a los desheredados del mundo. Pensar que la vida y dignidad de las personas reside en la abundancia de bienes que uno posee; es decir, el dicho popular “tanto tienes, tanto vales”, y el materialismo inhumano que nos ata a esta tierra y nos ciega a las necesidades espirituales del ser humano y a pensar más allá de la muerte. El materialismo no da respuesta definitiva alguna, a los grandes interrogantes existenciales del ser humano.

 

 

Los tesoros terrenales que podemos llegar a codiciar o incluso a acumular, no tienen garantías, son temporales y no perduran la inflación, la devaluación y la crisis económica pueden terminar con ello, y todo ello desgraciadamente sin contar contigo, sin tener en consideración tu esfuerzo y trabajo.

 

Como diría Job “desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo me iré”. Nada de lo conseguido nos podrá acompañar en el viaje más allá de la muerte.

 

Y después de esto, ¿que queda? “Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”

 

La muerte física no pone fin a la existencia consciente, lo que nos conduce a pensar en la alternativa que Jesús plantea en los versículos leídos hoy, los tesoros en los cielos.

 

El apóstol Pablo escribe a Timoteo y le exhorta a que traslade a los ricos un mensaje claro “1ª Timoteo 6:17-19 A los ricos de este mundo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.”

 

Las riquezas son un valor pasajero e incierto, lo que hoy tiene un valor, mañana puede dejar de tenerlo, de ahí la necesidad de no depositar la confianza, ni la esperanza en las riquezas, sino más bien en Dios, el no cambia, como dice la Escritura en él no existe mudanza, ni duda, ni sombra de variación, él es el mismo ayer, hoy y por los siglos de siglos.  DIOS ES UN VALOR SEGURO, y Pablo sabiendo esto, exhorta a los ricos a que lo sean para Dios, desde una perspectiva de eternidad.

 

Pablo nos da algunas claves para hacer tesoros en los cielos

 

1.- Confiando en Dios y poniendo nuestra esperanza y seguridad en él, como VALOR SEGURO.

 

2.- Haciendo el bien, siendo generosos y dadivosos.

 

Por otro lado, leemos en Filipenses 3:7-10 y Pablo nos proporciona otra pista, sobre como acumular tesoros en el cielo.

 

1.- El Conocimiento de Cristo

 

2.- Nuestra fe en Cristo

 

3.- Nuestra participación activa en su obra y misión.

 

4.- Cristo mismo; es decir, el desarrollo de la imagen, el carácter de Cristo en nuestra vida, aspirando a ser semejantes a él.

 

CONCLUSIÓN

 

Así pues, los tesoros que seamos capaces de almacenar en el cielo son seguros, y por lo tanto, son innecesarias medidas de precaución para su protección y mantenimiento. Por tanto; si buscas una inversión segura para tu vida, ninguna podría ser más segura que esta; es el único valor de inversión garantizado más allá de nuestra vida en la tierra, que puedes empezar a disfrutarlo ahora.


Tags: Confianza, Seguridad, Dios, riquezas, valores

Publicado por carlosmartiroy @ 16:30  | Predicaciones
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