Jueves, 20 de noviembre de 2008


PACTO DE FIRMEZA Y ESTABILIDAD

 

 

Jeremías 31:33Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Pondré mi Ley en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.”

 

La serie de relatos de carácter histórico se interrumpe en los capítulos 30 a 33, para dar lugar a diversas promesas de esperanza y salvación. Son alentadores discursos emplazados junto a los relatos de la caída de Jerusalén y la descripción de los padecimientos de Jeremías, que pone de relieve la necesidad de que el pueblo, aún en circunstancias más adversas y desdichadas, mantengan firme su confianza en el Señor y en su misericordia.

 

Concretamente entre las promesas destaca con luz propia el anuncio de que Dios va a restablecer con Israel la relación que el pueblo quebrantó con sus infidelidades y desobediencias. Para ello, Dios iba a dar forma a un Nuevo Pacto que va a sustituir al antiguo, este a diferencia del otro, no va estar gravado en tablas de piedra, sino en la mente y el corazón del pueblo, (Jeremías 31:33), el soporte es diferente, la diferencia es evidente y tiene que ver con el mundo interior del hombre, en detrimento del mundo de las formas y/o apariencias.

 

El anuncio de este nuevo pacto encuentra su eco en el Nuevo Testamento, en las palabras de Jesús a sus discípulos en la última cena (Mateo 26:27-29; Marcos 14:23-25; Lucas 22:20) y también en la epístola a los Hebreos 8:7-13.

 

El pueblo de Israel había violado el pacto anterior (Jeremías 11:1-17). Y Dios quiere establecer uno Nuevo. El contenido es el mismo, pues el antiguo es como revela magistralmente el libro de Hebreos, es sombra de los bienes venideros (Hebreos 10:1); o figura de lo que había de venir en Cristo. Jesús mismo enseñó en cuanto a los mandamientos y la ley que el no había venido a abolir la Ley, si no a cumplir. (Mateo 5:17-20), pero Jesús si quiere establecer ese nuevo Pacto, mediante una reinterpretación de la Ley, que apunta no solamente a los signos externos, es decir, al carácter litúrgico y ceremonial de la ley,  sino la mente y el corazón del individuo. (Mateo 5:21-22; 27-28; 31-32; 33-36; 38-42; 43-48), de esta manera, la justicia del discípulo o seguidor de Cristo es mayor que la de los escribas y fariseos (Mateo 5:20).

 

La fuente es la misma, DIOS. Una vez más Dios toma la iniciativa estableciendo este Nuevo Pacto cuya figura principal es Cristo. Este Nuevo Pacto en Cristo se establece sobre mejores promesas, una mejor esperanza, una mejor herencia en los cielos, un mejor sacrificio, un mejor sacerdote o mediador.

 

Siempre se ha dicho que lo bueno es el peor enemigo de lo mejor. Esta es la tensión existente entre lo antiguo y lo nuevo, lo primero es bueno, de ahí la necesidad de su cumplimiento, pero no es suficiente, de ahí la necesidad de apuntar a lo mejor.

 

La diferencia como ya hemos señalado estriba en el soporte y el carácter más íntimo de este nuevo pacto, el cual excede a lo ceremonial, litúrgico y superficial, tiene que ver con la mente y el corazón del individuo, y esto si es determinante en una sociedad como la que nos ha tocado vivir, anclada, extasiada por lo superficial, por la imagen, por la apariencia de las cosas, una sociedad sustentada en el marketing, que pone el énfasis en los fines y no tiene en consideración los medios, con su máxima “el fin justifica los medios”.

Este si es un pacto de firmeza y estabilidad porque nos propone convertirnos en ese soporte del nuevo pacto, que no se basa ni depende de elementos externos, sino de nuestra mente y corazón, que son el verdadero centro de operaciones y mando de nuestra vida.

 

Hay tres pasos que quiero proponer en este sentido y son los siguientes:

 

  • Lo dice la Palabra de Dios.

 

  • Lo creo en mi corazón.

 

  • Lo afirmo en mi mente.

 

 

Vamos a ver cada paso en detalle:

 

Lo dice la palabra de Dios

 

 

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia  2 Timoteo 3:16.

 

Debemos entender y reconocer que la palabra de Dios es autoridad para nosotros. Así como en nuestro trabajo habitual, decimos y hacemos lo que ha dicho el jefe ya que reconocemos su autoridad, nosotros mismos debemos en primer lugar reconocer la palabra de Dios para nuestras vidas.

 

La palabra de Dios es verdad, es poderosa, es útil, es buena, lo sabemos y debemos darle la oportunidad a que la palabra de Dios actúe en nosotros, en primer lugar creyéndola y segundo dejando que tenga un efecto en nosotros.

 

Esta claro que no lo decimos como una palabra mágica que aplicamos, sino que va mucho más allá en este sentido. La palabra de Dios es para sus hijos fuente de toda sabiduría, nada supera a esta, ninguna otra cosa puede igualarse a ella ya que ella misma es inspirada de Dios y nos llegó a nosotros.

 

Cuando declaro lo dice la palabra de Dios, estoy dando lugar primero en mi mente y vida para que ella tenga efecto en mi y segundo estoy declarando frente al mundo espiritual esto y dando a la palabra de Dios el lugar en mis destinos y propósitos de vida.

Recordamos lo que dice Jesús frente a la tentación y lo declara a Satanás:

 

Él respondió y dijo:

 

Escrito está: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Mateo 4:4

 

Por lo tanto el primer paso en mi camino a la firmeza es esta declaración y ella debo hacerla siempre antes de decaer, antes de declinar en mi vida espiritual y digo:

 

"Lo dice la palabra de Dios" comienza ahora mismo con un ejercicio, piensa en la situación de tu vida que te impide ser firme y imagina ahora mismo que antes de que esto te impida le dices: NO, YO NO HAGO ESTO… ¿Porque? "Lo dice la palabra de Dios" seguro que desde el momento en que declaras esto ya te sientes más fuerte para enfrentas, pero no es todo sigamos.

 

Lo creo en mi corazón:

 

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Marcos 9:23

 

¿Tan solo es creer y ocurren las cosas? Amigos aquí hay tanto para decir: en la dimensión de la palabra y el obrar de Dios, que es sin duda un ilimitado poder que se desata en nuestras vidas cuando aplicamos esto. Naturalmente que debemos  separar aquí que no todo ocurrirá como queremos sino como Dios en su voluntad lo permite y lo ha planeado.

 

Jesús habló en muchas oportunidades y dijo también:

 

Entonces él les dijo: ¡Insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! Lucas 24:25

 

¡Esto es más que claro! la insensatez ocurre cuando no escuchamos a la palabra de Dios y no la creemos, ya que ella misma es para que nosotros podamos ser sabios.

 

"Lo creo en mi corazón" es también bajarlo desde la cabeza al mismo centro de nuestro corazón, si bajarlo desde allí,  donde lo entendemos y lo sabemos, a dónde esto debe transformarse en una realidad.

 

Debemos verlo realizarse en nuestras vidas y quiero decir en esto que Dios siempre quiere que su voluntad sea hecha.

 

Continuamos con nuestro ejercicio pero ahora agregamos el segundo paso:

 

"Lo dice la palabra de Dios" NO, YO NO HAGO ESTO… ¿Porque? "Lo dice la palabra de Dios" y "yo lo creo en mi corazón" estoy seguro que ese cristiano firme comienza a formarse una realidad en tu interior. Pero no es todo sigamos.

 

Esto lo afirma mi mente:

 

En nuestras mentes se llenan de ¿Porque? Desde que somos niños , hemos visto que los niños siempre preguntan y preguntan y preguntan. ¿Qué hacen ellos en esto? Están preguntando para luego afirmarlo con su boca y luego llevándolo a su mente afirmándolo tantas veces como es posible. Si a mi a veces me desespera que mis hijos pregunten tantas veces, pero que ellos quieren estar seguros de que es así y eso solo lo logran grabándolo en sus mentes. Dice la palabra: Renovaos en el espíritu de vuestra mente. Efesios 4:23

Esta palabra es increíble dice renovaos o sea dice: estén dispuestos a cambiar y reafirmar. Le digo a mi mente que es incrédula: "Dios es real" y cuando afirmo esto en ella lentamente reaccionará a esta realidad y comenzará pensar en este orden de prioridades.

 

Todas las cosas son puras para los puros, pero para los corrompidos e incrédulos nada es puro, pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Tito 1:15

 

Parece increíble pero la mente tiene la capacidad de corromperse y dañarse para que de esta manera no podamos ver claramente todo. Hay que pensar lo bueno y lo bueno solo viene de Dios. La oferta del mundo nos dice cada día que esto u lo otro es bueno y lo creemos, vean las propagandas en la tele y como la gente compra lo que es bueno aparentemente.

 

 

Jesús le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente" Mateo 22:37

 

¿Por qué insistía Jesús en este como el primer mandamiento y el más importante?

 

No solo es el sentir y el asiento de nuestros sentimientos (Alma) donde damos toda la importancia a Dios, es allí en la mente misma donde estas cosas se afirman y dan respuesta a todas las situaciones de la vida que debemos afrontar.

 

Finalmente vamos a hacer el ejercicio completo.

 

Continuamos con nuestro ejercicio pero ahora agregamos el tercer y último paso:

 

NO, YO NO HAGO ESTO… ¿Por qué? "Lo dice la palabra de Dios" y "yo lo creo en mi corazón" y esto lo afirmo en mi mente. Si claro que ya tienen forma, la tiene y es completa.

 

Si piensas ahora en esa el cristiano firme que quieres ser ¿que ocurre?

 

Yo sé que Dios lo hará, yo sé que actuaré y llegaré a ser ese cristiano que Dios quiere de mí.

 

 


Tags: Pacto, mente, corazón, Dios, Firmeza, Estabilidad

Publicado por carlosmartiroy @ 18:56
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