Martes, 18 de noviembre de 2008


Un cristiano que conozco se enfadó con alguien en su centro de trabajo por algo que él percibió como un injusticia. Un colega escuchaba sus quejas y tuvo la sensación de que el agraviado todavía estaba furioso. Le dio este sabio consejo para que lo considerara antes de enfrentarse con los involucrados: «La cabeza más fría es la que prevalece».

Los desacuerdos son inevitables al interactuar con los demás. El creyente que discierne entiende su propio corazón y da los pasos necesarios para tratar el conflicto de manera diplomática.

Proverbios 17:27 nos dice: «El que ahorra sus palabras tiene sabiduría». Esto significa frenar una multitud de opiniones que podrían encender una mayor ira en los demás. Alguien que muestra sabiduría pensará antes de hablar, y luego compartirá sólo reflexiones profundas que ofrezcan la probabilidad de ser útiles.

Los Proverbios también nos dan consejo sabio en cuanto al aspecto emocional de controlar nuestras frustraciones. «De espíritu prudente es el hombre entendido». Una persona madura muestra entendimiento manteniendo la calma en un conflicto. La solución del problema se ve realzada con un enfoque sereno.

La próxima vez que te enfurezcas, detente y reflexiona en oración por un momento. Pídele a Dios que te dé un espíritu calmado y las palabras correctas a decir.

Recuerda, la cabeza más fría es la que prevalece. -HDF

El mejor momento para detener una discusión es antes de que ésta comience.

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