Martes, 14 de octubre de 2008

Por Mario Escobar.

Derramaré de mi Espíritu sobre esta generación

Introducción

Isaías 44: 1-8


Jehová es el único Dios

 1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.

    2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.

    3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

    4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

    5 Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.

    6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero,(A) y fuera de mí no hay Dios.

    7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.

    8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.

Isaías fue uno de los profetas más longevos de Israel. Profetizó bajo los reinados de cuatro reyes de Judá. Sufrió las decisiones políticas de estos reyes.

Desde la separación del reino de Israel de Judá, los dos estados estaban enfrentados. Bajo el rey Acad, Judá se unió a Asiria, en contra de Damasco e Israel. Bajo Ezequías los judíos buscaron la alianza con Egipto contra Asiria. Al final el pueblo fue derrotado por los persas, bajo Ciro y deportados a Babilonia. Jerusalén fue desolada y Judá destruida.

Es en ese momento que Isaías escribe la segunda parte del libro de profecías, bajo el reinado de Maneses. La destrucción que advirtiera se ha consumado, pero entonces, Dios le da un mensaje de restauración y redención.

Los capítulos 41, 42 y 43 Dios habla a su pueblo sobre su amor, la esperanza de redención, pero en el capítulo 44 hay un mensaje especial. Un secreto oculto a las generaciones anteriores que va a ser revelado.

¿Qué quiere revelarle Dios a Judá?

1.     Sé quién eres. Isaías 44:1, 2.

 1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.

   

La forma en la que Dios se dirige a Judá es muy curiosa. Denota el amor y de Dios por ella y como la ve Dios como una unidad.

Dios llama al pueblo elegido Jacob, porque ese patriarca tomó el nombre de Israel. Fue figura humana del futuro Israel.

Dios está apelando a los orígenes, antes de la división del pueblo.

Siervo mío. Dios habla a Israel de su papel ante Dios, de su lugar.

Dios habla de la elección, Dios es el que llama y el que elige, no nosotros.

Me acuerdo hace no mucho tiempo, una conversación con un hermano. Por qué Dios salva a unos y otros no, por qué Dios hace que escape un creyente de un gran desastre y otros mueran.

Dios se ha otorgado este papel.

El conoce Casa de Oración y a su pueblo en España y en Madrid. Nos llama hijos de vuestro pueblo. Estamos insertados en el tronco del pueblo de Dios.

Somos los siervos de Dios y el nos escogió, en la medida que nos eligió nos llama.

Por eso continúa: 2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.

Dios nos conoce desde antes de nacer. No nos cansaremos de decirlo, aunque tú te canses de oírlo. Dios te conoce desde antes que nacieras. No importa si tú no quieres conocerlo.

NO TEMAS, NO TEMAS, NO TEMAS. No tengas temor de hablar a los demás de Cristo. Habla con tu hijo, con tu marido, con tu vecino. Ellos necesitan a Dios más de lo que crees.

Es momento de hablar, no de callar. Llévate una Biblia y dásela a alguien esta semana.

Tú eres muy importante para Dios. En este versículo Dios incluye un nombre especial en este texto que casi no aparece en la Biblia, Jesurún.

Jesurún significa el recto. Dios les llama, rectos, perfectos. A un pueblo perdido, esclavo por sus malas acciones. Torcido. Dios le llama recto, porque es como Dios le ve.

Dios te conoce, tú puedes verte como un árbol torcido, tronchado sin fruto. Inservible para Dios. Pero Dios te dice hoy, eres mi Jesurún.

Cuando hables a otros de Cristo, eres el Jesurún, el recto de Dios, el que Él ha escogido.

Dios te escogió.

Pero, ¿para qué me escogió Dios? ¿Cómo podré ayudar yo en su obra?


2.     Para esta generación. Isaías 22:3,4

3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

    4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

    5 Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.

Hay cosas en tu vida secas. Tu relación con Dios a lo mejor está así. No ves refresco, buscas a Dios y no le encuentras.

Quizá la sequedad está en tu familia, siembras pero no ves fruto. A lo mejor ya te has cansado de regar y ahora desesperas.

A lo mejor te sientes seco en frutos espirituales. Tienes buena relación con Dios, pero quieres ver sus maravillas. Ver como Dios te usa.

El ha prometido agua abundante. El sequedal y la tierra árida se convertirán en tierra fértil.

Dios te anima a que vuelvas a tirar las redes, aunque Él sabe que has estado toda la noche pescando y no has pescado nada.

¿Cuál es el agua de Dios?

Es su Santo Espíritu. Pero abre bien los oídos, porque esto es palabra de Dios para ti.

Dios derramará su Espíritu sobre nosotros en esta generación.

Sí, has oído bien. Para esta.

DERRAMARÉ DE MI ESPÍRITU EN ESTA GENERACIÓN.

 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

    4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

Dios quiere llevar vida donde hay muerte, esperanza donde hay resignación, visión donde hay ceguera espiritual.

ES PARA ESTE GENERACIÓN, PERO TU DECIDES SI QUIERES PARTICIPAR DEL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU PARA ESTE GENERACIÓN.

La bendición brotará. Dios llenará tu vida de bendición, como nunca hasta antes lo ha hecho.

Cuándo creas que Dios se va ha derramar sobre esta generación, entonces sucederá lo que está por venir y ya está aquí.

Hace un año quite 15 sillas de la Iglesia. Ayer las volví a colocar. Dios nos ha prometido que antes de que termine el año estarán llenas.

Guarda bien la tuya, porque dentro de unos pocos meses, si llegas tarde, tendrás que estar de pie.

 ¿Cómo te llamas? Pues ya no te llamarás así.

3.     Un nombre nuevo.

    5 Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel.

Has presumido de Dios alguna vez, yo sí.

Dios te va a cambiar hasta el punto, que ya no sepas donde comienza Él y donde comienzas tú.

Un nombre nuevo, para un hombre nuevo. Para una misión nueva. Ya no serás llamado de la misma manera.

Dios lo hizo con Abraham, lo hizo con Jacob, pero lo hizo también con Pablo y Pedro.

No te llamarás más.

Dios te cambia hoy el nombre.

Hoy Dios nos llama a proclamar, a creer, a saber lo que Él va a hacer

    6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero,(A) y fuera de mí no hay Dios.

    7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.

    8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.

Dios nos anuncia lo que viene y está por venir.

Dios va a derramar su Espíritu para esta generación. Ahora, ahora lo hará Dios.

Por eso nos dice: No temáis ni os amedrentéis. Dios nos pone por testigos en esta mañana.

Conclusión

¿Crees que Dios va a derramar su Espíritu sobre esta generación?

¿Quieres que Dios te cambie el nombre?

Dios te necesita para hacer que las cosas cambien, no porque eres perfecto, eres su Jesurún, su pueblo recto.

Pero, si no has aceptado a Cristo como tu Señor y tu Dios. Todavía tienes que aceptarle a Él.

Dios quiere que formes parte del avivamiento que llega a esta nueva generación.



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Comentarios
Gracias !, busque ese nombre como loco no lo encontraba, no encontraba su significado y gracias a Dios aqui esta y yo doy el primer paso para este derramamiento y hacer lo recto como dice la Palabra de Dios soy Jesur?n... Dios los bendice
Publicado por David Palma Diaz
Mi?rcoles, 22 de abril de 2009 | 4:36