Jueves, 28 de agosto de 2008
Libertad en Cristo

LIBRES ¿PARA QUÉ?

 

Texto Bíblico: Gálatas 5:13

 

 

BREVE INTRODUCCIÓN

 

Uno de los términos más utilizados por el apóstol Pablo en la epístola de los Gálatas es el de “Libertad”, haciendo de ésta un tratado sobre la libertad de los creyentes en Cristo Jesús. Un 23 de agosto de 1997 los organismos internacionales declararon este día como el día internacional de lucha contra la trata de esclavos y su abolición. Desde ese momento, son muchos o algunos los que recuerdan lo que supuso terminar con la lacra de la esclavitud. Paradójicamente hoy el mundo y en particular el occidental, sigue siendo esclavo de sí mismo, de sus ambiciones y pretensiones materialistas, de un sistema de valores que no tiene en cuenta a Dios y que pretende endiosar a individuo, dónde sigue primando la ley del más fuerte y donde la injusticia social cada vez es más evidente e insostenible.

 

 

¿Qué quiere decir Pablo cuando habla de libertad? Lo primero que cabe afirmar es que implica liberación. Esta liberación, a veces, se concibe como un rescate (1ª Corintios 7:23), de la culpa y el poder del pecado (Romanos 6:18), por tanto, de una conciencia acusadora (Hebreos 10:22), de la ira de Dios (Romanos 5:1; Hebreos 10:27) y de la tiranía de Satanás (2ª Timoteo 2:26; Hebreos 2:14-15). Con todo, aunque todo esto está probablemente incluido en el uso que Pablo hace del término aquí (Gálatas 5:1-13), el contexto indica que él está pensando particularmente en la libertad de la “ley”, esto es, en la liberación de la maldición que la ley pronuncia sobre el pecador que ha estado tratando , sin ningún éxito, de lograr su propia justicia ((Gálatas 3:13, 22-26; 4:1-7), pero ahora, por la Gracia de Dios, se ha vuelto a Cristo y a la salvación que hay en Él (Filipenses 3:4-9). También está implícita la libertad del temor, que surge de la idea de que para ser salvo uno debe obedecer estrictamente la ley ceremonial y la ley moral, y la consciencia agobiante de que uno sea incapaz de cumplir con las demandas de la ley.

 

Pablo enfatiza el hecho de que fue Cristo mismo (no nuestros propios méritos u obras) quien nos hizo libres.  (Juan 8:32-36)

 

Pablo describe también la lucha contra la vuelta a la esclavitud mediante la idea de perseverancia en la libertad en Cristo.

 

La religión cristiana es como un angosto puente que cruza sobre un lugar donde se encuentran dos ríos contaminados: uno es el legalismo y el otro el libertinaje. Estos dos ríos tienen un mismo nacimiento el Orgullo, la autosuficiencia, la soberbia y presunción, así como el egocentrismo del ser humano. Ambos son producto de lo que el apóstol denomina “la carne”, es decir, la naturaleza pecaminosa del hombre.

 

 

El apóstol dedica parte de la carta a combatir el exclusivismo, la autojusticia y el orgullo del judaísmo, sin dejar de lado los pecados del paganismo de los gentiles, la idolatría, la inmoralidad, entre otros.

 

El creyente ha sido llamado por Dios a libertad (5:13). Ejemplos de esa libertad (1ª Corintios 6:12; 8:1-13; 10:23, 24,31-11:1; Romanos 14:14 y sig.)

 

Tal y como se desprende del ejemplo Paulino, nuestra libertad no puede convertirse en una oportunidad, esto es, un  puente, trampolín, pretexto o incentivo para que nuestra naturaleza pecaminosa se imponga, sobre nadie y menos sobre nosotros mismos.

 

Pablo en este sentido no lucha de forma Quijotesca contra fantasías de su mente o molinos de viento, pues convertir la libertad en libertinaje es un mal impregnado en la naturaleza pecaminosa del hombre y muy recurrente. Es muy fácil interpretar la libertad como una ocasión para pecar o para hacer lo que me de la gana sin tener que rendir cuentas a nadie sobre aquello que hago.  Aún hoy en día entre creyentes se excusan muchas actitudes y comportamientos con la falsa idea de libertad.

 

Se impone que interpretemos correctamente la libertad gloriosa que como hijos de Dios tenemos, pero además hemos de saber aplicarla a nuestra vida, y la regla de oro para ello es EL AMOR. (RESUMEN DE TODA LA LEY, LA REALIZACIÓN PRÁCTICA DE TODA LA LEY MORAL DE DIOS, VISTA COMO UNA UNIDAD)

 

Aunque nos parezca paradójica la propuesta del apóstol (libertad y servicio), esa es la clave (5Helloween en Cristo lo único que tiene realmente valor es LA FE QUE OBRA EN AMOR. LA FE QUE SE EXPRESA MEDIANTE EL AMOR.  (Santiago 2:14-26)

 

Tomando el ejemplo de Cristo (Filipenses 2Secreto. Jesús es el Siervo Obediente y Sufriente, cuyo ejemplo nos ha sido entregado, hacerlo de forma generosa, voluntaria y con alegría de corazón, es ahí donde radica la diferencia y donde se expresa la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Para poder vivir en libertad, contamos con el Espíritu Santo (2ª Corintios 3:17), el mismo apóstol nos enseña que la persona que realmente es libre ya no actúa en la carne o por coacción, sino que sirve a Dios con alegría y voluntariamente, encontrando deleite en la obediencia a la Palabra de Dios (Romanos 7:22), y esto es posible andando y viviendo en el Espíritu Santo (5:25).

 

  

CONCLUSIÓN

 

Somos libres en Cristo Jesús para amar y expresar nuestra fe y amor en el servicio a Dios y a nuestro prójimo. Después de esta exposición, la pregunta es ¿Eres realmente libre?, ¿Hasta dónde llega tu libertad en Cristo Jesús? Tu amor y compromiso con la verdad, tu fe que obra en amor, el amor que se expresa en servicio, y tu dependencia del Espíritu Santo, determinan el grado de libertad que disfrutas. En palabras del apóstol Pablo debemos examinarnos a nosotros mismos a la luz de la verdad de Dios, contenida en su Palabra y actuar en consecuencia, renunciando a nuestra carnalidad y entregándonos al Espíritu Santo para andar y vivir como es debido, cumpliendo la ley de Cristo (6:2 y siguientes).

 

 

 

 



Tags: Libertad, Esclavitud, Evangelio, Dios, Cristo

Publicado por carlosmartiroy @ 23:12  | Predicaciones
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