Lunes, 04 de agosto de 2008

Todos necesitamos orar

Lucas 18:1-8 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Jesús les contó una historia a sus discípulos, para enseñarles que debían orar siempre y sin desanimarse.

 

 Les dijo:  

 

  "En una ciudad había un juez que no le tenía miedo a Dios ni le importaba la gente. Allí también vivía una viuda, que siempre lo buscaba y le decía: "Por favor, haga usted todo lo posible para que se me haga justicia en la corte". Al principio, el juez no quería atender a la viuda. Pero luego pensó: "Esta viuda molesta mucho. Aunque no le tengo miedo a Dios ni me importa la gente, la voy a ayudar. Si no lo hago, nunca dejará de molestarme"".

 

Jesús agregó:

 

"Fíjense en lo que dijo ese mal juez. ¿Creen ustedes que Dios no defenderá a las personas que él eligió, y que oran pidiéndole ayuda día y noche? ¿Tardará él en responderles?  ¡Claro que no, sino que les responderá de inmediato! Pero cuando yo, el Hijo del hombre, regrese a este mundo, ¿acaso encontraré gente que confíe en Dios?"

 

 

La oración, latido del alma, hálito del creyente, movimiento del corazón, nuestra defensa, fuente de poder, el ejercicio más distinguido de nuestra fe.... Con estas expresiones y otras muchas que podríamos sumar en esta mañana entre todos nosotros, se ha tratado de enfatizar la importancia de la oración, su carácter de necesidad vital en la experiencia del cristiano. Y debemos admitir que dicho énfasis no debe atribuirse a la apreciación subjetiva de quien lo afirma, sino más bien a la importancia que la oración tiene en la historia del pueblo de Dios y en la enseñanza bíblica.

 

La oración es la forma más elemental de la experiencia religiosa y de la espiritualidad del ser humano. El creyente siente la necesidad de acercarse a Dios, ya sea para adorarle, para presentarle sus necesidades y/o pedirle ayuda.

 

Como alguien afirmó con mucho acierto “la oración es el factor vital de la fe. El creyente ora y el orante cree.”; así pues la fe queda expresada en nuestra vida de oración que a su vez, supone una declaración de confianza y dependencia de Dios.

  

La oración supone en la vida del creyente, ni más ni menos, que la oportunidad que le otorgamos a Dios para intervenir en los asuntos de los seres humanos.  Para el creyente es el creador y sustentador del universo, pero es también un Dios personal que, en su soberanía ha querido mantener una relación especial con el ser por el creado a su imagen y semejanza.

 

En la historia que nos ocupa en esta mañana, lo que ha llamado mi atención es el término utilizado por Jesús que describe claramente el porqué de esta ilustración, y el objetivo central de la enseñanza del mismo Cristo. “Necesidad de orar”, este es el término utilizado y el objetivo de la enseñanza de Jesús.  Es el mismo término que Jesús utiliza en otras ocasiones, como por ejemplo para referirse a la necesidad de que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de pecadores y sea crucificado y después de esto, al tercer día resucite.

 

El término necesidad esta rodeado de una atmósfera de lo inevitable, es algo que no podemos dejar de hacer, en términos Paulinos “Orar sin cesar”, la oración es algo de vital importancia, de primera necesidad en la vida del creyente. Es más, el énfasis en esta historia no se encuentra en la oración ocasional, sino más bien, lo que Jesús quiere resaltar es la oración paciente, perseverante y constante.

 

¿Es realmente la oración, paciente, constante y persevante una necesidad en tu vida?

¿Forma parte de tus prioridades?

¿Cuánto tiempo le dedicas?

 

La oración es un elemento imprescindible en la consecución del propósito de Dios para nuestra vida (Romanos 8:28-29), ya que requiere una plena identificación con Cristo (Juan 15Secreto, y a su vez,  la identificación con Cristo, supone un paso imprescindible en nuestra aspiración a ser como Él. “Bástele a su discípulo ser como su maestro”. De ahí, una vez más la necesidad de orar y no desmayar.

 

Por otro lado, la Escritura nos exhorta a hacer oración por todo hombre 1ª Timoteo 2:1-6. Exhorto ante todo, (Indica una prioridad en nuestras oraciones), a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracia, por todos los hombres. (podríamos afirmar que se refiere a toda la humanidad independientemente del sexo, edad, condición, etc.), por tanto, la oración es un factor importante e irremplazable en lo referente a nuestra misión.

 

En especial, debemos orar por aquellos que están en eminencia si queremos disfrutar los beneficios de un buen gobierno, lo cual es una preciosa dadiva divina a favor del bienestar de la iglesia y el avance del evangelio. (un buen gobierno se debe interpretar en clave de paz, honestidad, libertad y progreso del Evangelio de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo).

 

 

 

¿Porqué?

 

Vers. 3 Porque es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador.

 

Vers. 4 Porque Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Existe otro pasaje que refuerza la expresión de este sentimiento y deseo de Dios, 2ª Pedro 3:9. El Señor es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

 

Juan 3:16-17 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

 

Vers. 5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

 

Son tres buenas razones por las que hemos de incluir en nuestras oraciones a todos los hombres y en especial a aquellos que están en lugares de eminencia y señorean sobre las naciones.

 

Por último, y no por ello menos importante, resaltar el aspecto terapéutico de la oración (Filipenses 4:6-7), que nos ayuda a transformar nuestras preocupaciones en ocupaciones, nuestros miedos e inseguridades en confianza firme y nuestro afán y ansiedad en paz incomprensible.

 

 

El objetivo o propósito de esta meditación es fomentar la práctica de la oración de forma individual y colectiva. Y quiero aprovechar esta conclusión para reforzar en el aspecto congregacional de la oración, que queda bien reforzado por la enseñanza de Jesús acerca de la oración con la frase “Padre nuestro”, así como con la significativa promesa recogida en Mateo 18:19 y 20.

 

El núcleo inicial de la iglesia primitiva se distinguió precisamente por eso (Hechos 1:14), el crecimiento de la iglesia no hizo disminuir este estilo de vida y de oración comunitaria (Hechos 2:42), la persecución y las dificultades no pudieron acabar con ello, sino más bien, lo robustecieron (Hechos 12Avergonzado. La primera iniciativa misionera se gestó en este estilo de oración y vida comunitaria (Hechos 13Corazon y se constituyo en un pilar fundamental en la extensión y crecimiento del Reino de Dios. No hay que orar solo por los hermanos sino con los hermanos, como seña de identidad y propósito de la comunión cristiana.

  

Desde el equipo pastoral entendemos la necesidad de fomentar la oración de forma individual y colectiva, de ahí las convocatorias de oración en la iglesia y los grupos de oración, y aprovecho esta reflexión para hacer un firme llamamiento a la oración y a que te integres en la vida de oración de la iglesia y en los grupos de oración, entendiendo ésta, como una prioridad y necesidad ineludible, en lo referente, a la vida, propósito y misión del creyente y de la iglesia.

 

 


Tags: Oración, Dios, Jesucristo, necesidad

Publicado por carlosmartiroy @ 23:07  | Predicaciones
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La oraci?n es vital
Publicado por Invitado
Viernes, 08 de agosto de 2008 | 20:24