Mi?rcoles, 11 de junio de 2008




1 Pedro 3:13-17 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

 

¿Quién puede hacerles mal si ustedes siempre insisten en hacer el bien? ¡Nadie! Pero si hacen el bien, y aún así tienen que sufrir, Dios los bendecirá. No le tengan miedo a nadie, ni se asusten. Honren a Cristo como Señor, y estén siempre listos para explicarle a la gente por qué ustedes confían en Cristo y en sus promesas. Pero háganlo con amabilidad y respeto. Pórtense bien, como buenos seguidores de Cristo, para que no se sientan culpables de nada. Así, los que hablan mal de la buena conducta de ustedes sentirán vergüenza de lo que dicen. Si Dios así lo quiere, es mejor que sufran por hacer el bien que por hacer el mal.

 

1 Pedro 3:13-17 (La Biblia de las Américas)

 

Sufriendo por la justicia

 

¿Y quién os podrá hacer daño si demostráis tener celo por lo bueno?

Pero aun si sufrís por causa de la justicia, dichosos sois . Y NO OS AMEDRENTEIS POR TEMOR A ELLOS NI OS TURBEIS, sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia; teniendo buena conciencia, para que en aquello en que sois calumniados, sean avergonzados los que difaman vuestra buena conducta en Cristo. Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal.

 

1 Pedro 3:13-17 (Nueva Versión Internacional)

  

Y a ustedes, ¿quién les va a hacer daño si se esfuerzan por hacer el bien? ¡Dichosos si sufren por causa de la justicia! «No teman lo que ellos temen, ni se dejen asustar.» Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto, manteniendo la conciencia limpia, para que los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo, se avergüencen de sus calumnias. Si es la voluntad de Dios, es preferible sufrir por hacer el bien que por hacer el mal.

 

 

MENSAJE

 

Hemos de ser conscientes que estamos llamados a defender un mensaje de esperanza en Cristo, por tanto, hay que huir del pesimismo y el fatalismo aplastante con el que viven algunos creyentes, del victimismo que nos conduce a la queja y al lamento. Nuestro mensaje es de ESPERANZA. En un sentido general, la esperanza es la manifestación de una actitud o disposición positiva hacia el futuro. En términos bíblicos, la esperanza consiste en descansar en Dios con confianza. El primer rasgo distintivo de la esperanza cristiana es su confianza,, basada en la persona de Jesucristo y una experiencia de fe personal (de la presencia divina en la vida del creyente), la esperanza cristiana no es un sueño o un deseo simplemente, sino una expectativa confiada.

Su segunda característica distintiva es su objeto; la esperanza cristiana se centra en Dios, no en la ciencia, no en la tecnología, no en el progreso, la naturaleza humana, la nación o cualquier otra cosa. La esperanza cristiana en parte, tiene que ver  con lo que Dios hará en nuestra vida durante la próxima semana, el próximo año, el mañana; a un nivel más profundo, la esperanza cristiana se centra en lo que Dios hará al final.

 

Teología y ética de la esperanza (1ª Pedro 1:3, 21) La resurrección de Jesucristo es el fundamento de la esperanza cristiana, y su objetivo último su regreso (1ª Pedro 1:13, Tito 2:11-13)

 

Ética de la esperanza (Apocalipsis 22:12; Romanos 14:10-12; 2ª Pedro 3:11-12; 1ª Juan 3Corazon La esperanza cristiana relativiza este mundo y lo que pueda ofrecernos, motiva y guía la conducta del creyente en el presente.

 

La esperanza es el sueño del hombre despierto.

 Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

 

La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte.

 Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

 

 

DESTINATARIOS

 

“Todo aquel que demande razón”, es decir, la sociedad en la que nos toca vivir. Sólo si conocemos su situación, sus necesidades y problemas, lograremos ser relevantes. Por ello debemos considerar, aunque someramente, el contexto actual:

 

«El pesimismo, el cinismo y el escepticismo son la atmósfera de la Europa contemporánea. El optimismo moderno basado en la idea de progreso (que caracterizó los últimos 50 años) se considera hoy un mito ingenuo.

 

Sí, la situación del mundo hoy se caracteriza por el temor y el escepticismo ante un futuro con muchos nubarrones y pocas señales de esperanza. ¿Es una afirmación exagerada, alarmista? No, hay evidencias muy cercanas –quizás en nuestras familias o en nuestras ciudades– de que el progreso moral del hombre no ha ido parejo a su avance material y científico. He aquí unos pocos ejemplos que son la consecuencia práctica de esta crisis:

 

  • La depresión, según la OMS, es la tercera enfermedad en importancia hoy, y dentro de 20 años, ocupará el segundo lugar.
  • El suicidio se ha convertido en una verdadera plaga entre la juventud, siendo la primera causa de muerte entre los 18–25 años.
  • La violencia y la agresividad en sus múltiples formas (escolar, doméstica, laboral, bandas juveniles etc.) están creando una situación de alarma en muchas ciudades donde el destruir por destruir es casi un «hobby».
  • Los trastornos de ansiedad afectan a un 20% de la población en España.
  • La fragilidad de las relaciones, en especial las más básicas y significativas como el matrimonio y la familia, abocan a muchos a la inseguridad sobre el futuro. La filosofía del «nada a largo plazo» destroza vidas y familias al minusvalorar y hasta ridiculizar la idea de compromiso y de fidelidad.
  • Si vivir con esperanza es siempre importante, se torna imprescindible en épocas de crisis. Decía el pensador español Unamuno: «De la desesperación es de donde nace –ha nacido siempre– la verdadera, la auténtica esperanza. La desesperación es el suelo de donde nace la esperanza verdadera, esa que va creando la fe que se espera».

 

 

Ciertamente la desesperación, la ansiedad, el pesimismo, el desanimo, el temor y la angustia son una verdadera epidemia de nuestros tiempos. Las multiformes presiones y tensiones de la vida, en medio de un mundo frenético, ruidoso, complejo, hostil e impersonal ya son de por sí bastante angustiosa. Al tiempo que el entorno social se vuelve más complicado, los medios de información, ocio y publicidad perfeccionan su propaganda sobre el derecho absoluto que tiene el individuo a recibir una gratificación inmediata y total. El hombre y la mujer modernos se ven atrapados en medio de realidades cotidianas difíciles, y en un entorno dominado por las mentiras del diablo.

 

 

La pregunta es como comunicamos este mensaje tan necesario y vital al hombre y la mujer de hoy, como superamos nuestro miedo al rechazo, al no ser aceptados e incluso a llegar a ser perseguidos

 

Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia.........”

 

1.- Cuestión de enfoque y perspectiva “Vivid para la Gloria de Dios”, que es lo mismo que Santificar a Dios el Señor en nuestros corazones. ¿Qué significa esto? ¿Que hay que estar todo el día en la iglesia encerrados? NO; ¿Qué tengo que alejarme de todo aquel que no es creyente? NO; ¿Qué no puedo hacer otra cosa que venir a la iglesia y a todas las reuniones solamente? SI ,PERO NO. Quiere decir que todo lo que hagamos debemos de hacerlo para la Gloria de Dios y para que Dios sea glorificado en y por aquellos que nos rodean. Hemos de estar persuadidos que hemos nacido en la familia que Dios ha querido, que  vivimos, trabajamos, estudiamos donde Dios ha querido, y allí hemos de ser luz y sal y brillar en medio de esta generación. Y es allí donde hemos de desarrollar nuestra teología y ética cristiana, donde hemos de ser diferentes y estar pendientes en todo momento y sensibles a las necesidades de los demás, buscando la ocasión de servir y testificar de nuestra esperanza.

 

2.- Cuestión de preparación. ¿Qué ocupa nuestra mente cuando estamos en el trabajo, con nuestros amigos, con nuestros familiares o vecinos?; ¿Qué preside nuestra conversación o nuestro servicio?, ¿Conocemos realmente a nuestro compañero de trabajo, o de instituto, a nuestro familiar, a nuestro amigo?, ¿Invertimos tiempo simplemente en escucharles?, ¿Buscamos simplemente sentirnos bien, cumpliendo con nuestra comisión y hablándole simplemente?, ¿Cuantas veces reservas tiempo para tomar algo con un compañero de trabajo, familiar, amigo y vecino para escucharle y conocerle un poco más?. Es muy importante conocer el mensaje de la Palabra de Dios que hemos de compartir; pero además debemos vivir informados de las necesidades e inquietudes que tiene la sociedad que nos rodea para poder servirles mejor y comunicarles de manera más pertinente y eficaz el mensaje. No es una cuestión de números, sino más bien una cuestión de personas.

 

3.- Cuestión de demanda. ¿Qué es lo que demanda la gente? Atención y una explicación o razón de tu fe en Jesucristo. Parece sencillo, pero muchas veces lo complicamos nosotros, porque sin tener en cuenta la demanda,  planteamos nuestra oferta además en unos términos y lenguaje que a la gente de hoy le cuesta entender y comprender, mucho más aceptar. Muchas veces nos faltan argumentos y oración (2ª Corintios 10:3-5)

¿Cómo podemos generar esa demanda que necesitamos?

 

4.- Hemos de hacerlo como quien quiere convencer y no vencer. MANSEDUMBRE Y RESPETO y sobre todo desde UNA VIDA CONSECUENTE (Mateo 7:21-29)

 

CONCLUSIÓN

 

Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.

 Martin Luther King (1929-1968) Religioso estadounidense.

 

 

 


Tags: predicación, evangelio, esperanza, demanda

Publicado por carlosmartiroy @ 16:45  | Predicaciones
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Me ha gustado mucho
Publicado por Invitado
Jueves, 19 de junio de 2008 | 19:58