Martes, 29 de abril de 2008
el dinero no compra la felicidad

Seguro que en estos días habéis escuchado mucho acerca de los que unos llaman desaceleración de la economía y otros crisis económica.

 

Lo cierto, es que, los productos básicos de alimentación han subido sus precios hasta un 60% aproximadamente, nos enfrentamos según algunos expertos, a una verdadera crisis alimentaría, aunque esto no sea nada nuevo para algunos, ya que en tiempos de bonanza y prosperidad económica, como los que hemos vivido, nos hemos sido capaces de erradicar el hambre en el mundo. Productos como los cereales, el maíz y el arroz, centran el debate de esta llamada crisis alimentaría.

 

Si a esto le añadimos, la escandalosa subida del petróleo en los últimos años y como esto afecta a la tendencia alcista de los precios; así como la depreciación del dólar con respecto a nuestra moneda, y la incesante subida del interés de nuestras hipotecas; hacen que cada vez sea más difícil llegar a final de mes.

 

Hay que añadir, en mi opinión la falta de independencia de los medios de comunicación, que no se limitan a informar, sino que interpretan y tratan de formar opinión a favor o en contra de las diferentes alternativas políticas, y estos últimos entienden que el fracaso del que gobierna, es el éxito del que aspira a ello.

 

Todo esto tiene el corazón de mucha gente acongojado por la angustia, el miedo y la incertidumbre.

 

Querido oyente; ¿Cómo te sientes tu en este día?, ¿sientes miedo, inseguridad, incertidumbre, angustia o incluso desesperación?.

 

Es cierto que el estado de bonanza, de bienestar y de prosperidad que hemos vivido en estos últimos años, han desarrollado en nosotros un sistema de valores, y un estilo de vida, que ahora vemos tambalearse, la opulencia y el buen vivir han hecho resurgir algunas necesidades que antes no se tenían, y es que el encanto del materialismo es difícil de romper, la ambición materialista ejerce una fuerte fascinación sobre el ser humano.

 

Jesús nos introduce en el mundo de los valores cristianos en contraposición con la falta de los mismos de nuestra sociedad egoísta y materialista. (Mateo 6:19-34).

 

La primera lección la encontramos en los versículos 19-21. Donde Jesús nos enseña lo inútil de la acumulación egoísta de bienes, de la vida extravagante y opulenta; la dureza de corazón que no siente la necesidad colosal de los desheredados de la tierra; la fantasía insensata de que la vida de una persona consiste en la abundancia de los bienes que posee; y el materialismo que ata nuestros corazones a la tierra.

 

La situación de crisis económica, si algo nos enseña, es que los tesoros que podamos hacer en esta tierra se desintegran victimas de la inflación o la devaluación.

 

 

La crisis económica no solo crea descubiertos en las cuentas corrientes, sino que pone al descubierto los valores, las necesidades reales y ficticias, los principios y prioridades que sustentan la vida de los seres humanos y las sociedades.

 

La segunda lección la encontramos en los versículos 22-23. Casi todo el cuerpo depende en gran medida de nuestra capacidad de ver.  Así como nuestro ojo afecta a nuestro cuerpo, nuestra ambición y codicia afecta a nuestra vida. Podemos tener una ambición noble en la vida y nuestro cuerpo se llenará de luz, dirección, significado  y propósito, mientras que si nuestras ambiciones son egoístas, nos hacemos inhumanos, intolerantes, despiadados y priva a la vida de todo su significado espiritual.

 

La tercera lección la encontramos en el versículo 24 y trata sobre el poder de las decisiones del ser humano, así como las consecuencias que conllevan. Nosotros decidimos si queremos servir a Dios o a las riquezas. No somos independientes y autónomos, no existe el terreno de la neutralidad. Nosotros decidimos entre Dios y el materialismo. Son nuestras decisiones, las que otorgan un poder sobre nuestra vida, a Dios o al dinero.

 

Desde el discurso que nos introduce en  la reflexión sobre nuestras prioridades y valores, partimos hacía la acción (25-34). La respuesta inmediata una vez que hemos elegido es clara, No nos afanamos por lo que hemos rechazado, sino que nos concentramos con todas nuestras energías en nuestra elección. Rehusamos quedarnos absortos en nuestros intereses, y buscamos primeramente los intereses de Dios.

 

Jesús en este pasaje, da por sentado que todos los seres humanos “buscan” algo en la vida. Todos necesitamos algo por lo que vivir, algo que de significado a nuestra existencia, algo que “buscar”, a que entregar nuestros corazones y en que ocupar nuestras mentes.

 

  1. Ambición falsa o secular, nuestra seguridad material. Tiene que ver con nuestra preocupación por el comer, el beber y el vestir.

 

La preocupación es incompatible con la fe cristiana.

 

Los cristianos no estamos exentos de buscar el sustento familiar.

Los cristianos no estamos exentos de la responsabilidad hacia otros.

Los cristianos no estamos exentos de experimentar conflictos.

 

La preocupación es incompatible con el sentido común.

 

Toda preocupación es sobre el mañana, aunque lo único cierto en el momento, es que los efectos de la misma lo sentimos hoy. Cada vez, que estamos afanosos o angustiados lo estamos en el presente, por algún suceso que puede ocurrir en el futuro. No obstante, es muy posible, que estos temores que sentimos sobre el futuro y que nos afectan tan agudamente hoy, quizás no se cumplan. La preocupación es una perdida de ideas, de energías y de tiempo, hemos de aprender a vivir día a día.

 

  1. Ambición cristiana el Reino de Dios y su Justicia.

 

Nuestra ambición con el Reino de Dios y su justicia tiene que ver con nuestra misión evangelizadora y con nuestro estilo de vida ejemplar que busca y promueve el Señorío de Cristo en  nuestra vida y en la tierra en su conjunto. Este es nuestro fin, el propósito de nuestra vida en la tierra, todo lo demás es un medio para conseguirlo y no debemos elevarlo a categoría de fin en sí mismo.

 

 

 


Tags: Reino, Dios, dinero

Publicado por carlosmartiroy @ 18:48
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Comentarios
Muy buena la predicaci?n
Publicado por Invitado
Jueves, 08 de mayo de 2008 | 20:18