
“SABIDURÍA PARA EL NUEVO AÑO.”
- 1. Introducción:
- 1ª Reyes 3: 5- 15.
- Salomón estaba comenzado su reinado sobre el pueblo de Israel, era un momento muy importante porque aún sabiendo que era lo que Dios tenía para Él y lo había podido comprobar, también era consciente de que suponía un gran reto y desafío.
- En el capítulo 2 de Reyes se nos relata cómo había conseguido asentar su reino eliminando (literalmente) la oposición de su hermano Adonías, de Abiatar (sacerdote) y de Joab (general del ejército).
- El principio del reinado de Salomón fueron decisiones muy buenas y acertadas: alianza con Faraón al casarse con su hija, construir su palacio en Jerusalén y también el templo y el muro alrededor de la ciudad. Sabía claramente lo que su padre David tenía en el corazón pero no pudo realizar.
- 1ª Reyes 3: 5. El Señor se aparece en sueños a Salomón y le dice que le pida lo que quiera.
- A nosotros este acontecimiento nos recuerda el cuento del genio de la lámpara, es una fantasía que podemos tener desde pequeños y que todos hacemos como ejercicio de buena voluntad al principio del año.
- ¿Te imaginas en esa situación? ¿Cuál sería tu respuesta?
- Quizás le pediríamos al Señor que solucionase ese problema que tanto nos lastra: restaurar una relación, un trabajo, abrirnos una puerta ministerial, encontrar o acercarnos a alguien querido, etc.
- ¿Qué le pidió Salomón? SABIDURÍA.
- Antes es necesario remarcar varios aspectos para saber porque pidió esto:
a) Reconocía quién era Dios: vs. 7a
b) Valoraba con humildad su posición: vs.7b
c) Sabía cuál era su misión: vs. 8.
- Para poder llevar esa labor a cabo necesitaba algo especial de parte de Dios: Sabiduría.
- El término que se emplea en hebreo para sabiduría es “hokma” y significa una habilidad especial para saber qué decir y como actuar en diferentes situaciones. Esta palabra se ha traducido al griego como “Sofía” pero esta misma implica un concepto más bien teórico asociado a la amplitud de conocimientos. Como bien sabemos una cosa y la otra no van siempre relacionadas.
- Esta palabra aparece 245 veces en las Escrituras.
- 1ª Corintios 1: 18- 2.
- Vs. 21: El mensaje más importante, la salvación a través de Cristo no se puede comprender por la sabiduría humana, está muy por encima de ella.
- Vs. 24: Cristo es el poder y la sabiduría de Dios. Los judíos buscaban señales y los griegos sabiduría, la respuesta definitiva a unos y otros es Cristo. Nosotros también buscamos eso y necesitamos encontrar la misma respuesta.
- Vs. 30: Todo lo que necesitamos está en Cristo: la sabiduría, la justificación, la santificación y la redención.
- Cap. 2, vs. 4: La sabiduría y el poder de Dios van juntos nunca separados. No son excluyentes sino complementarios.
- Vs. 10: El ES revela a nuestras vidas esa sabiduría de Dios.
- Santiago 3: 13- 15.
- Hay dos clases de sabiduría: la terrenal y la divina.
- La sabiduría se expresa no en un examen escrito sino en nuestra forma de vivir. Nuestros hechos expresan la sabiduría que poseemos.
- Terrenal: Celos, contiendas, envidias y mentiras.
- Celestial:
a) Pura (jagnos): limpia de egoísmo.
b) Pacífica (Eirenikos): Acerca a los hombres entre sí y a éstos a Dios.
c) Amable (epieikes): Está dispuesta a perdonar, más allá de lo exigido legalmente.
d) Benigna (eupeithes): Está dispuesta a obedecer.
- En este principio de año, cuando hacemos una lista de cosas para pedir a Dios y que nos gustaría recibir, seamos como Salomón y pidamos la única necesaria, SABIDURÍA, para:
a) Saber que debemos pedir: Santiago 4: 3.
b) Tomar decisiones correctas: Efesios 5: 15- 17.
c) Emplear nuestros recursos de la mejor manera posible: Mateo 6: 33.
- 2. Desarrollo:
2.1. Sabiduría para pedir correctamente.
- Santiago 4: 3.
- Santiago describe el egoísmo del hombre como el principal de sus problemas.
- Este egoísmo como máximo expresión de nuestras pasiones humanas nos lleva:
a) Conflictos, pleitos y guerras.
b) Codicia. Querer tener cosas para nuestro propio beneficio.
c) Insatisfacción: Porque nuestra codicia no tiene límite.
d) Envidia: Querer lo que tienen los demás y nosotros no.
e) De nuevo insatisfacción porque no podemos llegar al nivel de los otros.
f) Lucha sin frutos.
- En resumen, el egoísmo nos lleva a desear cosas equivocadas y a la insatisfacción por no conseguirlas.
- ¿Es así en nuestra vida cristiana? ¿Estás pidiendo cosas y ves que no las consigues? ¿Te sientes insatisfecho por ello?
- A veces no recibimos las cosas porque debemos aprender a esperar y otras no las vamos a recibir nunca porque pedimos de forma egoísta para beneficiarnos nosotros exclusivamente (material o emocionalmente).
- 4: 3.
- Por lo tanto, en este nuevo año pidamos sabiduría a Dios para saber qué hemos de pedirle.
- Si hacemos las peticiones correctas recibiremos las respuestas correctas.
- Hagamos evaluación de lo que le hemos pedido a Dios en este nuevo año y al lado pongamos una columna: ¿Es una petición egoísta o no?
- Debemos hacer otro ejercicio: ¿Qué cosas le pedimos a Dios en nuestro tiempo de oración? ¿Pasan el filtro del egoísmo?
- Necesitamos sabiduría para saber qué hemos de pedir.
2.2. Sabiduría para tomar las decisiones correctas.
- Efesios 5: 15- 17.
- En el mundo actual vamos a una gran velocidad y esto nos obliga a tomar decisiones apresuradas porque si no nos parece que nos quedamos anclados en el pasado.
- El otro día oía en la radio a un tertuliano hacer un comentario sobre esto y decía que la década que había pasado durante los últimos diez días. Esta forma de ver las cosas nos lleva a una confusión extrema.
- Es necesario tomarnos el tiempo para decidir correctamente: Ejemplo de mis cambios de trabajo y de la respuesta a las ofertas comerciales recibidas últimamente (teléfono, gas y electricidad).
- Lo opuesto a la sabiduría es la necedad. Es un necio el que vive sin entender lo que está pasando, el que desaprovecha el tiempo y el que no entiende cuál es la voluntad de Dios.
- Necesitamos la sabiduría de Dios para: aprovechar bien el tiempo y conocer cuál es su voluntad.
- Si sabemos lo que Dios quiere tomaremos las decisiones correctas.
- Quizás en este año tenga o tengamos que tomar decisiones importantes y otras de menor calado. No lo hagamos a la ligera sino pidiendo a Dios sabiduría para decidir lo mejor.
- Sólo con la sabiduría divina entenderemos este tiempo que estamos viviendo, la trascendencia del mismo y qué debemos hacer al respecto.
- Creo que va a ser un año donde nos debemos volcar hacia la evangelización y el crecimiento de la iglesia como razón de ser y esto nos va a llevar a decisiones para las que necesitamos la sabiduría de Dios.
2.3. Sabiduría para usar lo que tenemos.
- Mateo 6: 33.
- Asociada a la insensatez que veíamos antes tenemos el afán y la ansiedad por como seremos capaces de satisfacer nuestras necesidades materiales y dar a lo que tenemos un uso que no es correcto (desperdiciar o derrochar).
- Dios nos enseña que nuestros recursos deben ser dedicados en primer lugar a Dios y él mismo se ocupará de lo demás que nosotros necesitamos.
- Hay dos formas de emplear nuestros recursos:
a) Primero lo que yo y mi familia necesita según mi planificación y luego lo de Dios.
b) Primero lo que Dios quiere que haga y después lo demás.
- Si nos comportamos conforme a la primera forma: Nunca tenemos tiempo para orar, estudiar la palabra, reunirnos con los hermanos, compartir el evangelio ni tampoco dinero para ofrendar.
- Si nos comportamos según la segunda forma descubriremos que hay cosas que se nos quedan sin hacer y que el dinero no es elástico pero hemos hecho lo más importante y descubrimos como Dios obra en lo demás.
- Necesitamos la sabiduría de Dios para usar nuestros recursos como conviene.
- 3. Conclusión:
- En este tiempo de comienzo del nuevo año haciendo una lista de propósitos y objetivos traigamos delante de Dios sólo uno: Recibir su Sabiduría.
- Sabiduría para:
a) Pedir lo que conviene.
b) Tomar decisiones correctas.
c) Emplear bien nuestros recursos.
- 1ª Reyes 3: 10- 15. Ante esta petición Dios respondió con generosidad dándole la sabiduría y lo demás que no había pedido.
- Oración.
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