
“AMBICIONES.”
- 1. Introducción:
- Hechos 9: 19-31.
- Marco Aurelio dijo: “la ambición es un vicio pero puede ser la madre de la virtud.”
- Este podría ser el mejor resumen de lo quiero compartir en esta mañana.
- Sin duda, la ambición es uno de los motores más potentes del mundo. Personas y comunidades que no se conforman con su situación sino que anhelan algo mayor, mejor o simplemente diferente. Esto ha llevado a personas a cambiar su lugar de residencia, a pueblos a batallas, a personas a emprender grandes proyectos y un lugar etcétera.
- La ambición tiene el peligro de no valorar en su justa medida lo que tenemos y nos puede llevar a la infelicidad e insatisfacción constante pero también nos puede llevar a nuevas metas, lugares y a conquistar grandes cosas.
- ¿Qué ambiciona la mayoría de la gente?
a) Más dinero.
b) Posesiones materiales.
c) Poder. Capacidad de influencia.
d) Reconocimiento y valoración.
- ¿Puede haber una ambición saludable inspirada en la Palabra de Dios?
- En el texto que hemos leído al principio encontramos a Pablo, recién convertido que se lanza con frenesí a la predicación del evangelio, primero en Damasco y luego en Jerusalén. Lo hace a pesar de que se enfrenta a gran oposición desde el primer momento por parte de los judíos y la incredulidad de su transformación por parte de la iglesia.
- Creo que este texto refleja la ambición que Pablo tenía por predicar el evangelio de Cristo. ¿En qué se fundamenta esa ambición?
- Efesios 1: 1 y 17- 23. El motor de la ambición de Pablo era la convicción profunda del llamamiento divino y la confianza en el grandioso Poder de Dios a favor de los que han creído en Él.
- Dios quiere que seamos ambiciosos:
a) No nos conformemos a la situación actual.
b) Una ambición alejada de nuestro propio beneficio.
c) Por el contrario, cuyo objetivo sea el avance del Reino de Dios.
- Por lo tanto, ¿qué debemos ambicionar?
a) Conocer más a Dios.
b) Más y mejores dones espirituales.
c) Que el Reino de Dios avance en este mundo y ahora.
- La ambición que debemos tener no debe ser la del cuento de la lechera (castillos en el aire) sino razonable, sabiendo lo que tenemos pero esperando lo mejor y más grande.
- 2. Desarrollo:
2.1. Ambición por conocer más a Dios.
- Salmo 27: 7- 14.
- En este Salmo de David como en otros textos encontramos un modelo de relación abierta y sincera con Dios, como a Él le agrada.
- Para David Dios no era un ser lejano ni ajeno a sus más íntimas circunstancias sino un Dios cercano, que formaba parte de su vida hasta el más mínimo detalle. David recurría a Dios para agradecerle las cosas que le salían bien y para pedirle su intervención cuando estaba en problemas y dificultades.
- Ortega y Gasset decía que “el cristianismo no es un conjunto de creencias sino una experiencia vital”, en otras palabras que Dios forma parte de nuestra vida en cada momento y cada situación es una oportunidad de tener una relación más estrecha con Él.
- Ambicionemos una relación así con nuestro Padre celestial.
- Vs. 7: Buscar a Dios, pedir su compasión y su respuesta a nuestras preguntas para poder entender o soportar mejor las cosas.
- Vs. 8: Entender que la clave de nuestra vida pasa por una búsqueda continua de Dios.
- Vs. 10: Confianza absoluta en el cuidado paternal de Dios.
- Vs. 11: Pedir a Dios su guía para no apartarse del camino del Señor.
- Vs. 13: Confianza en las cosas buenas de Dios para nosotros también en este mundo.
- Vs. 14: Cobrar ánimo y nuevas fuerzas porque confiamos en que Dios y su poder actúa en nosotros y a nuestro favor.
- Nuestra vida cristiana es una relación con Dios. Hay comunicación e interacción basada en la oración, la lectura de su palabra y la vida en comunidad.
- Seamos ambiciosos, traigamos nuestras peticiones y anhelos delante del Señor.
- Seamos ambiciosos, busquemos el análisis y el juicio de Dios sobre lo que estamos haciendo con nuestra vida ahora mismo con el objetivo de cambiar aquello que no sea correcto.
- Seamos ambiciosos para experimentar las bondades de Dios con nosotros en este mundo.
- Sobre todo, seamos ambiciosos esperando en Dios.
2.2. Ambición por dones espirituales.
- 1ª Corintios 12: 31.
- Según Pablo exhorta a los Corintios debemos procurar los mejores dones. Es lícito y agradable a Dios desear esos dones…pero…
- “Yo os muestro un camino más excelente….el amor.”
- Pablo tiene que explicar a los Corintios como deben usarse los dones adecuadamente:
a) Todos somos un cuerpo.
b) Cada uno con una función diferente.
c) Respeto entre los miembros, sin comparaciones ni degradaciones.
- Los dones son el regalo de Dios para su iglesia para que esta cumpla su cometido en este mundo: ser ejemplo y predicar el evangelio.
- ¿Cuáles son los dones? Apóstoles, profetas, maestros, milagros, sanidad, ayudar y administrar. En otros textos también se añaden: evangelistas, pastores.
- Cada uno tiene una función y bien usados suponen un progreso para la iglesia en todas las dimensiones.
- ¿Cuál debe ser nuestra actitud ante estos regalos de Dios?
- Primero descubrir los que tenemos y ponerlos en práctica bajo la supervisión pastoral.
- Desear y pedir a Dios aquellos que no tenemos, no conformarnos con lo que tenemos sino pedirle a Dios más.
- El propósito no debe ser nuestro beneficio: reconocimiento o admiración y mucho menos el beneficio económico sino el AMOR, hacerlo por los demás.
- ¿Sabes los dones que tienes?
- ¿Los usas?
- Ambiciona otros para la gloria de Dios.
2.3. Ambición por el avance del Reino de Dios.
- Mateo 6: 10.
- 2ª Pedro 3: 9.
- Orar pidiendo que venga el Reino de Dios significa pedir que se establezca el gobierno de Dios en las vidas y las situaciones reales actualmente además de su consumación en la era venidera.
- Esto supone una no conformidad con lo que vemos actualmente, esta es una ambición lícita y deseable.
- Dios quiere que todo el mundo le conozca, se arrepienta de sus pecados y se acerque a Él para vivir una relación como hablamos en la primera parte de esta exposición.
- ¿Qué debemos ambicionar?
- Que nuestros vecinos, parientes, compañeros de trabajo que no le conocen se acerquen a Dios. Orar por ellos y compartirles el evangelio.
- Que los vecinos de este barrio experimenten la gracia divina.
- Que aquellas personas necesitadas: pobres, enfermos, presos…. Conozcan que Dios está a su lado en esas situaciones y quiere ayudarles.
- ¿Qué supone esta para nosotros? Alinear nuestra vida con la perspectiva divina. No conformarnos a lo que tenemos ahora y lo que hemos alcanzado y tener ganas de complicarnos la vida.
- ¿Vamos a ser ambiciosos por el avance del Reino de Dios?
- ¿Estamos dispuestos a complicarnos la vida por ello?
- 3. Conclusión:
- La ambición inspirada en la Palabra de Dios no es sólo saludable sino necesaria para el avance en nuestra vida personal y comunitaria en la iglesia.
- Ambicionemos conocer más a Dios.
- Ambicionemos tener más y mejores dones para usarlos como corresponde.
- Ambicionemos el avance del Reino de Dios en este mundo, que más personas le conozcan y que vayamos para ello a lugares y entornos donde no hemos estado nunca.
- ¿Quieres tener la ambición que Dios desea?
- Oración.
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