sábado, 12 de febrero de 2011

Firmado: Araceli Fernández De Mingo

Texto Bíblico: Lucas 18:1-8

La mayoría de las mujeres buscan en otras personas la solución para los problemas de la vida. A lo largo de la historia, en la mayoría de las culturas, las mujeres han sido sometidas a estructuras dirigidas y gobernadas por hombres que les han negado los derechos humanos más fundamentales. Las leyes antiguas y los sistemas tradicionales, han provocado la dependencia de la mujer, de forma similar a la esclavitud, a la explotación de las clases desfavorecidas y a la mano de obra.

La mayoría de las mujeres han dependido de los hombres para suplir sus necesidades más básicas de, seguridad, identidad, compañía y amor.

Jesús, una vez más, hace justicia a la mujer poniéndola de ejemplo para sus discípulos.

La mujer del pasaje bíblico, nos proporciona un gran ejemplo de fe, perseverancia, tenacidad e insistencia, pilares sobre los que edificar una cultura del esfuerzo y del trabajo,  para desarrollar una mayor conciencia de lo que somos, aspirar a una mayor visibilidad y presencia en la iglesia y en la sociedad y promover una acción consecuente, tomando la iniciativa y el protagonismo nosotras mismas.

La condición social de esta mujer, que era viuda, llama la atención, ella no tenía a quien acudir, ni en quien confiar, sólo Dios era su esperanza y de él esperaba Justicia.

La soledad y el desamparo de la mujer, representada por esta viuda, puede ser la condición en la que nos encontramos muchas de nosotras, frente a estos sentimientos, ¿Qué debemos hacer?, no debemos perder la esperanza, en medio de los problemas y las angustias, sabiendo que hay un juez justo que desea ayudarnos y hacernos justicia.

Hemos de evitar el desánimo, Dios controla todas nuestras circunstancias.

Hemos de ser perseverantes y constantes, sabiendo que si no desmayamos, recogeremos el fruto de nuestro trabajo.

Hemos de ser dependientes de Dios, en el encontramos la respuesta a nuestra oración.

Hemos de ser creyentes, sabiendo que nuestra oración no es en vano, que Dios escucha nuestras peticiones y atiende nuestras necesidades.

Hemos de ser creativas, creando oportunidades y desarrollando nuestros talentos, dones, habilidades y recursos en el Señor.


Tags: Mujer, Cristianismo, Feminismo, Iniciativa, Presencia

Publicado por carlosmartiroy @ 14:44  | Mujeres
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