sábado, 11 de diciembre de 2010

Mateo 16:1-4 Es interesante y pertinente el mensaje que Jesús quiere transmitir a aquellos que venían reclamándole una señal con la intención de tentarlo.

Conocen por su aspecto el tiempo que va hacer, en términos climáticos, pero no tienen discernimiento para interpretar el tiempo que estaban viviendo. Concretamente el tiempo del cumplimiento de la Promesa hecha a Israel  con la visitación del Cristo. Tiempo de Salvación, de liberación y de Esperanza.

Como siervos del Señor, hemos de tener discernimiento para entender el tiempo que estamos viviendo y lo que Dios está haciendo en cada momento.

1ª Crónicas 12:32, nos muestra esta importante cualidad que distinguía a los hijos de Isacar del resto de valientes que se unieron a David en Siclag, lugar donde se encontraba escondido de Saúl. Cuando miramos lo que acontece en nuestra vida, en la iglesia y en el conjunto de la sociedad global, su economía, su cultura, su espiritualidad, etc., es muy importante que cada uno de nosotros pueda discernir realmente lo que está sucediendo, el lugar que como Iglesia debemos de asumir en cada momento,  y la responsabilidad colectiva e individual.

Debemos ser más y más sensibles a esta realidad y ser lo suficientemente proactivos para caminar de acuerdo a los tiempos de Dios; e interpretar el tiempo que estamos viviendo, las decisiones y cambios que estamos impulsando en este nuevo tiempo en la iglesia en el marco de lo que Dios está queriendo hacer en nosotros y con nosotros ¡Somos unos privilegiados al ser parte activa de lo que Dios quiere hacer en este tiempo!

Estoy convencido que Dios nos está guiando a un nivel de responsabilidad, coherencia y pertinencia, como nunca. Queremos ser la respuesta de Dios para nuestro mundo contemporáneo, y eso nos obliga a pensar y proyectar nuestra vida hacia fuera, a poseer un sentido de comunidad mayor y a vivir conforme a los principios que emanan de la Palabra de Dios.

Ser entendidos en los tiempos de Dios, es más que una manera teórica de comunicar nuestro entendimiento, es ser capaces de hacer decisiones de cambio y de compromiso con nuestra realidad,  dirigidas a cumplir la Gran Comisión entre los no alcanzados.

Nuestro llamado en este momento de cambios, transiciones y decisiones de rumbo, es la de ceñirnos con firmeza a los principios bíblicos de nuestra tarea, establecer un compromiso inquebrantable de obediencia hacia Su voluntad y tomar la iniciativa de reconciliar y buscar la unidad del cuerpo de Cristo.

¿Cómo podemos pedirle a la Iglesia y al cuerpo de Cristo en general que se comprometa con una tarea entre los no alcanzados, si realmente no estamos enfocados primero en nuestro llamado intencional de buscar la unidad y el amor entre nosotros? ¿Con que autoridad podremos ir a los no alcanzados si no ven en nosotros la coherencia de nuestro amor y gracia entre los diferentes miembros del cuerpo de Cristo? Juan 17:20-21.

¿Qué ocurre cuando no entendemos los tiempos de Dios?

 

1.- Perdemos grandes oportunidades y el tiempo (Efesios 5:15-16)

2.- Descuidamos la Obra de Dios (Hageo 1Bastardo Kitty

 

Hemos de discernir el tiempo que estamos viviendo y aprovecharlo al máximo, es tiempo de abrirnos a una nueva Reforma de la Iglesia que nos permita llegar a la sociedad del Siglo XXI, debemos estar dispuestos a promover y asumir los cambios de modelo y estructura necesarios para, sin complejos ni miedos, proclamar el mensaje de Buenas Noticias y de Esperanza a un mundo descreído, relativista, secularizado, un gigante con pies de barro, que la crisis de valores y económica que estamos viviendo nos ha mostrado la fragilidad del sistema, sus defectos, usos y abusos, y han llevado a las personas y gobiernos a una situación de miedo e inseguridad.

Si hoy no es el momento de cambiar y decidir hablar, ¿Cuándo será?, hoy es día de salvación, vivimos en un tiempo de oportunidad de Dios, de desafío y crecimiento.


Tags: Crisis, Oportunidad, Tiempo, Dios, Salvación, Esperanza, Cristianismo

Publicado por carlosmartiroy @ 8:36  | Predicaciones
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