martes, 13 de octubre de 2009


Mateo 9:35-38 (NVI)

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.»

Nuestro pasaje comienza con palabras que resumen la actividad misionera de Jesús en la tierra, las palabras “recorría  Jesús todas los pueblos y aldeas”, dejan bien clara la iniciativa misionera de Jesús que engloba ciudades y pueblos, el tamaño no es condición, no existen exclusiones.  Este pasaje refleja fielmente elpropósito por el que Cristo vino a esta tierra, propósito que queda recogido en el Evangelio de Lucas 19:10  “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Jesús Toma claramente la iniciativa, y su actitud no es pasiva sino mas bien activa, no espera a que la gente venga hasta él, sino que él mismo va en busca de la gente recorriendo todas las ciudades y poblados. Él no pasó años hablando sobre su mercado designado, o meses haciendo estudios demográficos,  su actividad se centró en enseñar y proclamar la Buena Nueva del Reino y sanar toda enfermedad y toda dolencia”.

Una vez más, Jesús es ejemplo de los suyos y como el hizo, la iglesia ha de tomar la iniciativa y no mantener una actitud pasiva frente al perdido. Ese es el punto de partida de la Gran Comisión “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Marcos 16:15.

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones..” Mateo 28:18-19. Es evidente que el Señor demanda iniciativa misionera a su iglesia en su conjunto y a cada creyente o discípulo en particular.

Las excusas frente al llamamiento de Dios pueden ser variadas como lo fueron en el  caso de Moisés, Jeremías y otros muchos que encontramos en las Escrituras.

¿Qué haremos?, ¿permaneceremos inactivos y pasivos ante el llamamiento del Señor?

Una de las razones o explicaciones a la falta de iniciativa la podemos encontrar en el interrogante ¿Dónde estamos mirando?, ¿Miramos hacia nosotros mismos permanentemente? O ¿Miramos a la gente que nos rodea?, ¿Estamos ensimismados? O por el contrario ¿Vivimos atentos a la gente que está a nuestro alrededor?

Todos tenemos ojos, pero no todos vemos lo mismo. ¿Cómo vemos realmente el mundo que nos rodea?, para la mayoria, nuestros sentimientos y nuestras acciones están condicionadas e incluso determinadas por lo que vemos, casi todo el cuerpo depende de nuestra capacidad de ver.

Jesús vió a la gente que estaban desamparadas, llenas de miedo, angustiadas,  dispersas, desorientadas y perdidas como ovejas que no tienen pastor”.  Una oveja sin pastor está expuesta a muchos peligros. Puede perderse entre la maleza, caer en el agua y ahogarse, o por un precipicio y matarse, puede ser atacada por animales feroces, en resumen, está expuesta a la muerte, es posible que ella no tenga conciencia del riesgo o el peligro, pero cuando andan sueltas, sin vigilancia y protección pueden verse en serias dificultades. Asistimos a la imagen de una sociedad en peligro de muerte. Y tú ¿cómo ves a la gente que te rodea?,¿te comparas con ellos? (Salmo 73), ¿compites con ellas?, o ¿ves a una multitud perdida, vacia, desamparada, llena de miedo, angustiada y desorientada?.

La manera en que vemos a la gente que nos rodea determina lo que sentimos por ella y  esto condiciona claramente lo que estamos dispuestos a hacer por ellas.

Por otro lado, curiosamente en la condición de la multitud Jesús  vió una gran cosecha………….una gran oportunidad para compartir el Evangelio de la Buena Noticia, una gran oportunidad para ser testigos directos de la intervención sobrenatural y todopoderosa de Dios, una gran oportunidad para servir,  escuchar, ayudar y socorrer a los necesitados. 

Tristemente en la panorámica de Jesús se comtempla otro escenario, Jesús vió pocos obreros…………………..poca gente dispuesta a aprovechar esa gran oportunidad, mcuho trabajo porque era una gran multitud, y poco obrero.

La historia se repite son muchas las labores y pocos los que laboran o trabajan…………………. HOY EN ESTE SERMÓN HAY UN CLARO LLAMAMIENTO AL TRABAJO, A SER OBRERO EN LA COSECHA DEL SEÑOR.

Jesús tuvo COMPASIÓN, tal y como se entiende la compasión significa tanto la emoción que se experimenta cuando una persona se conmueve frente al sufrimiento ajeno, como al acto de compartir el padecimiento de otros con el propósito de aliviarlo. La primera parte puede incluir el deseo de aliviar el sufrimiento; la segunda requiere la acción para conseguirlo. Dentro de la ética cristiana la primera acepción se considera una respuesta insuficiente a la necesidad o sufrimiento ajeno; la compasión debe incluir una participación activa del que la manifiesta. EMOCIÓN, DESEO Y ACCIÓN LA FÓRMULA DE LA PERFECTA COMPASIÓN.

La enseñanza de Jesús indica que:

1.- La compasión se centra en la necesidad del otro y no en la propia.

2.- No se trata sólo de una emoción o sentimiento pasivo, sino de una respuesta activa a una necesidad concreta.

Jesús acoge a las personas así como se encuentran ante él: dolientes, abatidas, cansadas. Se porta como el Siervo de Isaías, cuyo mensaje central consistía en “consolar a la gente” (Isaías 40:1). La actitud de Jesús para con la gente era como la actitud del Siervo, cuya misión era definida así: “No clamará, no gritará ni alzará su voz en las calles. No romperá la caña quebrada ni aplastará la mecha que está por apagarse” (Isaías 4:,2-3). Como el Siervo, Jesús se conmueve ante la situación sufrida de su pueblo “cansada y abatida, como ovejas sin pastor”.

La vida de Jesús se trataba de otros. Vino para otros, vivió para otros, y murió para otros. ¿Nosotros no podemos hacer menos? El problema con muchos cristianos hoy es que hemos adquirido la manera de pensar del mundo. Pensamos más en nosotros que en otros. En 1 Corintios 9:12 leemos de una manera diferente de pensar. En las palabras de Pablo: "...Lo soportamos todo por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo." Pablo sabía que cuando nos ponemos en primer lugar, perdemos nuestro interés por otros. Cuando nuestra fe se centra en nosotros, dejamos de ir, de interesarnos y de alcanzar a otros. Cuando el énfasis está en nosotros, entonces nuestra iglesia se vuelve egoísta. Nuestros programas se desarrollan para acomodarnos, y nuestros servicios son acerca de lo que nos gusta y lo que nos hace feliz. Empezamos a desear un cristianismo que no nos cueste nada y ése no es cristianismo en lo absoluto.

Mateo 9:37-38: Jesús implica a los discípulos en la misión. Ante la inmensidad de la tarea misionera, la primera cosa que Jesús pide a los discípulos es ORAR: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”.

La oración es la primera forma de compromiso e implicación de los discípulos en la misión. Dificilmente alguién que no ora se implicará en la misión.

La oración nos da perspectiva, ¿Quién es el dueño de la cosecha?, ¿De quién depende la cosecha?, ¿Quién envía a cosechar?. La respuesta es DIOS.

Mateo 10:1-5 El siguiente paso es el llamado a la acción consecuente.

CONCLUSIÓN

 ¿Estamos dispuesto a tomar iniciativa en relación a la situación que vive nuestra sociedad?; ¿Cómo ves el mundo que te rodea?, ¿Sientes verdadera compasión por ellos?; ¿Cuál va a ser tu respuesta a su necesidad?; ¿Quieres comenzar orando por ellos?, ¿Quieres alistarte al grupo de obreros para trabajar en la cosecha del Señor?.

La respuesta a estos interrogantes es tu responsabilidad ante Dios.


Tags: Cosecha, Fruto, Obreros, Dueño, Señor

Publicado por carlosmartiroy @ 14:06  | Predicaciones
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