Mi?rcoles, 29 de julio de 2009

Texto Bíblico: 2ª Corintios 5:14 – 6:13

Introducción:

¿Cuáles son los retos y desafíos que tenemos que enfrentar como creyentes y como iglesia en este momento que nos ha tocado vivir?

Vivimos en un momento de crisis económica y financiera que nos ha llevado a un descenso brutal de la población activa, en el último año ha descendido en 1.480.200 personas, contamos con  4.137.500 parados, El número de hogares que tienen a todos sus miembros activos, es decir, en edad de trabajar, en paro es de 1.118.300 hogares, y más de un millón de parados han agotado su periodo de prestación y se quedan sin ingresos.

La falta de oportunidades de superación para los más débiles que no tienen acceso a una formación y cualificación para mejorar sus niveles de empleabilidad, supone otra realidad.

Este contexto de desempleo y falta de oportunidades supone un riesgo en lo que a exclusión social y marginalidad se refiere, con la consiguiente consecuencia en términos de inseguridad ciudadana y delincuencia.

Las familias cada día se están desintegrando, en términos de identificación, en lo relativo a otros formatos de familia, y de ruptura.  “La ruptura familiar está creciendo alarmantemente sin que las administraciones públicas aborden el problema”, señalan desde el Instituto de Política Familiar (IPF). La ruptura familiar ya ha alcanzado niveles muy preocupantes a nivel nacional con una tasa de Ruptura/Nupcialidad de 0,69. Es decir, por cada 4 matrimonios que se realizan se rompen 3. El 93% de las rupturas son divorcios.

Las principales conclusiones analizadas por el IPF son:

La ruptura familiar no solo se ha disparado a nivel nacional convirtíendose en el principal problema de las familias (141.108 rupturas en el 2007)… Se rompe un matrimonio cada 3,7 minutos en España, es decir, 387 matrimonios se rompen al día. … de manera que se ha superado el millón de divorcios en España (1.066.060) desde el año 1981…… afectando a más de 1.750.000 niños…

Los divorcios representaron en el 2007 el 93% de las rupturas familiares. De las 141.108 rupturas familiares que se produjeron en el año 2007, 130.897 rupturas – el 93% de las rupturas- fueron divorcios, y el resto fueron separaciones -10.211 rupturas – el 7%- Los divorcios han experimentado un crecimiento espectacular, pasando en apenas 3 años de representar el 39% de las rupturas en el 2004 a ser del 93% en el 2007.

La irresponsabilidad y crueldad con que muchos padres tratan a sus hijos y esposas, se ha convertido en un grave problema de nuestra sociedad en su conjunto y de nuestras familias en concreto.

La falta de respeto a la autoridad de parte de los hijos es alarmante y sus consecuencias se viven en el hogar y en los centros educativos.

La comunicación en el hogar es pobre ya sea por las obligaciones laborales de los padres, o por la intromisión de la televisión que roba un precioso tiempo, se ha convertido en un problema que alimenta el mito de la separación generacional y que lleva a los hijos a vivir una doble vida y moral y junto a los padres al aislamiento.

La falta de propósito y motivación de nuestros jóvenes presa del nihilismo y el aburrimiento, caldo de cultivo de grupos antisociales y comportamientos agresivos y violentos.

El constante bombardeo propagandístico para convertirnos en una sociedad de consumo totalmente dependiente.

El fomento de una cultura hedonista cuya filosofía enfatiza la elevación a los altares toda sensualidad, es decir, todo estímulo a los sentidos.

La adopción de la cultura postmoderna con una clara exaltación del individuo y el individualismo.

El crecimiento del laicismo beligerante cuya única pretensión es relegar la religión y en consecuencia a Dios a la vida íntima y privada.

Seguro estoy que se te ocurre a ti algún rasgo característico más de nuestra sociedad. Pero es esta la generación que nos ha tocado y lo que sigue es con lo que contamos para cumplir con este nuestro compromiso.

  

 I. Hemos experimentado un cambio y recibido un llamado divino (V.18)

"Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación".

Es un llamamiento por gracia. Los que servimos no éramos lo mejor de esta sociedad. El apóstol Pablo enseña que lo peor de este mundo escogió Dios para avergonzar a los grandes de esta sociedad. El patriarca Abraham, nuestro padre en la fe, fue llamado de una nación pagana.

Es un llamamiento para la gloria de Dios, porque la Biblia dice que Dios manifiesta su poder en nuestra debilidad.

Cuando los cristianos tenemos la firme convicción que nuestro llamamiento lo hemos recibido de Dios, no nos amedrantaremos cualquiera sea la oposición a nuestro mensaje.

II. Tenemos un mensaje que predicar (V.19)

"...que Dios estaba en Cristo reconciliando con sigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación".

  • Nuestro mensaje está centrado en la persona del Señor Jesucristo:

   Su encarnación 

   Su vida santa. La Biblia dice que el Señor Jesús jamás hizo maldad ni hubo engaño en su boca.

   Su muerte en la cruz fue vicaria, es decir, Él tomó el lugar que le correspondía al pecador.

   Su gloriosa resurrección. Las demás religiones tienen sus fundadores hechos polvos en sus tumbas, pero nuestro Señor Jesucristo se levantó con poder de la tumba y está sentado a la diestra de Dios como Rey de reyes y Señor de Señores.

   La Biblia enseña que un día el Señor vendrá por su iglesia y para juzgar a este mundo.

  • Jesucristo es la respuesta al pecado. El pecado es la causa principal de todas las miserias que agobian al pecador. Por la fe en Jesucristo el hombre tiene perdón de pecados.

   II. Tenemos un ministerio que realizar (V.20)

"Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios".

  • Para nosotros el ministerio es un privilegio porque Dios bien pudo mandar los ángeles a predicar, y lo habrían hecho con mayor eficiencia que nosotros los hombres, pero a Dios así le agradó llamar a hombres imperfectos para que llevásemos su glorioso mensaje.
  • En este ministerio debemos insistir en hacer la obra de Dios, pues el apóstol Pablo dice en el V.20 "...como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios".
  • Somos llamados por Dios a restaurar la imagen suya en el hombre que fue desfigurada por causa del pecado. El Evangelio tiene como propósito restaurar la comunión del hombre con su Creador, comunión que fue interrumpida por la rebelión de la criatura humana.

IV. Tenemos una ética que practicar (6Corazon

"No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado"

  • No servimos de tropiezo a nadie.

   No tenemos intereses mezquinos. (V.5)

   No hay impurezas (V.6)

   No somos hipócritas (V. 6)

   No andamos con mentiras (V. 7)

  • Honramos nuestro ministerio.

V. Tenemos un gran motivo que nos lleva a vivir de esta manera.

EL amor de Cristo nos obliga a vivir para aquel que vivió y murió por nosotros. El sabernos y sentirnos amados por Cristo, en la forma y medida que él nos lo expresó en la cruz, nos proporciona la motivación y la fuerza suficiente para entregarnos plenamente a él y a su misión.

 Conclusión:

Responderemos adecuadamente a los retos y desafíos que hoy tenemos,  sólo si somos fieles a la Palabra de Dios, si somos dóciles y sensibles a la dirección del Espíritu Santo, tenemos la firme convicción de que hemos sido llamados por Dios, la ética y el comportamiento ejemplar que nuestra sociedad necesita y la motivación correcta para vivir.

 


Tags: Desafío, compromiso, Iglesia, Sociedad, Dios

Publicado por carlosmartiroy @ 14:03  | Predicaciones
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Comentarios

SALUDOS Y BENDICIONES, GRACIAS POR COMPARTIR ESTE INTERESANTE TEMA, YA QUE ES UNA NESECIDAD DE LA IGLESIA EN TODAS PARTES DEL MUNDO, Y QUE MUCHOS NO HEMOS QUERIDO VER, DIOS LES BENDIGA, ATTE. PASTOR AARON MUNIZ,[email protected]

Publicado por Invitado
Domingo, 27 de mayo de 2012 | 15:11