viernes, 23 de enero de 2009



Por Mario Escobar.

Texto: Zacarías 4:1-14

Prólogo:

-         El ser humano tiende a usar sus fuerzas e inteligencia para avanzar.

-         La vida a veces se nos presenta como una carrera de obstáculos que hay que superar.

-         Trabajo, estudios, familia, iglesia. Duras cargas que sobrellevar en medio de dificultades.

-         A muchos les parece insuficiente lo que hacemos, piensan que lo harían mejor que nosotros.

-         Entonces, al trabajo se une la crítica y las comparaciones.

-         No nos gustan que nos comparen. Mi padre lo hacía mucho, siempre vemos mejor la otra iglesia, la otra familia, el otro pastor.

-         Cuando construimos algo nuevo, muchos piensan que era mejor lo antiguo, el desánimo puede invadirnos y paralizarnos.

-         Algo parecido les pasó a los primeros judíos que retornaron a Jerusalén después de 70 años de exilio.

-         Imagino la decepción al ver la ciudad destruida, una ciudad inferior a Babilonia en todos los aspectos.

-         Seguramente ninguno de ellos había nacido en Jerusalén o muy pocos. La primera generación había muerto y, cuando llegaron sólo vieron ruinas y desolación.

-         Eran pocos, una obra grande, ¿No era normal que se desanimaran?

-         La obra comenzó, pero tras seis años la obra se detuvo. Llevaban quince años sin poner una piedra.

-         El pueblo olvido para qué les devolvió el rey Ciro les dejó volver, para que el culto a Dios se rehiciera.

-         Entonces Dios levantó a tres profetas: Hageo, Malquías y Zacarías.

-         Hageo denunció en su libro cual era una de las causas de que la obra siguiera casi en los cimientos. La gente había antepuesto su vida, su obra antes de la casa de Dios.

-         No es el tiempo, decían. NO ES TIEMPO, El capítulo 1:4 dice: ¿Es para vosotros tiempo de habitar en vuestras casas artesonadas y esta casa está desierta?

-         Pero había cinco hombres que creían que si era tiempo, los tres profetas, el sumo sacerdote Josué y el gobernador Zorobabel.

-         ¿Cómo iban a terminar la obra que Dios le había encomendado?

1.     La obra paralizada. Zacarías 1: 1-6

-         Zacarías advierte al pueblo que está cayendo en lo mismo que sus padres. En el verso 3 dice: Volveos a mí, dice Jehová, y yo me volveré a vosotros.

-         Muchas veces vivimos a nuestra manera. Puede que seamos cristianos, pero todo está delante de Dios.

-         Los judíos llevaban quince años sin poner una piedra. ¿Cuánto llevas tú? ¿Cuánto tiempo hace que no hablas a alguien de Cristo? ¿Cuáles son tus dones?

-         Queremos que Dios nos bendiga, pero está en nuestra mano. Vuélvete a mí y yo me volverá a ti. Ese es el orden de Dios.

-         Para muchos nunca es el tiempo:

-         Es que me tengo que casar, le dijeron unos que no querían seguir a Jesús.

-         Tengo niños pequeños, mi casa me ocupa todo el tiempo, la familia, el trabajo es necesario.

-         ¿Cuál es tu excusa? Yo usaba todas estas según me convenía.

-         Tenemos que volver, pero ¿Cómo hacerlo?

 

 

 

2.     ¿Una nueva visión?

-         Después de una noche de visiones, el ángel que se le aparecía a Zacarías siempre le preguntaba lo mismo:

-         ¿Qué ves?

-         Eso me pregunto y te pregunto a ti. ¿Qué ves? Trabajo, disfrute, angustia, felicidad.

-         Nuestra visión de las cosas influye determinantemente en nuestra forma de trabajar y organizar nuestra vida.

-         ¿Qué ves cuando miras tu vida? ¿Qué ves cuando miras la vida de los que te rodean?

-         ¿Ves sólo gente?

-         Dios quiere que vemos personas que necesitan a Cristo.

-         El profeta respondió: He mirado.

-         A veces nos cuesta mirar las cosas de Dios. Lo que hay oculto para muchos pero que Dios nos ha revelado.

-         Leamos lo que vio Zacarías:

 1 [a] Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó como a un hombre a quien se despierta de su sueño.

    2 Y me preguntó:

    --¿Qué ves?

    Respondí:

    --Veo un candelabro[b] de oro macizo, con un depósito arriba, con sus siete lámparas y siete tubos[c] para las lámparas que están encima de él.

    3 Junto al candelabro hay dos olivos,[d] el uno a la derecha del depósito y el otro a su izquierda.

    4 Proseguí y pregunté a aquel ángel que hablaba conmigo:

    --¿Qué es esto, señor mío?[e]

    5 Y el ángel que hablaba conmigo me respondió:

    --¿No sabes qué es esto?

    Le dije:

    --No, señor mío.

    6 Entonces siguió diciéndome:

    «Esta es palabra de Jehová para Zorobabel,[f] y dice:
    "No con ejército, ni con fuerza,
    sino con mi espíritu,
    ha dicho Jehová de los ejércitos.[g]

   
 7 ¿Quién eres tú, gran monte?[h]
    Delante de Zorobabel serás reducido a llanura;
    él sacará la primera piedra[i]entre aclamaciones de:
    ¡Qué bella, qué bella es!"

    8 »Después me fue dirigida esta palabra de Jehová:

   
 9 "Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta Casa,
    y sus manos la acabarán.
    Así conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros.

   
 10 Porque los que menos preciaron el día de las pequeñeces, se alegrarán
    al ver la plomada en la mano de Zorobabel".

    »Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra».[j] [k]

    11 Hablé una vez más y le pregunté:

    --¿Qué significan estos dos olivos que están a la derecha y a la izquierda del candelabro?

    12 Y aún le pregunté de nuevo:

    --¿Qué significan las dos ramas de olivo que por los dos tubos de oro vierten su aceite dorado?

    13 Él me respondió:

    --¿No sabes qué es esto?

    Yo dije:

    --No, Señor mío.

    14 Y él me respondió:

    --Estos son los dos ungidos[l] que están delante del Señor de toda la tierra.

 

-         El ángel hizo tres cosas con Zacarías: le despertó, le dio visión y le explicó la visión.

1.     Le despertó nos dice en el versículo 1, como el que despierta de un sueño

-         Cuando no estamos centrado en lo espiritual y Dios nos despierta tenemos la sensación de salir de un sueño.

-         ¿Cómo no lo he visto antes?

-         Todo parece más claro y nítido. Dios ha abierto nuestros ojos espirituales.

2.     Después nos da la visión. El mensaje que tiene para nosotros o los que nos rodean. El propósito para nuestra vida cristiana.

3.     En tercer lugar nos explica la visión, lo que no entendemos de ella

-         La visión que hemos leído es la que Dios dio a Zacarías para animar al gobernador de Jerusalén. En el capítulo 3 se anima a Josué, el sumo sacerdote.

-         En la obra es normal que los primeros que se desaniman sean los que dirigen la obra.

-         Son los que ven la falta de interés, se llevan los disgustos, los meno precios, las comparaciones, las críticas.

-         Dios quería animar a Zorobabel y renovar su visión.

-         ¿Qué le dijo Dios a Zorobabel y que nos dice a nosotros como iglesia?

3.La obra es del Espíritu.

- Zacarías describe la visión. Un candelabro, de siete brazos, dos olivos a cada lado que le alimentan para dar luz.

-         El mensaje parece demasiado misterioso, pero el ángel se lo va a aclarar.

-         El mensaje es para Zorobabel. Versículo no con ejército ni con fuerza, sino con mi Santo Espíritu.

-         La obra no dependía de Zorobabel, como tampoco depende de nosotros

-         Yo no soy capaz, tú sí. Tú sabes más. Mentira del Diablo.

-         La obra es del Espíritu Santo.

-         No importa lo grande que parezca la obra. Esta obra la va a hacer Dios. Si dudas de ella no dudas de Carlos, Mario, Manolo. Lo haces de Dios.

-         Si desprecias la obra, desprecias la obra de Dios.

-         En el mensaje es aceite es el símbolo del Espíritu Santo que ilumina a la lámpara constantemente.

-         Después de tener claro esto. Nos encontramos con el primer obstáculo.

-         Un gran monte hay delante de nosotros. ¿Qué dice el ángel al monte?

-         ¿Quién eres tú?

-         ¿Cuál es tu monte? Ponte delante de él y dile quién eres tú para ponerte delante de la voluntad de Dios. Jesús mismo nos dijo que si tuviéramos fe diríamos a ese monte que se lanzara al mal y se lanzaría.

-         No hay nada imposible para Dios.

-         No es con fuerza, no hay monte que pueda oponerse.

-         Zorobabel debía poner la primera piedra como líder del pueblo. Después poner los cimientos de la casa de Dios.

-         Esto lo iba a hacer Dios en Zorobabel.

-         En la obra de Dios nosotros siempre debemos poner la primera piedra, porque es una obra de fe.

-         Pero cuando la obra se reanude, muchos lo verán como poca cosa.

-         Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán.

-         Muchos compararon aquel proyecto de templo, con el que construyó Salomón y despreciaron la obra.

-         Muchos nos mirarán y se reirán. Incluso puedes que tú sonrías al escuchar esas palabras. El día de las pequeñeces, pero Dios con sus siete ojos ve todas las cosas, ve más allá de lo que vemos nosotros.

-         Era Dios el que los había llevado hasta allí para realizar la obra y era él el que la terminaría.

-         ¿Llamas tú pequeño a lo que hace Dios?

Conclusión:

-         Los dos olivos eran Josué y Zorobabel. Ellos, llenos del Espíritu Santo debían alumbrar hasta que la obra se terminara.

-         La obra es del Espíritu Santo. No es por fuerza.

-         La montaña que hay delante Dios la va a destruir.

-         Pero debemos poner la primera piedra nosotros.

-  &n

Tags: iglesia evangélica, madrid, espiritu santo

Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Que buen mensaje, ojala siempre lo tuvieramos en cuenta, en

nuestro diario obrar

Publicado por Invitado
viernes, 06 de julio de 2012 | 18:32

que buen estudio  de  la palabra ojala  pudieramos poner por  oba  la palabra  cuando estamos en  dificultades pero casi siempre  se no olvida  ya sea por el dolor   o    o por las dificultades     

Publicado por Invitado
mi?rcoles, 05 de septiembre de 2012 | 8:12